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REFRESCO DE OTRA ÉPOCA: La fascinante historia de la soda en Argentina

REFRESCO DE OTRA ÉPOCA: La fascinante historia de la soda en Argentina
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Para los argentinos, la soda es una de las bebidas más presentes en las mesas familiares, con una historia que se remonta a finales del siglo XIX. Originaria de Inglaterra, la soda llegó al país en garrafas de metal, requiriendo un cabezal especial para extraer el agua gasificada.

La verdadera historia del sifón en Argentina comenzó con la fabricación del sifón de vidrio con malla de alambre, que se vendía en ferreterías y bazares. Inicialmente, estos sifones se cargaban manualmente, uno a uno, con máquinas de uno o dos picos. La malla de alambre fue gradualmente reemplazada por aluminio, perfeccionando el proceso hasta llegar a la industrialización del producto.

Antes de su distribución, el sifón debía pasar por un proceso de curado . Este consistía en colocar una pequeña cantidad del líquido y dejarlo reposar durante una semana. Luego, se agregaba más líquido y se repetía el proceso de reposo por otra semana. Finalmente, se llenaba completamente para que pudiera circular libremente.

Según el Club del Sifón de Argentina, Domingo Marticorena fundó en 1860 una fábrica de licores y soda, considerada la primera en Argentina y una de las primeras en Sudamérica. La fábrica estaba ubicada en la calle 25 de Mayo, frente al Hotel del Globo .

Posteriormente, la fábrica fue vendida a Emilio Billat y, el 1 de mayo de 1866, a los hermanos Andrés y Pedro Inchauspe. En 1868, se fusionaron con la fábrica de su hermano Juan Inchauspe y se trasladaron a Moreno y Defensa, en el barrio de San Telmo. Debido al rápido crecimiento, adquirieron un terreno en Venezuela entre Balcarce y Defensa en 1869.

La construcción se vio retrasada por la epidemia de fiebre amarilla, comenzando recién en 1872. La fábrica funcionó allí durante algunos años, hasta que Pedro Inchauspe quedó al frente tras la separación de la firma Juan y Andrés. En 1886, la fábrica se trasladó a la calle Independencia 456 al 472.

El prestigio de los refrescos Inchauspe, y su proceso de fabricación diferente al de las aguas y sodas convencionales, llevó a la edificación de una nueva fábrica en San Juan 2850 en 1904, bautizada con el nombre de La Argentina .

Hasta la década de 1930, la soda se adquiría principalmente en despensas y bares. Sin embargo, a partir de esa época, se introdujeron los repartos a domicilio con carros tirados por caballos.

De esta manera, surgió la profesión del sodero, que eventualmente desembocó en la creación de la Federación Argentina de Trabajadores de Aguas Gaseosas y Afines (FATAGA) el 10 de abril de 1957. En reconocimiento a esta organización, cada 10 de abril se celebra el Día del Sodero en Argentina.

La historia de la soda en Argentina es un reflejo de la evolución de las costumbres y la industria local, desde sus orígenes importados hasta la consolidación de una tradición arraigada en la cultura del país. El sifón, con su particular proceso de curado y la figura del sodero, forman parte de la memoria colectiva argentina, evocando tiempos pasados y un modo de vida diferente. La soda, más que una simple bebida, es un símbolo de la historia y la identidad argentina.

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