El coronel Fausto Madé Ramírez, de la Policía Nacional, enfrenta nuevamente el escrutinio público tras un nuevo incidente de agresión, esta vez contra una mujer en el sector Los Mina, Santo Domingo Este. Este hecho no es un caso aislado, sino que revive un historial de conducta inapropiada que ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos de control interno de la institución y la efectividad de las sanciones disciplinarias.
Fausto Madé Ramírez, nacido el 2 de octubre de 1967 en Las Matas de Farfán y residente actual en el sector Brisa del Este, ha ascendido en la Policía Nacional hasta alcanzar el rango de coronel, ocupando posiciones de mando. Sin embargo, su trayectoria profesional se ve empañada por incidentes que ponen en tela de juicio su aptitud para ejercer el liderazgo policial.
El antecedente más notable data del 17 de noviembre de 2018, cuando, como teniente coronel y subcomandante del destacamento de Los Frailes, fue suspendido tras agredir a un ciudadano vinculado a Derechos Humanos. El incidente, captado en video, mostró al oficial propinando un golpe en el rostro al ciudadano después de un intercambio verbal. La Policía Nacional condenó públicamente la acción, calificándola de contraria a los principios de prudencia y tolerancia que deben regir el accionar policial, y remitió el caso a la Dirección de Asuntos Internos para investigación.
A pesar de esta sanción y la indignación social generada por el video, Madé Ramírez continuó su carrera dentro de la institución, siendo ascendido posteriormente al rango de coronel. Este ascenso ha provocado críticas y dudas sobre los criterios utilizados para la promoción dentro de la Policía Nacional, así como sobre la supervisión y seguimiento de los agentes con historial disciplinario.
El reciente incidente en Los Mina, nuevamente captado en video, ha reavivado el debate sobre la conducta del coronel. En esta ocasión, fue sorprendido agrediendo a una mujer durante un operativo policial. La acción fue calificada como “inaceptable y reprobable” por el vocero policial, Diego Pesqueira, y motivó su suspensión inmediata. Tanto la Inspectoría General como la Dirección de Asuntos Internos han iniciado una nueva investigación para determinar las circunstancias del hecho y las responsabilidades correspondientes.
Lo que distingue este caso de otros incidentes de violencia policial es la reincidencia. El historial de Madé Ramírez demuestra que ya había sido sancionado por una conducta similar años atrás, lo que plantea serias interrogantes sobre la efectividad de las medidas disciplinarias implementadas por la Policía Nacional. La repetición de estos hechos sugiere que las sanciones previas no fueron disuasorias ni lograron corregir la conducta del oficial.
Este nuevo incidente se produce en un momento en que la Policía Nacional está inmersa en un proceso de reforma, cuyo objetivo es fortalecer los controles internos y garantizar un accionar más respetuoso de los derechos ciudadanos. La reincidencia del coronel Madé Ramírez pone en evidencia los desafíos que enfrenta la institución para lograr una transformación real y efectiva.
La gravedad de los hechos y el impacto generado por el caso llevaron a un tribunal a imponer tres meses de prisión preventiva contra el coronel Fausto Madé Ramírez. La medida deberá cumplirse en el Centro de Operaciones Especiales, como parte de la decisión judicial adoptada tras la audiencia de coerción. El tribunal consideró que existen elementos suficientes que vinculan al oficial con la agresión y que su permanencia en libertad podría afectar el desarrollo del proceso.
La decisión judicial también tomó en cuenta la necesidad de garantizar la integridad de la víctima y el curso adecuado de la investigación que lleva el Ministerio Público. Con esta medida, el proceso entra en una fase más avanzada, mientras las autoridades continúan profundizando las indagatorias y determinando posibles responsabilidades adicionales.
El caso del coronel Madé Ramírez ha generado una ola de críticas y llamados a la rendición de cuentas dentro de la Policía Nacional. Diversos sectores de la sociedad han exigido una investigación exhaustiva y transparente, así como la aplicación de sanciones ejemplares para evitar que este tipo de incidentes se repitan en el futuro. La confianza de la ciudadanía en la institución policial se ve seriamente comprometida por este tipo de hechos, y la reforma en curso deberá abordar de manera efectiva las causas de la violencia policial y garantizar el respeto a los derechos humanos. La efectividad de la reforma policial dependerá en gran medida de la capacidad de la institución para depurar sus filas, sancionar la conducta inapropiada y promover una cultura de respeto y profesionalismo entre sus miembros.


