El inicio de 2026 trajo una sorpresa para los inversores argentinos: la estrategia de carry trade, que consiste en tomar deuda en pesos y convertirla a dólares, resultó ganadora en el primer trimestre, superando a la tradicional cobertura cambiaria. La apreciación del peso frente al dólar, evidenciada en la caída de las principales cotizaciones de la divisa estadounidense, fue el principal impulsor de este fenómeno.
Durante los primeros tres meses del año, el dólar mayorista descendió 4,3%, el dólar oficial 4,4% y el dólar tarjeta 4,4%. El dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) también retrocedieron, con bajas de 3,1% en ambos casos. Este escenario revirtió la lógica de protegerse del riesgo cambiario atesorando dólares, al menos por ahora. Analistas anticipan que el segundo trimestre, con la mayor entrada de divisas provenientes del sector agropecuario, podría mantener esta tendencia favorable para las tasas en pesos.
Según datos de GMA Capital, los bonos ajustados por CER (Boncer) fueron los de mayor rendimiento en el primer trimestre, con un retorno de 14,4% en pesos, equivalente a 5,2% real (descontando inflación) y 18,1% en dólares CCL. Les siguieron los bonos duales, con un avance de 11% en pesos, 2,1% real y 14,6% en dólares CCL. Las Lecap y los plazos fijos UVA mostraron retornos de 9,5% en pesos, 1,7% real y 13,1% en dólares CCL, mientras que los Botes sumaron 8,8% en pesos, 0,9% real y 12,4% en dólares CCL.
Marzo profundizó esta tendencia. Los Boncer avanzaron 6,7% en pesos, 3,4% real y 5,9% en dólares CCL. Las Lecap y los bonos duales registraron alzas de 4,1% y 3,4% en pesos respectivamente, con retornos reales levemente positivos y subas en dólares CCL de 3,3% y 2,6%. En contraste, los bonos en dólares, tanto soberanos como corporativos, cayeron 2,6% en todas las monedas.
Especialistas coinciden en que el contexto favoreció a los instrumentos en moneda local. Nery Persichini, de GMA Capital, destacó que marzo fue particularmente favorable para la renta variable y los bonos en pesos, señalando que la curva en pesos logró sostener tasas atractivas a pesar de una inflación mensual cercana al 3%.
La cobertura cambiaria, por su parte, no resultó efectiva. El dólar oficial continuó su tendencia bajista, llegando a cotizar por debajo de los $1.400. Los instrumentos en dólares, tanto soberanos como corporativos, experimentaron caídas de hasta 2,6% en moneda dura. Persichini calificó el trimestre como una oda al carry trade , destacando que la corrección nominal de 3,1% en el CCL potenció los rendimientos en pesos, permitiendo retornos directos de hasta 18% en moneda dura, especialmente con los bonos CER, duales y Lecap. Las acciones y los bonos en dólares apenas lograron mantener su valor en esa moneda.
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, estimó que, asumiendo un retorno de 2,5% mensual en pesos y un fortalecimiento del peso de 5% frente al dólar, la rentabilidad en dólares de invertir en instrumentos en moneda local alcanzó un promedio de 13% en el primer trimestre. Esto significa que, por cada USD 100 invertidos, se obtuvieron ganancias de USD 13.
Sin embargo, es importante considerar que este rendimiento se mide en dólares. La inflación, que alcanzó el 8,7% en el primer trimestre según el índice CER, limitó las ganancias reales de los inversores. Solo algunos instrumentos lograron superar ese umbral y mostrar resultados positivos en términos reales.
El carry trade con tasa TAMAR, similar a los plazos fijos para ahorristas minoristas, también obtuvo resultados destacados, con un retorno de 8,4% en pesos, -0,2% real y 12,3% en dólares CCL. Esto implica que los ahorristas que optaron por plazos fijos ganaron en términos de dólares, pero perdieron contra la inflación en el primer trimestre.
Para prever si esta tendencia continuará en el segundo trimestre, es útil analizar el comportamiento histórico del carry trade. Persichini realizó un análisis que revela que los resultados del primer trimestre de 2026 se diferenciaron del promedio de los últimos años. Entre 2004 y 2025, el carry trade en dólares CCL arrojó un promedio de retorno de 0,7% en el primer trimestre, con una mediana de -1,1% y un desvío de 7%. En el segundo trimestre, la media histórica fue de -1,5%, con una mediana de 1,5% y un desvío de 10,9%. El tercer trimestre mostró los peores resultados, con un promedio de -4,8% y una mediana de -0,4%, mientras que el cuarto trimestre se destacó por un promedio de 5,6% y una mediana de 4,8%.
El análisis de los rendimientos trimestrales del carry trade con plazo fijo en el segundo trimestre de cada año muestra una alta volatilidad y resultados dispares. Hubo años con ganancias superiores al 10% y otros con retrocesos importantes, especialmente en períodos de controles cambiarios. La mediana histórica para el segundo trimestre se ubicó en 1,5% de rendimiento en dólares CCL, lo que sugiere que el período de mayor ingreso de divisas por la cosecha agrícola tiende a ser positivo para el carry, aunque no es una garantía.
Las previsiones para el mercado cambiario en el segundo trimestre apuntan a un escenario de calma relativa para el dólar, con la liquidación del campo y el superávit comercial como factores que podrían contribuir a sostener la estabilidad cambiaria. Analistas sugieren que la tendencia de apreciación del peso podría continuar si se mantiene el flujo de divisas y la política económica actual.
Las cotizaciones actuales del dólar reflejan esta calma: el dólar mayorista cotiza en $1.394, el oficial en $1.415, el dólar tarjeta en $1.839,50, el MEP en $1.434,04 y el CCL en $1.477,45. Todas estas cotizaciones exhiben variaciones acumuladas negativas en lo que va del año, lo que explica en parte el rendimiento positivo de las inversiones en pesos convertidas a dólares contado con liqui.












