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IA Y GUERRA: Máquinas de matar sin control

IA Y GUERRA: Máquinas de matar sin control
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El Pentágono prioriza la velocidad sobre la ética en la guerra, delegando decisiones letales a sistemas de inteligencia artificial como Maven, desarrollado por Palantir. Un científico advierte sobre la deserción cognitiva y el peligro de una guerra perpetua impulsada por intereses económicos de Silicon Valley.

La creciente automatización de la guerra, impulsada por la inteligencia artificial, está generando serias preocupaciones sobre la pérdida de control humano y las implicaciones éticas de delegar decisiones de vida o muerte a máquinas. Según un análisis del científico y empresario indio Bappa Shina, publicado en peoplesdispatch.org, el sistema Maven Smart System, construido por la corporación bélica Palantir, representa un avance peligroso en esta dirección.

Maven consolida múltiples sistemas de inteligencia y perfilamiento en una única plataforma digital, procesando vastas cantidades de datos provenientes de diversas fuentes: imágenes satelitales, videos de drones, señales de inteligencia, interceptación de comunicaciones, radares e inteligencia humana. Los algoritmos de aprendizaje digital identifican potenciales objetivos, recomiendan el armamento apropiado e incluso evalúan los fundamentos legales para realizar un ataque.

Shina destaca que este sistema ya fue probado en Gaza, donde aceptaba la muerte de cien personas con tal de asesinar a un solo militante de Hamas. Este aumento de la productividad en la kill chain , como la denomina el Pentágono, está llevando a la reducción de personal militar, ya que la máquina observa, orienta, decide y actúa sin necesidad de intervención humana.

La velocidad y la eficiencia son las principales ventajas de este sistema, pero también plantean serias interrogantes éticas que, según Shina, son ignoradas en favor de la combinación de computación y matemáticas. La delegación del factor humano en la evaluación y acción conlleva una deserción cognitiva , que convierte a la persona en un mero repuesto del algoritmo. El sistema es utilizado porque es rápido, legitimado por su inmediatez e indispensable porque elimina la necesidad de pensar.

Esta lógica, que excusa cualquier error como un daño colateral , ha llevado a incidentes trágicos como el bombardeo de una escuela iraní en Minab, donde murieron cerca de 200 personas, en su mayoría niñas, debido a datos desactualizados de 2013. Shina señala que las denuncias de ataques a más de 600 escuelas, 400 instalaciones sanitarias y 90.000 edificios civiles en Irán sugieren una estrategia de terror más que simples errores.

La postura del Secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, de que es más importante matar rápido que matar con precisión, refleja esta peligrosa mentalidad. Hegseth, quien también reniega de las Convenciones de Ginebra, parece considerar que cualquier medio es válido en la guerra, incluso si eso implica ignorar los principios humanitarios fundamentales.

Pero la automatización de la guerra no solo plantea problemas éticos, sino también económicos. El Pentágono invirtió 480 millones de dólares en Palantir para el programa Maven en 2024, y se espera que la empresa reciba 1.300 millones de dólares en 2025, con la posibilidad de un contrato por 10.000 millones de dólares. Esta inversión masiva impulsa la valorización bursátil de Palantir, que alcanza los 380 mil millones de dólares.

Shina argumenta que la guerra por la IA se ha convertido en una importante fuente de ingresos para Silicon Valley, creando una entidad con intereses financieros directos en mantener la guerra perpetua. El sistema Maven de guerra algorítmica cuenta con 20.000 usuarios que manejan 37 sistemas militares, sin supervisión civil o jurídica.

En definitiva, la emergencia de la guerra algorítmica no es una fatalidad tecnológica, sino una decisión del imperialismo capitalista. Cuando se despliega en países como Irán, se convierte en una máquina de matar rápida, a gran escala, sin rendición de cuentas y con enormes beneficios para las corporaciones que la construyen. Shina concluye que estamos entrando en la era de los destructores de civilización.

La reflexión sobre estos acontecimientos es crucial en un momento en que la velocidad y la precipitación parecen haber reemplazado a la reflexión y la prudencia en la toma de decisiones políticas y militares. Como recordaba Napoleón, despacio, que estoy apurado , una máxima que parece haber sido olvidada en la búsqueda de una eficiencia letal impulsada por la inteligencia artificial. La comunidad internacional debe prestar atención a esta tendencia y exigir una mayor transparencia y control sobre el desarrollo y el uso de estas tecnologías, antes de que sea demasiado tarde.

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