El Gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, intensificó su postura política en un evento celebrado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, dejando entrever su intención de ser candidato a Presidente de la Nación. En un discurso que marcó un cambio de tono y audacia, Kicillof enfatizó la necesidad de evitar dilaciones en la definición de candidatos y de construir un proyecto político nacional basado en su gestión provincial.
El acto, denominado MDF Universidad y Ciencia, se convirtió en un punto de partida para la elección del año que viene, donde Kicillof abordó la urgencia de responder al desencanto y enojo social, reconociendo la necesidad de autocrítica dentro del peronismo. Subrayó que la mayoría de la sociedad argentina no se identifica con la batalla cultural impuesta por Javier Milei, afirmando que no es que colonizaron las cabezas de todo el mundo y que los argentinos no están en contra de la soberanía, la universidad pública o las obras públicas.
Kicillof instó a la militancia y dirigencia de la oposición a conectar con aquellos desmotivados y a quienes cuesta entusiasmar, presentando el MDF como la herramienta para lograrlo. Acompañado por figuras clave de su gabinete como Carlos Bianco, Cristina Álvarez Rodríguez, Gabriel Katopodis y Javier Rodríguez, el Gobernador bonaerense criticó duramente la gestión de Milei, calificándola como un tiempo oscuro y denunciando un plan de destrucción masiva que va más allá del ajuste económico, apuntando directamente a la universidad pública y al sistema tecnológico argentino.
En este contexto, Kicillof advirtió sobre el riesgo de que el sistema científico e intelectual argentino se vea ajeno a la experiencia de gobierno, planteando la necesidad de evitar que la Argentina repita errores del pasado. El Gobernador realizó un recorrido por el pasado, presente y futuro, modificando su estilo discursivo para adoptar un tono más audaz y arriesgado, en contraste con sus actos anteriores, que se caracterizaron por ser más cautelosos y destinados a consolidar su narrativa.
Kicillof se mostró convencido de su candidatura presidencial, pero reconoció la importancia de la cautela ante los tiempos del calendario y la atomización del peronismo nacional. Su entorno político percibe un cambio en la opinión pública, con un creciente enojo hacia la gestión libertaria y una demanda de una nueva oferta electoral de la oposición. Buscan ofrecer una alternativa que evite la frustración de los ciudadanos que no encuentran respuestas en el actual gobierno.
El Gobernador recordó la experiencia del gobierno de Cambiemos, señalando que la percepción de una supremacía duradera no se materializó, y advirtió que el fenómeno de Milei es particular y transitorio. Durante el acto, se escucharon repetidas veces cánticos de Axel Presidente , lo que refleja el creciente apoyo a su candidatura. Kicillof enfatizó la necesidad de imprimirle un nuevo ritmo a su recorrido político, buscando un equilibrio entre las necesidades reales del electorado y las presiones internas de la política.
La vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas, Valeria Levy, describió la situación crítica del sistema universitario y científico al inicio del acto, criticando las políticas públicas de Milei. Antes de ceder la palabra a Kicillof, le expresó su confianza en que podría regresar a la facultad en el futuro como Presidente de la Nación. Kicillof respondió con una sonrisa y una postura que reflejaba incomodidad y satisfacción, confirmando que la idea de ser candidato a presidente ocupa un lugar central en sus pensamientos.
El Gobernador bonaerense entiende que debe acelerar el ritmo de construcción política, pero también encontrar el equilibrio entre las demandas de la sociedad y las dinámicas complejas de la política argentina. Su discurso en la UBA marcó un punto de inflexión en su estrategia, dejando en claro su ambición presidencial y su determinación de liderar un proyecto político nacional que responda a las necesidades y expectativas de los argentinos. La tarea es enorme, pero Kicillof se muestra confiado en que puede construir una alternativa viable y atractiva para el electorado, superando el desencanto y el enojo que han marcado el último período político del país. La oposición, según Kicillof, debe enfocarse en conectar con aquellos que no se sienten representados por la actual gestión y ofrecer soluciones concretas a los problemas que afectan a la vida cotidiana de los argentinos.










