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HANDEL: 24 DÍAS DE INSPIRACIÓN DIVINA

HANDEL: 24 DÍAS DE INSPIRACIÓN DIVINA

Hace 285 años, George Frideric Handel compuso "El Mesías" en un lapso asombroso de 24 días, entre el 22 de agosto y el 12 de septiembre de 1741. La obra, que consta de más de 250 páginas, ha sido considerada insuperable por genios musicales como Mozart. Handel, tras finalizar el "Aleluya", el coro culminante de la segunda parte del oratorio, habría exclamado a uno de sus sirvientes: "Creí ver todo el Cielo ante mí y al gran Dios mismo sentado en su trono, con su compañía de ángeles". Su socio, Charles Jennens, autor del libreto, lo elogió, a lo que Handel respondió: "No sé si estaba en mi cuerpo o fuera de él. ¡Solo Dios lo sabe!".

Estas palabras forman parte de los mitos que rodean a "El Mesías" durante los últimos 285 años. Algunos de ellos, junto con una prohibición hoy derogada, han contribuido a consolidar la fama de esta obra maestra, que se ha convertido en la banda sonora de la Semana Santa y la Navidad. Handel falleció en el Reino Unido en 1759, después de 49 años componiendo música para reyes y nobles.

Según el escritor austríaco Stefan Zweig, durante esos 24 días de composición, Handel apenas comió y durmió. Ruth Smith, investigadora independiente de la Universidad de Cambridge, destaca que normalmente le tomaba al compositor unas seis semanas completar un oratorio, pero en este caso, su productividad fue de más de 12 páginas de partitura al día.

Handel atribuyó la rapidez de la composición a una inspiración divina: "Dios ha estado conmigo". Sin embargo, Smith ofrece una explicación más terrenal: "Quizás pudo escribir con tanta velocidad y fluidez porque el libreto llevaba 18 meses sobre su escritorio, porque, como parece probable, la colección de textos que Jennens le ofreció en el invierno de 1739 era 'El Mesías'". Jennens, de hecho, escribió: "Espero que (Handel) plasme en él todo su genio y habilidad, para que la composición supere a todas sus obras anteriores, así como el tema supera a cualquier otro".

David Hunter, profesor emérito de la Universidad de Texas, añade que Handel no hacía las copias definitivas, sino que entregaba un borrador a los copistas que trabajaban para su amanuense, quienes preparaban la partitura completa y las partes para los músicos y cantantes.

Expertos señalan que "El Mesías" es una obra maestra por la perfecta integración entre coro y orquesta, así como por la combinación de distintos géneros como arias y contrapunto.

Handel comenzó a componer "El Mesías" en un momento delicado de su vida. Sus últimas óperas no habían tenido el éxito esperado y, cuatro años antes, en 1737, una apoplejía lo había dejado parcialmente paralizado del lado derecho, aunque se recuperó tras pasar tiempo en un balneario en Alemania. Algunos biógrafos e instituciones musicales sugieren que motivos económicos influyeron en su decisión de trabajar en este oratorio, que combina textos del Antiguo y Nuevo Testamento para narrar el advenimiento de Cristo, su muerte y resurrección. Incluso se ha especulado que Handel aceptó la invitación de empresarios irlandeses para presentar la obra en Dublín en abril de 1742 porque sus finanzas estaban deterioradas y quería escapar de sus acreedores.

Sin embargo, los expertos consultados por BBC Mundo consideran que esta explicación es una exageración. Smith afirma que, si bien no tenía dinero en efectivo disponible, no estaba en bancarrota, ya que recibía 600 libras anuales como estipendio de la corona británica, equivalentes a unos US$ 160.000 actuales. Hunter coincide en que las dificultades económicas de Handel se debieron a la gestión de sus temporadas mixtas de ópera y oratorio durante la década de 1730, que agotaron sus inversiones.

Las últimas óperas italianas de Handel no tuvieron el éxito de taquilla esperado y enfrentó la competencia de una compañía rival. Estas circunstancias lo obligaron a "hacer temporadas mucho más cortas de oratorios, que no requerían contratar cantantes caros durante meses". Una temporada de ópera en Londres en 1740 podía costar 16.000 libras (más de US$ 4,2 millones), y aunque tenía dinero invertido, no contaba con suficiente efectivo para financiar una temporada completa de representaciones. Dublín solucionó ese problema.

"El miedo a la bancarrota era mucho mayor entonces que hoy: podías ir a prisión por tus deudas", explica Hunter. Donald Burrows, profesor emérito de Música de The Open University, agrega que "El Mesías" llegó en un período de transición en la carrera de Handel, quien sabía que, a menos que estableciera una nueva relación con las compañías teatrales, su carrera como compositor de óperas había llegado a su fin.

Existen varios mitos en torno a "El Mesías". Uno de ellos afirma que el rey Jorge II se puso de pie al escuchar el "Aleluya", lo que habría originado la tradición de escuchar esta parte de la obra de pie en el Reino Unido. Jesús Hidalgo, presidente de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela, afirma que estas anécdotas se usaron para popularizar la obra, siendo las herramientas de mercadeo de la época.

"El Mesías" fue estrenado exitosamente el 13 de abril de 1742 en Dublín. Sin embargo, el recibimiento en Londres no fue inicialmente igual. Algunas personas religiosas se escandalizaron por el hecho de que una historia cristiana se contara en un escenario teatral, no en una iglesia. Con el tiempo, las objeciones religiosas se disiparon y la pieza comenzó a ganar reconocimiento.

Más allá de los mitos y leyendas, "El Mesías" y su "Aleluya" se han convertido en una obra maestra admirada incluso por genios como Wolfgang Amadeus Mozart, quien dijo que golpea "como un rayo". Su especialidad radica en su belleza, sentido estético, dominio del contrapunto, la armonía, los instrumentos y las voces, según la directora venezolana María Guinand. Es una de las grandes obras de la literatura coral universal por sus recitativos, arias, coros y partes instrumentales.

Hunter destaca que la música es accesible y ejecutable, incluso con grandes coros o conjuntos pequeños. Además, permite a la gente participar de una manera que no podían hacerlo en la iglesia.

Aunque dos tercios de la obra versan sobre la Pasión y Resurrección de Cristo, en muchos países se interpreta en Navidad. Smith explica que esto ocurrió después de la muerte de Handel, posiblemente porque la Pascua no tiene una fecha fija como la Navidad, lo que dificultaba la organización de presentaciones. Hunter añade que no era Handel quien decidía cuándo se interpretaba, sino la gente que quería interpretarla.

Handel estaba encantado de que la gente pagara por escuchar sus obras, y Jennens, un cristiano devoto, deseaba que la pieza se escuchara en todas partes y en todo momento. La obra fue concebida para la Pascua, como lo indicó Jennens, y aprovechó una costumbre de la época que le aseguraba una gran audiencia, ya que los teatros cerraban durante la Cuaresma y los oratorios eran una alternativa de entretenimiento.

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