Seis meses después de la firma del acuerdo de paz para Gaza, el 10 de octubre de 2025, la situación en el enclave palestino dista mucho de ser la esperada. El territorio gazatí se encuentra dividido en dos, y los ataques israelíes continúan cobrando vidas. Según datos recopilados por Palestine Dataset, en los seis meses transcurridos desde la firma del acuerdo, 5.100 gazatíes han sido asesinados.
La Franja de Gaza ha quedado dividida por una frontera denominada Yellow Line , que, según el acuerdo, debía ser temporal. Esta zona abarca más de la mitad del territorio gazatí e incluye 183.133 de los edificios que existían en Gaza antes de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, lo que representa el 55,5% del total de construcciones en la Franja, según el registro de edificios elaborado por Humanitarian OpenStreetMap Team.
La Yellow Line se originó como una barrera temporal en un mapa que acompañaba al plan de paz propuesto por Donald Trump. Esta delimitación marcaba la zona a la que debía replegarse el ejército israelí al entrar en vigor el acuerdo. El texto del acuerdo, en su punto número 16, establecía que Israel no ocupará ni se anexionará Gaza , y que su ejército debía retirarse progresivamente del territorio, con la excepción de una zona de exclusión y seguridad en la frontera.
Sin embargo, en diciembre, el Jefe del Estado Mayor del ejército israelí definió la Yellow Line como una nueva línea fronteriza , según una nota de prensa emitida por su propio ejército. La ONU y diversos análisis periodísticos, incluyendo investigaciones de la BBC y la agencia Forensic Architecture, han denunciado que el ejército israelí está desplazando los bloques amarillos de hormigón que delimitan la Yellow Line para ampliar las zonas bajo su control.
En el medio año transcurrido desde la firma del acuerdo de paz, más de 5.100 gazatíes han sido asesinados, según los datos más recientes del Ministerio de Salud de Gaza, fuente utilizada por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de las Naciones Unidas.
La organización Palestine Dataset advierte sobre las dificultades para recopilar información precisa sobre el número de fallecidos en Gaza. Los datos recopilados únicamente incluyen a aquellos individuos que han podido ser identificados y cuya muerte se ha podido asociar a un ataque israelí. Esto excluye a las personas que presumiblemente han fallecido pero cuyos restos no han podido ser recuperados debido al nivel de destrucción en la zona y las restricciones de desplazamiento.
Además de la pérdida de vidas, la Franja de Gaza enfrenta una grave crisis alimentaria. Según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), que agrupa a diversas agencias y organizaciones internacionales, se esperaba que la mitad de los gazatíes estuviera en situación de crisis alimentaria entre diciembre de 2025 y abril de 2026, y que un 27% alcanzara el estado de emergencia.
La situación en Gaza plantea serias dudas sobre el futuro del acuerdo de paz y la posibilidad de una solución duradera al conflicto. La división del territorio, la continuación de los ataques israelíes y la creciente crisis humanitaria amenazan con socavar cualquier progreso hacia la estabilidad y la reconciliación. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de la situación y exige a las partes involucradas que cumplan con sus compromisos y trabajen para proteger a la población civil.
El desplazamiento de los bloques de hormigón que delimitan la Yellow Line, según las denuncias, sugiere una estrategia israelí para consolidar su control sobre una porción significativa del territorio gazatí, contradiciendo el espíritu del acuerdo de paz que preveía una retirada progresiva de sus fuerzas. Esta acción ha generado fuertes críticas por parte de la ONU y organizaciones de derechos humanos, que la consideran una violación del derecho internacional y un obstáculo para la paz.
La crisis alimentaria, exacerbada por las restricciones de acceso a alimentos y suministros básicos, está afectando gravemente a la población gazatí, especialmente a los niños y los ancianos. La falta de alimentos y agua potable, combinada con la destrucción de infraestructuras básicas, ha creado una situación desesperada que requiere una respuesta urgente por parte de la comunidad internacional.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha reiterado sus llamamientos a todas las partes para que permitan el acceso sin restricciones de ayuda humanitaria a Gaza y para que se respeten los derechos de la población civil. La OCHA también ha instado a una investigación independiente sobre las muertes de civiles y a la rendición de cuentas de los responsables de violaciones del derecho internacional.
El futuro de Gaza sigue siendo incierto. La implementación del acuerdo de paz se ha estancado, y la violencia continúa cobrando vidas. La comunidad internacional se enfrenta al desafío de encontrar una solución que garantice la seguridad y el bienestar de todos los habitantes de la región, tanto palestinos como israelíes. La división del territorio, la crisis humanitaria y la falta de confianza entre las partes involucradas son obstáculos importantes que deben superarse para lograr una paz duradera.












