Estados Unidos está exigiendo a sus aliados europeos compromisos específicos y planes concretos en cuestión de días para asegurar el Estrecho de Ormuz, una vez que finalicen los combates en Irán, según un alto funcionario de la OTAN. La solicitud se realizó durante reuniones en la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado, donde el presidente Donald Trump se reunió con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Esta presión se produce tras un frágil acuerdo de alto el fuego de 14 días entre Trump, Irán e Israel, condicionado al cese de ataques y la reapertura de la vía marítima estratégica, por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural mundial. Sin embargo, los ataques continúan y el estrecho permanece prácticamente cerrado, generando preocupación por la escasez de combustible y el aumento de los precios de la energía.
Una coalición liderada por el Reino Unido, que incluye a más de 40 países, se ha comprometido a ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz. No obstante, la ayuda de los miembros de la OTAN ha generado fricciones con Trump, quien ha criticado a la alianza y ha cuestionado su relevancia. Algunos Estados miembros se han negado a permitir el uso de sus bases militares para ataques contra Irán y han mostrado reticencia a contribuir a la seguridad del estrecho mientras continúen los combates.
La situación se complica aún más por las recientes amenazas de Trump de retirarse de la OTAN, calificándola de tigre de papel y acusando a sus miembros de no asumir su parte de los costos de la seguridad colectiva. Rutte, conocido como el susurrador de Trump , ha sido enviado en repetidas ocasiones para aliviar las tensiones con Washington, pero la crisis con Irán representa su mayor desafío hasta la fecha.
El vicepresidente JD Vance encabezará una delegación estadounidense a Islamabad el sábado para mantener conversaciones directas con Irán. Mientras tanto, Rusia y China han bloqueado intentos previos para abrir el estrecho.
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