La misión Artemis II de la NASA expuso una preocupante realidad en el Atlántico Sur: una intensa concentración de buques pesqueros extranjeros, principalmente chinos, operando cerca de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Las imágenes captadas por el comandante de la cápsula Orión, Reid Wiseman, el jueves por la noche, revelaron una mancha lumínica artificial comparable a la de una metrópoli, visible a casi 400.000 kilómetros de distancia.
El astrónomo y físico Guillermo Abramson, del Instituto Balseiro, identificó la fuente de esta luminosidad como una flota de buques poteros , embarcaciones especializadas en la captura del calamar. Estos buques utilizan potentes luminarias para atraer a este cefalópodo fotosensible durante la noche, facilitando su captura con redes. La visibilidad de esta flota desde el espacio, aunque sorprendente, tiene una explicación técnica ligada a la intensidad de la luz empleada en la pesca.
La presencia masiva de estos buques en la Milla 201 , el límite inmediato de la ZEEA argentina, genera preocupación por el impacto en la biomasa marina. Marcela Ivanovic, ex jefa del Programa Pesquerías de Cefalópodos del Inidep, advierte que el calamar es un eslabón fundamental en la cadena trófica del Mar Argentino. Su ciclo de vida corto, altas tasas de crecimiento y reproducción, y sensibilidad a las condiciones ambientales lo convierten en una especie vulnerable a las alteraciones en su hábitat. La pesca intensiva con luces artificiales podría afectar negativamente su abundancia y, por ende, el equilibrio del ecosistema marino.
Los datos de la Prefectura Naval Argentina (PNA) confirman la predominancia de la flota china en la zona. De los 776 buques de aguas distantes monitoreados en el último año, 418 enarbolan la bandera china. Sin embargo, esta cifra podría ser aún mayor debido a la creciente utilización de banderas de conveniencia , una estrategia para ocultar el origen real de los buques y evadir controles.
Este año se ha observado una intensificación en el uso de pabellones de países como Vanuatu o Camerún para camuflar la propiedad de los buques. Vanuatu, en particular, se ha convertido en la quinta flota extranjera en la zona, con 28 embarcaciones, superada solo por China, Taiwán, Corea del Sur y España.
La PNA ha aplicado multas récord a buques que pescan ilegalmente dentro del Mar Argentino. Recientemente, tres buques con bandera de Vanuatu fueron sancionados con una multa de $1.262 millones por infracciones a la ley de pesca. Las investigaciones realizadas por Milko Schvartzman, investigador del Círculo de Políticas Ambientales (CPA), revelaron que estos buques pertenecen a la empresa Hai Shun Shipping Co, con sede en Samoa Occidental, pero de propiedad del ciudadano chino Yue Xijedong.
Schvartzman enfatiza que los buques que utilizan banderas de conveniencia son los que con mayor frecuencia incurren en prácticas ilegales. Los buques que usan otras banderas son los que cometen los ilícitos; los que tienen bandera china se cuidan un poco más. Pero estos barcos salieron de China, fueron construidos allí y son capitaneados por ciudadanos chinos , explica.
La flota, que opera bajo el amparo de la noche y el anonimato legal, ha quedado expuesta gracias a la tecnología de la misión Artemis II. La imagen captada por la cápsula Orión no solo revela la magnitud de la actividad pesquera ilegal en el Atlántico Sur, sino que también plantea interrogantes sobre la efectividad de los controles y la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para proteger los recursos marinos. La luminosidad artificial, visible desde el espacio, se ha convertido en un símbolo de la presión que ejercen las flotas extranjeras sobre el ecosistema marino argentino y la urgencia de abordar este problema de manera integral. La situación exige una respuesta contundente por parte de las autoridades argentinas y una mayor transparencia en la gestión de los recursos pesqueros.












