El presidente Donald Trump anunció este domingo el rescate exitoso del segundo miembro de la tripulación del caza F-15E Strike Eagle derribado sobre Irán el viernes. La operación, descrita por Trump como la primera vez en la memoria militar que dos pilotos estadounidenses han sido rescatados, por separado, en lo más profundo del territorio enemigo , involucró una compleja y arriesgada misión que mantuvo en vilo a la Casa Blanca y al Pentágono durante más de un día.
El primer miembro de la tripulación fue rescatado poco después del incidente, pero la búsqueda del segundo, un coronel que sufrió lesiones según Trump, se convirtió en una prioridad absoluta para el gobierno estadounidense. La operación de rescate involucró decenas de aeronaves equipadas con las armas más letales , aunque Trump aseguró que ningún militar estadounidense murió o resultó herido durante la misión.
La carrera para localizar y rescatar al oficial se convirtió en una tarea que consumió todos los esfuerzos del gobierno. El piloto fue localizado rápidamente, pero la confirmación del rescate se retrasó debido a la complejidad de la segunda misión. Paralelamente, la CIA llevó a cabo una operación de desinformación dentro de Irán, difundiendo información sobre el rescate de ambos tripulantes para confundir a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que también buscaban al oficial derribado.
Israel, por su parte, pospuso algunos ataques previstos en Irán para no interferir con los esfuerzos de búsqueda y rescate, ofreciendo además apoyo en materia de inteligencia, según fuentes israelíes. Fue la CIA quien finalmente identificó la ubicación exacta del oficial, compartiendo la información con las fuerzas militares.
El oficial, un experto en sistemas de armas, se encontraba escondido en una grieta de montaña tras las líneas enemigas, evitando ser capturado por las fuerzas iraníes. Durante más de un día, el piloto se mantuvo en contacto con las fuerzas armadas estadounidenses, utilizando una pistola, un dispositivo de comunicación y una baliza de rastreo para sobrevivir y evadir la captura. Según fuentes estadounidenses, escaló hasta una cresta a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar para evitar ser detectado.
Mientras las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses se dirigían hacia su ubicación, aviones estadounidenses llevaron a cabo ataques en la zona para asegurar que las fuerzas iraníes no pudieran llegar primero. Trump monitoreó la operación desde la Sala de Situación de la Casa Blanca.
Dos aviones de transporte de operaciones especiales MC-130J esperaban en una pista de aterrizaje remota en Irán para evacuar a los comandos y a los aviadores rescatados, pero sufrieron daños durante la operación. Los militares decidieron enviar nuevos aviones y volar los dañados para evitar que cayeran en manos iraníes.
La ubicación exacta y la identidad del segundo miembro de la tripulación permanecen sin ser reveladas. Trump indicó que las fuerzas estadounidenses habían estado monitoreando su ubicación las 24 horas del día y planificando diligentemente su rescate . La expulsión de una aeronave militar somete a la tripulación a fuerzas extremas y puede provocar traumatismos, por lo que persisten interrogantes sobre la gravedad de sus lesiones.
A pesar de las demandas de captura inmediata por parte de algunos sectores en Irán, y de las ofertas de recompensa por información sobre su paradero, el oficial logró evitar ser capturado durante casi dos días. Según el analista de seguridad de CNN, Jim Sciutto, el aviador se puso en contacto con las fuerzas armadas estadounidenses el mismo viernes.
La agencia estatal iraní Tasnim News intentó restar importancia al éxito de la operación, afirmando que varias aeronaves enemigas estadounidenses fueron destruidas en la región de Isfahán, incluyendo dos helicópteros Black Hawk y un avión de transporte C-130. Publicaron un video que supuestamente muestra los restos humeantes de las aeronaves, pero CNN no ha podido verificar su autenticidad y ha solicitado comentarios a las fuerzas armadas estadounidenses.
El analista de seguridad nacional de CNN, Alex Plitsas, señaló que el rescate evitó que el miembro de la tripulación se convirtiera en una moneda de cambio estratégica para Teherán. La operación podría ser recordada como una de las operaciones de rescate más angustiosas en la historia militar de Estados Unidos , según Plitsas.
La operación de rescate se desarrolló en un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, con ataques recientes en Medio Oriente. La decisión de Israel de posponer algunos ataques para no interferir con la operación de rescate subraya la importancia que se le dio a la seguridad de los pilotos estadounidenses. La complejidad y el riesgo de la misión demuestran el compromiso de Estados Unidos con sus militares y su determinación para protegerlos, incluso en territorio enemigo.











