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Una ola de protestas y paros de transportistas sacude a varios países de América Latina esta semana. Conductores de carga pesada, camiones de granos y choferes de aplicaciones en Honduras, Argentina y Paraguay iniciaron movilizaciones ante el incremento sostenido en los costos del combustible y la negativa de gobiernos y empresas privadas a ajustar las tarifas de servicio. La brecha entre los costos operativos y las tarifas actuales expone la vulnerabilidad logística de la región, amenazando con asfixiar las cadenas de suministro de materias primas y paralizar el transporte en las principales ciudades latinoamericanas.
En Honduras, la Asociación Nacional de Transportistas Unidos (ASOTRAUNH) lanzó un paro nacional indefinido el lunes 6 de abril, en respuesta al último ajuste que elevó el galón de diésel a 128.42 lempiras, un aumento superior a 10 lempiras. Juan Fiallos, líder sindical de ASOTRAUNH, denunció que las tarifas de flete permanecen congeladas en $1.24 dólares por kilómetro desde 2015, forzando al sector a operar con pérdidas. Los manifestantes han advertido sobre bloqueos en la carretera CA-5 Norte, Puerto Cortés, San Lorenzo y La Ceiba, declarando en un comunicado que esta situación se ha vuelto insostenible . La persistencia de tarifas de flete desactualizadas, en contraste con el aumento constante del combustible, ha llevado a los transportistas hondureños a una situación económica precaria, poniendo en riesgo la viabilidad de sus negocios y el suministro de bienes esenciales.
La tensión logística también se ha intensificado en Argentina, con bloqueos en más de 40 puntos en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Los transportistas de granos exigen un incremento tarifario de hasta 40%, deteniendo decenas de camiones a lo largo de la Ruta 227 en la zona de Quequén. Los conductores argentinos argumentan que el diésel representa actualmente entre el 60% y 65% del valor total del flete, un porcentaje impulsado por incrementos acumulados del 25% al 30% entre enero y abril de 2026. La situación se complicó tras el rechazo a una oferta de aumento del 10% por parte de la Federación de Acopiadores, lo que llevó a la suspensión indefinida de las negociaciones en la Comisión Asesora de Transporte Agrícola de Buenos Aires. La falta de un acuerdo que refleje el aumento real de los costos del combustible amenaza con interrumpir el flujo de granos, un pilar fundamental de la economía argentina.
En Paraguay, la presión por el combustible también está afectando a la economía colaborativa urbana. Choferes de Uber y Bolt tomaron las calles el miércoles 8 de abril, marchando desde el Club Independiente hasta las oficinas de Bolt en el Paseo La Galería. Basilio Duarte, presidente de la Federación Paraguaya de Conductores de Plataformas (Fepacop), explicó que las constantes alzas de combustible han aniquilado las ganancias de los conductores. Ante la falta de respuesta por parte de las empresas, el sector ha convocado a una nueva huelga para el viernes 10 de abril. La situación de los conductores de aplicaciones en Paraguay refleja una problemática similar a la de los transportistas de carga: el aumento del combustible impacta directamente en sus ingresos, sin que las empresas ajusten las tarifas para compensar este incremento.
La situación en los tres países pone de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro latinoamericanas ante las fluctuaciones del precio del combustible. La falta de mecanismos de ajuste tarifario que permitan a los transportistas cubrir sus costos operativos amenaza con generar escasez de productos, aumento de precios y un impacto negativo en la economía regional. Las negociaciones entre los transportistas y los gobiernos, así como con las empresas privadas, se presentan como cruciales para evitar una escalada de las protestas y garantizar la continuidad del transporte de bienes y servicios en la región. La resolución de este conflicto no solo requiere un ajuste tarifario inmediato, sino también la implementación de políticas a largo plazo que permitan estabilizar los costos del combustible y proteger a los transportistas de futuras fluctuaciones.












