La decisión de la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Judith Marín, de continuar con el proceso de remoción de Priscilla Carrasco, directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (Sernameg), incluso después de que Carrasco iniciara una licencia médica por tratamiento contra el cáncer, ha desatado una fuerte controversia en el Congreso, generando críticas tanto del oficialismo como de la oposición.
En una entrevista concedida a La Tercera, la secretaria de Estado confirmó que la solicitud de renuncia no voluntaria a Carrasco se mantendrá una vez finalice su licencia médica. Esta confirmación ha exacerbado las tensiones y ha provocado un debate sobre la ética y la sensibilidad en el manejo de casos que involucran la salud de funcionarias públicas.
La subjefa de bancada del Partido de la Gente, Tamara Ramírez, fue una de las primeras en expresar su rechazo a la postura del Ministerio de la Mujer, calificándola como inaceptable . Ramírez argumentó que la forma en que se está abordando el caso demuestra una falta de humanidad, especialmente considerando la delicada situación de salud que atraviesa la directora de Sernameg. Estamos hablando de una funcionaria que atraviesa un momento de salud delicado, y aun así se toman decisiones que carecen de humanidad , declaró.
La diputada Ramírez enfatizó que la ministra, cuyo rol principal es resguardar la dignidad de las mujeres, no puede permitir que se produzcan tratos que puedan ser percibidos como crueles o insensibles. A su juicio, la decisión de continuar con el proceso de remoción, a pesar del diagnóstico de cáncer de Carrasco, contradice los principios fundamentales que debe defender el Ministerio de la Mujer.
En la misma línea crítica, la diputada Flor Contreras (PDG) instó a la ministra a entregar explicaciones claras sobre las razones que motivan esta decisión. Contreras señaló que la situación genera una profunda contradicción entre el discurso y la práctica , ya que el gobierno constantemente habla de derechos y protección, pero no lo demuestra con acciones concretas. No basta con hablar de derechos y protección, hay que demostrarlo con acciones concretas , recalcó, añadiendo que la forma en que se ejecutan también importa .
La diputada Andrea Parra también se sumó a las críticas, cuestionando duramente las declaraciones de la ministra y acusándola de reiterar un patrón del Gobierno que prioriza otros intereses sobre el bienestar de las mujeres. Parra afirmó que ni las mujeres, ni el cáncer son prioridad para la ministra, y que su actitud demuestra una falta de compasión y humanidad.
Desde la oposición, la diputada Constanza Schonhaut (FA) expresó sus reparos, asegurando que la entrevista de la ministra no aclara dudas ni motivos , sino que confirma el camino de indolencia del gobierno, incluso frente a una enfermedad grave. Además, Schonhaut criticó la falta de claridad y urgencia en la agenda del Ministerio, señalando que se habla de seguridad, pero al mismo tiempo se están despidiendo masivamente a funcionarios.
Sin embargo, no todas las voces en el Congreso se han pronunciado en contra de la decisión de la ministra. La diputada Marlene Pérez (IND-UDI), del oficialismo, hizo un llamado a la responsabilidad política y a cuidar las formas. Pérez reconoció que existen legítimas diferencias, pero enfatizó la importancia de actuar con responsabilidad y evitar profundizar las divisiones. Más allá de las legítimas diferencias que puedan existir, hoy lo importante es cuidar las formas y actuar con responsabilidad , indicó.
La diputada republicana Javiera Rodríguez también respaldó la continuidad de la solicitud de renuncia, aunque cuestionó que algunos personeros políticos hayan utilizado la enfermedad de Carrasco para criticar a la ministra. Rodríguez argumentó que el caso de la directora del Sernameg deja demasiadas dudas sin responder como para que continúe en el cargo, y que la decisión no se trata de falta de empatía, sino de responsabilidad con el cargo y con el Estado.
La controversia en torno a la remoción de Priscilla Carrasco ha puesto de manifiesto las tensiones existentes dentro del Congreso y ha reabierto el debate sobre la ética y la sensibilidad en el manejo de casos que involucran la salud de funcionarias públicas. La situación sigue generando reacciones y se espera que continúe siendo un tema central en la agenda política de los próximos días. La ministra Marín deberá enfrentar las críticas y justificar su decisión ante la opinión pública y los parlamentarios, mientras que el futuro de Priscilla Carrasco en el Sernameg sigue siendo incierto.









