El CEO de J. P. Morgan Chase, Jamie Dimon, ha encendido las alarmas en el mundo financiero al advertir sobre una creciente fuga de empresas y trabajadores desde Nueva York y otras grandes ciudades estadounidenses. En su carta anual a los accionistas, Dimon atribuye esta tendencia al aumento de los impuestos y la creciente carga regulatoria, pronosticando que, de persistir este escenario, la posición de Nueva York como centro financiero global podría verse seriamente comprometida.
La advertencia de Dimon se basa en datos concretos sobre la propia J. P. Morgan Chase. La plantilla de la empresa en Nueva York ha disminuido de 30.000 a 24.000 empleados en la última década, mientras que en Texas, la plantilla ha experimentado un crecimiento significativo, pasando de 26.000 en 2015 a 32.000 en la actualidad. Dimon enfatiza que esta tendencia a trasladar empleos y sedes fuera de la ciudad probablemente continuará si no se producen cambios en la política fiscal.
La preocupación de Dimon coincide con las propuestas legislativas locales que buscan aumentar significativamente los impuestos, impulsadas principalmente por el alcalde Zohran Mamdani. El alcalde propone elevar el impuesto corporativo en Nueva York del 7,25% al 11,5%, así como aumentar en un 2% la tasa sobre los ingresos personales superiores al millón de dólares anuales. Estas propuestas se presentan en un contexto de creciente déficit fiscal, estimado por el contralor de la ciudad, Mark Levine, en USD 12.000 millones para los próximos dos años, lo que intensifica la presión para encontrar nuevas fuentes de ingresos.
Sin embargo, Dimon argumenta que las empresas necesitan seguir siendo competitivas en este mundo tan exigente y en constante cambio. Y los impuestos más altos implican, por su propia naturaleza, una menor rentabilidad del capital y una menor competitividad . Recuerda que durante la década de 1970, casi la mitad de las 125 empresas de la lista Fortune 500 con sede en Nueva York abandonaron la ciudad, no solo por fusiones, sino principalmente debido a los altos costos operativos, incluyendo impuestos, alquileres y salarios. Ninguna ciudad, empresa o país tiene un derecho divino al éxito , advierte.
El éxodo no se limita a las empresas, sino que también involucra a los empleados. Dimon señala un éxodo considerable de personas y empleos en estados con altos impuestos y regulaciones restrictivas, donde trabajadores y compañías buscan entornos de negocios más favorables, como Texas.
La administración del alcalde Mamdani defiende su postura, argumentando que Nueva York sigue siendo el mejor lugar para hacer negocios, pero reconoce que los altos costos están excluyendo a las familias trabajadoras y a los jóvenes profesionales. El objetivo, según su equipo, es equilibrar el crecimiento económico con la atención a la crisis del costo de vida.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha expresado su apoyo a la inversión continua de J. P. Morgan Chase en el estado y ha prometido impulsar iniciativas para hacer la ciudad más asequible y habitable, incluyendo servicios universales de guardería, construcción de viviendas, reducción de impuestos para la clase media y medidas para fomentar el crecimiento empresarial y el desarrollo de los trabajadores.
La visión de Dimon encuentra eco en otros líderes empresariales. Steve Fulop, CEO de Partnership for the City of New York, ha señalado que la decisión de compañías como Apollo Global Management de buscar segundas sedes en Texas o Florida refleja una tendencia directamente relacionada con la competitividad. Fulop critica a algunos funcionarios electos por ser ajenos al contexto económico general y carecer de un plan realista para abordar la crisis de asequibilidad, más allá de aumentar los precios, lo que, según él, solo agravará los problemas.
En su carta, Dimon también aborda factores macroeconómicos globales, como el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que podría provocar choques en los precios de la energía y las materias primas, afectando las cadenas de suministro y generando una inflación más persistente, lo que a su vez podría conducir a tasas de interés más elevadas. Aunque apoya las acciones de la administración de Washington contra el régimen iraní, insiste en que no se debe ignorar el papel de este régimen en el fomento del terrorismo y la muerte de miles de personas.
Curiosamente, en la carta anual, que Dimon ha enviado desde 2006, no se menciona la demanda interpuesta por el expresidente Donald Trump contra J. P. Morgan y Dimon por el cierre de cuentas tras el asalto al Capitolio en enero de 2021, ni tampoco la investigación del Departamento de Justicia sobre las reformas de la sede de la Reserva Federal bajo la dirección de Jerome Powell. Esta omisión ha generado especulaciones sobre las razones detrás de ella, aunque no se han ofrecido explicaciones oficiales al respecto. La carta de Dimon, en definitiva, plantea un debate crucial sobre el futuro económico de Nueva York y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la recaudación fiscal y la competitividad empresarial.










