Los cuatro astronautas de la misión Artemis II iniciaron este lunes (06.04.2026) a las 6:42 CET la fase final antes de su vuelo alrededor de la Luna, según anunció la NASA. La nave Orión, que transporta a la tripulación tres estadounidenses y un canadiense llegó al punto en el que la atracción gravitatoria de la Luna se impone sobre la de la Tierra. Actualmente, la nave se encuentra en la "esfera de influencia lunar".
Esta fuerza gravitatoria acercará la nave al satélite y la hará rodearlo, antes de proporcionarle el impulso necesario para regresar a nuestro planeta sin necesidad de propulsión adicional. La tripulación, compuesta por los astronautas estadounidenses Victor Glover, Christina Koch y Reid Wiseman, y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, es la primera en viajar a la Luna en más de 50 años.
Lanzados la semana pasada, en el primer viaje de la humanidad a la Luna desde 1972, los tres estadounidenses y el canadiense buscan superar el alcance máximo desde la Tierra alcanzado por el Apolo 13. Esto los convertirá en los emisarios más lejanos de nuestro planeta, ya que orbitarán la Luna sin escalas el lunes y luego regresarán rápidamente a casa.
El sobrevuelo lunar de aproximadamente seis horas promete vistas de la cara oculta de la Luna que fueron demasiado oscuras o difíciles de observar para los 24 astronautas del Apolo que los precedieron. La misión también les permitirá presenciar un eclipse solar total, ya que la Luna bloqueará el Sol, revelando fragmentos de la brillante corona lunar.
La entrada en la esfera de influencia lunar representa un momento crucial en la misión Artemis II. Hasta este punto, la nave Orión se ha movido principalmente bajo la influencia gravitatoria de la Tierra. Ahora, la Luna tomará el control, guiando la nave en su trayectoria alrededor del satélite. Este cambio de dominio gravitatorio es un proceso delicado que requiere una navegación precisa y un control cuidadoso de la trayectoria.
La NASA ha estado monitoreando de cerca la trayectoria de la Orión y realizando ajustes según sea necesario para garantizar que la nave entre en la órbita lunar deseada. Los ingenieros de la misión están utilizando una serie de instrumentos de navegación, incluyendo rastreadores de radio y cámaras a bordo de la nave, para determinar la posición y velocidad de la Orión con precisión.
Una vez que la Orión esté en órbita lunar, la tripulación comenzará a realizar una serie de experimentos científicos y observaciones. Estos experimentos están diseñados para recopilar datos sobre el entorno lunar, incluyendo su atmósfera delgada, su campo magnético y su superficie. Los astronautas también tomarán fotografías y videos de la Luna, que se utilizarán para crear mapas detallados de su superficie.
El sobrevuelo lunar de seis horas permitirá a la tripulación observar la cara oculta de la Luna, que nunca es visible desde la Tierra. Esta cara de la Luna es muy diferente a la cara visible, con menos cráteres y más montañas. Los científicos creen que la cara oculta de la Luna puede contener pistas importantes sobre la historia temprana del sistema solar.
Además de observar la cara oculta de la Luna, la tripulación también presenciará un eclipse solar total. Durante un eclipse solar total, la Luna bloquea completamente el Sol, dejando al descubierto la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol. La corona solar es visible solo durante los eclipses solares totales, ya que normalmente es demasiado tenue para ser vista.
La misión Artemis II es un paso importante en los planes de la NASA para regresar a la Luna y establecer una presencia humana sostenible allí. La NASA planea enviar una tripulación a la superficie lunar en la misión Artemis III, que está programada para 2026. La NASA también está trabajando en el desarrollo de una estación espacial lunar, que proporcionará un lugar para que los astronautas vivan y trabajen en la Luna durante períodos prolongados de tiempo.
El éxito de la misión Artemis II allanará el camino para futuras misiones a la Luna y más allá. La NASA espera utilizar la Luna como un campo de pruebas para tecnologías que se utilizarán en futuras misiones a Marte y otros destinos del sistema solar. La misión Artemis II es un testimonio del poder de la exploración humana y la búsqueda del conocimiento.
La agencia espacial ha enfatizado la importancia de la colaboración internacional en esta misión, destacando la participación del astronauta canadiense Jeremy Hansen. Esta colaboración refleja el compromiso global con la exploración espacial y el deseo de comprender mejor nuestro universo. La información recopilada durante la misión Artemis II será compartida con científicos de todo el mundo, contribuyendo al avance del conocimiento científico en una amplia gama de disciplinas.
La misión Artemis II no solo representa un logro tecnológico, sino también un símbolo de esperanza e inspiración para las generaciones futuras. La imagen de la Orión orbitando la Luna servirá como un recordatorio de lo que podemos lograr cuando trabajamos juntos para alcanzar metas ambiciosas. La NASA espera que la misión Artemis II inspire a jóvenes de todo el mundo a seguir carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.










