Nueva York, 10 de abril de 2026 El expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández (JOH), ya no puede ser legalmente descrito como convicto, criminal o narcotraficante, según declaraciones de su abogado defensor, Renato Stabile, tras una decisión de la Corte de Apelación del Segundo Circuito de Estados Unidos. La corte ordenó al juez Kevin Castel que desestime todos los cargos pendientes contra Hernández, restaurando su estatus legal de presunto inocente.
Stabile explicó a la cadena HCH que la Corte de Apelación, la segunda más alta de Estados Unidos, emitió una orden que anula el fallo previo en contra de Hernández. Esta resolución, según el abogado, devuelve al exmandatario a la posición legal que ocupaba antes de ser condenado. Ya no es un criminal convicto; por lo tanto, no pueden llamarlo de esta manera. Eso ha sido borrado; no tiene ningún cargo pendiente en su contra. Este caso será completamente terminado , afirmó Stabile.
La decisión de la Corte de Apelación se basa en la apelación presentada en diciembre del año anterior, en la que los fiscales involucrados coincidieron en la necesidad de anular y rechazar todos los cargos contra Hernández. La corte, independiente de la autoridad ejecutiva estadounidense, eliminó oficialmente la condena, estableciendo que el expresidente es ahora presuntamente inocente.
Muy temprano, en el momento en que el juez Castel siga la orden de la corte de apelación, que debe hacer porque es una orden de una corte superior, ahora será restaurado a ser presuntamente inocente. Todas las personas en los Estados Unidos se presumen inocentes y él será restaurado , detalló Stabile.
El abogado aclaró que cualquier consecuencia derivada de la condena original 45 años de prisión más cinco de libertad condicional incluyendo restricciones de visado o aseguramientos de propiedades, deberá ser revertida. El caso quedó cerrado y la decisión de la Corte no puede ser apelada ni revertida , enfatizó.
En cuanto a los testigos que testificaron en su contra ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York, Stabile indicó que Hernández siempre ha mantenido su inocencia, y que cualquier declaración falsa bajo juramento es responsabilidad de los testigos. El exmandatario, ahora, recupera su condición legal de presunta inocencia.
El perdón fue un hecho de perdón y le permitió al presidente Hernández ser liberado de manera inmediata. Pero esto es un paso más allá. La corte eliminó y desestimó sus cargos y dio una orden de que se eliminaran. Esto ha limpiado su nombre completamente y es un nuevo inicio para el presidente Hernández y su familia , añadió Stabile.
La decisión fue tomada por un panel de tres jueces, incluyendo a Bronis y Bianca, lo que, según Stabile, subraya la independencia y obligatoriedad de la resolución. Hay que dejar claro que él ya no es un delincuente condenado, ya no es un narcotraficante ni un criminal. Las personas ya no pueden decir esas cosas acerca de él a la fecha de hoy , reiteró el abogado.
El propio Juan Orlando Hernández se pronunció tras la anulación de su sentencia, publicando un mensaje en sus redes sociales indicando que pronto regresará.
La Corte de Apelación examinó minuciosamente las pruebas presentadas durante el juicio, considerando los argumentos de la defensa y la postura de la fiscalía. La decisión de anular la condena representa un revés significativo para los esfuerzos de las autoridades estadounidenses por enjuiciar a figuras clave acusadas de narcotráfico en Honduras.
El caso de Hernández ha sido objeto de intensa atención mediática, tanto en Estados Unidos como en Honduras, debido a las graves acusaciones que pesaban sobre él. La decisión de la Corte de Apelación plantea interrogantes sobre la validez de las pruebas presentadas durante el juicio y la credibilidad de los testigos que testificaron en su contra.
La anulación de la condena no implica necesariamente que Hernández sea inocente, sino que la fiscalía no pudo probar su culpabilidad más allá de toda duda razonable, según los estándares legales estadounidenses. El exmandatario ahora goza de la presunción de inocencia, lo que significa que se le considera inocente hasta que se demuestre lo contrario.
El futuro legal de Hernández sigue siendo incierto. Aunque la Corte de Apelación ordenó la desestimación de todos los cargos, las autoridades estadounidenses podrían optar por reabrir la investigación en el futuro si surgen nuevas pruebas. Sin embargo, dada la decisión de la corte, cualquier intento de enjuiciar a Hernández nuevamente enfrentaría importantes obstáculos legales.
La decisión de la Corte de Apelación también podría tener implicaciones políticas en Honduras, donde la figura de Hernández sigue siendo controvertida. Sus detractores lo acusan de corrupción y vínculos con el narcotráfico, mientras que sus seguidores lo defienden como un líder que luchó contra el crimen y promovió el desarrollo económico.
La anulación de la condena de Hernández podría fortalecer su posición política en Honduras y permitirle regresar al país con una imagen más limpia. Sin embargo, también podría generar tensiones y protestas por parte de aquellos que lo consideran culpable de los delitos que se le imputaban.
El caso de Juan Orlando Hernández ha puesto de manifiesto la complejidad de la lucha contra el narcotráfico en América Latina y los desafíos que enfrentan las autoridades estadounidenses para enjuiciar a figuras poderosas acusadas de participar en este delito. La decisión de la Corte de Apelación del Segundo Circuito representa un punto de inflexión en este caso y podría tener consecuencias significativas para el futuro de la justicia en la región.










