Madrid Claudia Montes, testigo clave en el juicio por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia, declaró ante el Tribunal Supremo que el exministro José Luis Ábalos, con quien mantenía una relación de amigo y militante del PSOE, nunca le comunicó directamente que había intervenido para facilitar su contratación en la empresa pública Logirail. A mí nunca él me dijo Claudia te he enchufado , afirmó Montes con rotundidad.
La segunda jornada del juicio, que involucra también a Koldo García, exasesor de Ábalos, y al empresario Víctor de Aldama, se centró en esclarecer las circunstancias de la contratación de Montes en Logirail, así como en la de Jéssica Rodríguez, expareja del exministro, en Ineco. El testimonio de Montes buscaba dilucidar si Ábalos utilizó su influencia para favorecer a personas cercanas en la adjudicación de puestos de trabajo en empresas públicas.
Montes relató que desconocía si Ábalos había ejercido alguna presión o gestión para que fuera contratada, ya que el exdirigente socialista nunca se lo mencionó. José Luis no me dijo en ningún momento oye te he enchufado , insistió la testigo, añadiendo que no deseaba mentir, pero que ni Ábalos ni Koldo le habían revelado ninguna intervención en su proceso de selección.
Según su versión, ella simplemente le comentó a Ábalos, como a cualquier amigo y compañero de partido , su necesidad de encontrar un empleo como madre soltera. En respuesta, Ábalos le proporcionó enlaces a ofertas de trabajo en Logirail. Montes, al observar que la plataforma Infojobs ofrecía puestos para todo y la posibilidad de elegir, optó por postularse para el cargo de encargada. Posteriormente, recibió una llamada desde Madrid para una entrevista telefónica y, finalmente, fue contactada por el gerente del norte de la empresa.
Montes también defendió la veracidad de los currículums que envió a Koldo García, desmintiendo un informe de la Unidad de Delitos Complejos y Económicos (UCO) que sugería modificaciones. Se dice en el informe de la UCO que se modificó. Pero son iguales. No hay estudios puestos de más , aseguró.
Durante su etapa en Logirail, desde diciembre de 2019 hasta febrero de 2022, Montes relató haber enfrentado un problema relacionado con la ubicación de su oficina, que carecía de mobiliario básico y la obligaba a trabajar de cara a la pared. Ante esta situación, informó a Ábalos y a Koldo, a quien consideraba su jefe , y se vio obligada a acudir a la biblioteca de Oviedo para realizar sus tareas, siempre dentro de su horario laboral y enfocándose en la temática ferroviaria para saber todo en lo referente a los trenes .
Montes afirmó que fue despedida por burofax sin motivo alguno mientras se encontraba de baja por acoso laboral. Además, reveló que, al enterarse de las supuestas prácticas corruptas en su empresa, contactó con el presidente asturiano, Adrián Barbón, y con los sucesivos ministros de Transportes, pero al no recibir respuesta, decidió llamar a la UCO, donde un comandante tomó nota de su información, aunque no pudo incluirla en la causa principal.
Por otro lado, José Ángel Menéndez, exdirector gerente de Logirail, declaró que, al ser informado de que Montes no iba a trabajar en la oficina sin justificación, decidió iniciar un expediente sancionador, como se haría con cualquier otro empleado que incumpliera gravemente el convenio. Sin embargo, el expediente nunca llegó a abrirse, ya que Menéndez fue cesado y su sucesor, Óscar Gómez, optó por no continuar con el proceso.
Gómez, por su parte, descartó irregularidades en la contratación de Montes, argumentando que su currículum llegó a través de Renfe, un proveedor de Logirail, y que la candidata cumplía con los requisitos básicos para el puesto, aunque no con los específicos, por lo que se le ofreció formación.
Este testimonio contrasta parcialmente con el de Gómez, quien afirmó desconocer el expediente disciplinario y justificó las ausencias de Montes debido a la falta de un espacio de trabajo adecuado, cerca de unas escaleras. En lugar de iniciar un proceso sancionador, Gómez decidió buscar un nuevo espacio para Montes y adecuar su contrato al servicio que estaba prestando, lo que implicó un ascenso que la propia Montes justificó por su esfuerzo, trabajo y muchas horas extras .
Gómez también negó haber recibido indicaciones de Ábalos o su asesor en relación con Montes, y reconoció que, durante el acto de conciliación tras su despido, Montes denunció haber sufrido bullying , algo que no había manifestado mientras trabajaba en la compañía.
En relación con la contratación de Jéssica Rodríguez en Ineco, Amparo Monterrey, secretaria general de la empresa, testificó que, a todos los ojos , Rodríguez trabajaba activamente y que no consta ninguna sospecha de que no lo hiciera. Monterrey aportó al Supremo un informe que confirmaba que Rodríguez cumplía con sus obligaciones laborales, incluyendo el registro de su horario a través del sistema de control y el intercambio de correos electrónicos con sus superiores.
El testimonio de Monterrey contradice la declaración de Rodríguez, quien afirmó que tenía un contrato en Ineco pero no trabajaba activamente.
La secretaria general de Ineco también confirmó que se celebraron dos entrevistas presenciales con Rodríguez, a una de las cuales asistió Koldo García, tal como había declarado la propia Rodríguez.
Los partes de trabajo de Rodríguez indicaban que realizaba trabajos administrativos para Joseba García , el hermano de Koldo, quien negó ser superior de Rodríguez, contradiciendo su testimonio.
Finalmente, una secretaria técnica del Ministerio de Transportes, que redactó la primera orden de adquisición de mascarillas de Puertos del Estado, declaró que el entonces subsecretario del Ministerio, Jesús Manuel Gómez, era quien le daba las instrucciones , incluyendo la modificación de la cantidad de mascarillas a adquirir en un breve período de tiempo. La Fiscalía sospecha que este aumento fue una imposición del comisionista Víctor de Aldama, con la aprobación de Ábalos y Koldo, con el objetivo de incrementar sus beneficios .












