Miles de cristianos ortodoxos etíopes se congregaron en la Iglesia Bole Medhanialem de Adís Abeba para celebrar el Domingo de Ramos, una festividad que, siguiendo el calendario juliano, marca el inicio de la Semana Santa ortodoxa. La celebración, impregnada de fervor religioso, se desarrolló en un contexto marcado por el anhelo de paz en un país afectado por conflictos internos y tensiones regionales.
La ceremonia conmemoró la entrada de Jesucristo en Jerusalén montado en un burro, recreada a través de una procesión donde los fieles, ataviados con ropas tradicionales, portaron hojas de palma, ramas y plantas. Otros participantes extendieron túnicas blancas, creando un ambiente de solemnidad y devoción.
Banchiayehu Gizachew, de 29 años y residente en la capital, expresó su alegría por participar en el evento, llegando a la iglesia a las 5:00 horas de la mañana. Estoy muy feliz de ser parte de este evento como cristiana. Es realmente fenomenal , declaró a EFE. Su testimonio refleja el profundo significado que tiene esta celebración para la comunidad ortodoxa etíope.
Megabi Hadis Alemayehu, un destacado predicador de la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo, lideró la ceremonia y enfatizó la importancia religiosa del Domingo de Ramos. Este es el día en que Jesucristo reveló su verdadera identidad como un humilde rey que llegó montado en un burro para traer la salvación , explicó a EFE, resaltando el mensaje central de la festividad.
La celebración atrajo a personas de todas las edades, incluyendo a numerosos jóvenes y niños. Brook Ayele, un niño de 12 años, asistió a la ceremonia junto a su familia, vestido con un traje tradicional blanco. He venido con mi familia. Puedo aprender mucho de él (Jesucristo). Por ejemplo, de su vida puedo aprender humildad , compartió, evidenciando la transmisión de valores religiosos a las nuevas generaciones.
Sin embargo, la atmósfera festiva contrastó con la profunda preocupación expresada por muchos etíopes en relación con la situación de inestabilidad y conflicto que atraviesa el país. Tras años de enfrentamientos, el anhelo de paz se hizo palpable entre los asistentes.
Etiopía enfrenta tensiones internas de base étnica, que amenazan la cohesión social y la estabilidad política. Además, la posibilidad de un conflicto con Eritrea por el acceso al Mar Rojo, perdido por Adís Abeba en 1991 tras la independencia eritrea, añade una capa adicional de incertidumbre a la situación regional.
Kidane Hailessilassie, un mecánico de 39 años proveniente de Mekelle, en la región de Tigré, que sufrió una devastadora guerra entre 2020 y 2022, manifestó su temor a un nuevo estallido de violencia. La guerra de dos años en Tigré fue devastadora, y ahora se avecina otra fase bélica. Cuando pienso en ello, no puedo dormir tranquilo; siempre le ruego a Dios , expresó a EFE, reflejando la angustia de una población marcada por el trauma de la guerra.
La inestabilidad interna se ve agravada por la situación en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, lo que ha repercutido negativamente en la economía etíope. Kassahun Belete, un comerciante de 47 años de la capital, afirmó que esta situación preocupa a todos en Etiopía. La inestabilidad interna y el impacto de la guerra en Oriente Medio en mi país aún me preocupan. Es una preocupación para todos en Etiopía , aseveró.
Haile Tilahun, un conductor de camión, explicó que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha afectado directamente a Etiopía, un país que importa más de la mitad de su combustible de Oriente Medio. La guerra nos ha afectado. En las últimas semanas, hemos visto largas colas en las gasolineras por la escasez de combustible, algo que se está volviendo habitual , declaró, describiendo las dificultades que enfrenta la población para acceder a bienes básicos.
La escasez de combustible ha provocado un aumento vertiginoso de los precios de los productos básicos, generando preocupación entre los ciudadanos. Haile Tilahun concluyó expresando su deseo de que Dios ponga fin a estos problemas, reflejando la esperanza de un futuro mejor para Etiopía.
El Domingo de Ramos en Etiopía, por lo tanto, fue una celebración de fe y tradición, pero también un momento de reflexión y súplica por la paz en un país que enfrenta desafíos complejos y urgentes. La oración y la esperanza se entrelazaron en la Iglesia Bole Medhanialem, mientras los fieles anhelaban un futuro de estabilidad y prosperidad para su nación.











