La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín, ha reafirmado la solicitud de renuncia a Priscilla Carrasco, actual directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG), una vez que esta finalice su licencia médica. La decisión, según la ministra, está fundada y se basa en diferencias de gestión, abriendo la puerta a posibles sumarios administrativos e incluso a la aplicación de la Ley Karin.
La confirmación de la ministra Marín se produce en un contexto de crecientes tensiones y controversias en torno a la gestión de Carrasco y su relación con el Ministerio de la Mujer. Si bien el Ministerio ha evitado emitir comentarios directos, un comunicado oficial señala que la solicitud de renuncia se originó en diferencias de cómo llevar adelante la gestión de la cartera, sobre todo en los programas a potenciar y su financiamiento . Esta declaración sugiere una divergencia estratégica en la implementación de políticas públicas clave para la igualdad de género.
La situación se complica aún más por la licencia médica de Carrasco, la cual ha generado interrogantes sobre su duración y las razones detrás de ella. La ministra Marín no ha descartado la posibilidad de que la enfermedad de Carrasco sea utilizada como una estrategia para evitar responder a las preguntas del Ejecutivo.
Dentro de la Comisión de la Mujer del Congreso, las opiniones están divididas. Javiera Rodríguez, diputada del Partido Republicano, ha respaldado la postura del gobierno, acusando a Carrasco de buscar refugio en su enfermedad para eludir los cuestionamientos. Por otro lado, Andrea Parra, diputada del PPD, ha criticado la decisión del Ejecutivo, argumentando que se ha mostrado una indolencia ante la situación y que no se ha buscado una reflexión profunda sobre los problemas de gestión.
Carrasco, por su parte, ha evitado hacer declaraciones públicas, limitándose a señalar, en conversación con El Mercurio, que si bien su renuncia no está en duda por temas administrativos, su diagnóstico médico añade un contexto ético diferente a la situación. Desde el SernamEG, se ha informado que no existe información oficial sobre la situación de la directora.
La controversia se agudiza con la reciente aparición de Carrasco en medios de comunicación durante su licencia médica, lo que ha levantado interrogantes sobre el cumplimiento de las normas y regulaciones internas del SernamEG. Esta situación ha sido utilizada por algunos sectores para cuestionar la legitimidad de su licencia y la transparencia de su gestión.
La ministra Marín deberá comparecer ante la Comisión de la Mujer del Senado este lunes 6 de abril, a las 11:00 horas, en el ex Congreso Nacional en Santiago. En esta instancia, se espera que la secretaria de Estado brinde explicaciones detalladas sobre la solicitud de renuncia de Carrasco, los desafíos de su gestión y el estado de la agenda legislativa pendiente en materia de igualdad de género. La comparecencia se produce en un momento crítico para el Ministerio de la Mujer, que enfrenta críticas por la gestión del caso Carrasco y la falta de claridad en la definición de las políticas públicas a seguir.
La posible aplicación de la Ley Karin, que establece responsabilidades por el uso indebido de recursos públicos, añade un elemento adicional de incertidumbre a la situación. La subsecretaría del Ministerio de la Mujer está evaluando si existen indicios de irregularidades en la gestión de Carrasco que justifiquen la apertura de una investigación formal.
El futuro del SernamEG y la dirección de la política de género en Chile se encuentran en juego. La resolución de este conflicto podría tener implicaciones significativas para la implementación de programas y políticas destinadas a promover la igualdad de género y proteger los derechos de las mujeres. La comparecencia de la ministra Marín ante el Senado y la eventual investigación de la gestión de Carrasco serán cruciales para determinar el rumbo que tomará el SernamEG en los próximos meses.
La situación también pone de manifiesto la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión pública, especialmente en áreas sensibles como la igualdad de género. La falta de información clara y la ambig edad en las declaraciones de las partes involucradas han alimentado la especulación y la desconfianza en las instituciones públicas.
En resumen, el caso de Priscilla Carrasco y su inminente renuncia al frente del SernamEG ha desatado una crisis en el Ministerio de la Mujer, exponiendo diferencias de gestión, cuestionando la legitimidad de licencias médicas y abriendo la puerta a posibles investigaciones por irregularidades administrativas. La resolución de este conflicto será determinante para el futuro de la política de género en Chile y para la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas. La comparecencia de la ministra Marín ante el Senado se presenta como un momento clave para esclarecer los hechos y definir el camino a seguir.










