El Papa Francisco inicia el próximo lunes un viaje apostólico a cuatro países africanos, siendo Argelia la primera etapa de este recorrido. Es la primera vez que un Pontífice visita este país, donde le espera una Iglesia minoritaria, marcada por el testimonio y la fidelidad en un contexto mayoritariamente musulmán. Obras Misionales Pontificias ha entrevistado a monseñor Diego Sarrió Cucarella, obispo de Laghouat, para conocer de primera mano la realidad que encontrará el Santo Padre.
Monseñor Sarrió describe la Iglesia en Argelia como muy pequeña, pero profundamente viva , una comunidad que se define no por su tamaño, sino por la calidad de su presencia . Se trata de una Iglesia de relaciones, de amistad, de servicio y de vida compartida, compuesta en gran parte por personas de diferentes orígenes estudiantes, trabajadores, migrantes, religiosos , lo que la convierte en un mosaico diverso y en constante renovación. A pesar de su fragilidad, emerge una profunda fidelidad al Evangelio .
Lo que más ha sorprendido al obispo es la sencillez y libertad interior con la que los cristianos argelinos viven su fe. Describe a la Iglesia como desarmada y desarmante , que no busca ganar terreno, sino suscitar encuentro, que no se afirma por la fuerza, sino que propone desde la cercanía, la escucha y la amistad.
La visita del Papa es vista como una gracia para esta pequeña Iglesia, un signo muy fuerte de comunión y de cercanía que les recuerda que no están solos. Se espera que la visita tenga un fruto interior , ayudando a abrir los corazones a la confianza mutua, al encuentro y a la paz. Monseñor Sarrió enfatiza que lo importante no son los cambios visibles o estructurales, sino lo que pueda suscitar en lo profundo de las personas.
El Papa llega como apóstol de la paz , con el saludo La paz sea con vosotros , que en Argelia tiene un significado especial, coincidiendo con el saludo cotidiano de los argelinos. Para la Iglesia local, la visita será una confirmación de su propia vocación : ser una presencia humilde, fraterna y fiel en medio de una sociedad mayoritariamente musulmana.
La Iglesia en Argelia tiene una historia marcada por el martirio. Monseñor Sarrió explica que la memoria de los beatos mártires está muy presente, pero se vive de una manera profundamente evangélica , no como un recuerdo doloroso, sino como una llamada a la fidelidad y a la entrega. Estos mártires no murieron contra nadie, sino al lado de otros, permaneciendo en medio de un pueblo al que estaban profundamente unidos, eligiendo quedarse y compartir la vida hasta el final. Su testimonio demuestra que optar por la fraternidad es una forma radicalmente evangélica de vivir.
El obispo destaca que muchos musulmanes sienten un respeto sincero hacia la Iglesia, en gran parte gracias al testimonio de fidelidad de estos mártires, quienes fueron reconocidos como personas de paz, de cercanía y de amistad.
En cuanto a la evangelización en un contexto musulmán, monseñor Sarrió subraya que significa ante todo vivir el Evangelio , practicar el diálogo de la vida , compartir la existencia cotidiana, crear vínculos, escuchar y servir. Menciona la pastoral de la bondad propuesta por Carlos de Foucauld. El diálogo interreligioso es una forma concreta de testimoniar el amor de Dios, reconociendo que Dios actúa en cada persona, más allá de las fronteras. Esto implica aceptar los ritmos de Dios y comprender que la misión no se mide por resultados cuantificables, sino por la fidelidad a la vocación de ser Iglesia en medio de un pueblo mayoritariamente musulmán.
Además, la misión es un camino de doble dirección: en el encuentro con el otro, también nosotros somos evangelizados, nuestra fe se purifica, se ensancha y se hace más humilde. La esperanza no es un optimismo ingenuo, sino una confianza profunda en que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de asociarse al misterio pascual. Los católicos abordan este diálogo convencidos de haber descubierto en Jesucristo el rostro auténtico de Dios, y mientras esperan que otros puedan hacer este descubrimiento, buscan discernir lo que Dios ya está realizando en la vida de cada uno. Evangelizar, en definitiva, es reconocer la acción de Dios y ponerse a su servicio.
Finalmente, monseñor Sarrió destaca la influencia de San Agustín de Hipona en su ministerio. San Agustín es una figura importante en el contexto argelino, no solo por sus raíces en la región, sino también por la actualidad de su experiencia espiritual. Su vínculo con Hipona, la actual Annaba, que el Papa visitará, hace que su presencia sea especialmente viva. San Agustín puede convertirse en un puente entre culturas, religiones y personas .
En un contexto como el del Sahara argelino, donde todo remite a lo esencial, la llamada de San Agustín a volver al corazón resuena con fuerza. Su búsqueda de la verdad, su camino interior y su experiencia de la misericordia inspiran al obispo, recordándole que la fe es un camino, una búsqueda habitada por Dios. Como obispo, le inspira su visión de la Iglesia como comunión y su humildad de pastor, alguien que camina con su pueblo, sabiendo que él mismo es discípulo.












