La macrorregión sur del Perú, conformada por Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac, Moquegua y Tacna, emerge como un actor crucial en las Elecciones Generales de 2026. Representando el 17.6% del padrón electoral nacional, su voto podría ser determinante para definir a los finalistas, especialmente en un contexto de alta fragmentación política y resultados potencialmente ajustados. Expertos coinciden en que el electorado sureño no se guía únicamente por promesas de campaña, sino por propuestas concretas que aborden sus necesidades históricas en materia de inversión, descentralización y reducción de desigualdades.
El historiador Rommel Arce, de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), señala que al menos dos candidatos presidenciales ya han incorporado en sus planes de gobierno demandas históricas del sur, enfocándose principalmente en grandes proyectos de infraestructura y energía. Estos proyectos son vistos como esenciales para impulsar la competitividad de la región, atraer inversiones y generar empleo.
Uno de los puntos centrales de la agenda regional es la reactivación de Majes-Siguas II y otros proyectos de irrigación. La ampliación de la frontera agrícola podría habilitar decenas de miles de hectáreas, dinamizando la agroindustria regional. Sin agua ni infraestructura logística, la riqueza de la tierra sigue limitada; por eso, una agenda que priorice estas inversiones atraerá el respaldo de agricultores y exportadores", explica Arce. Sin embargo, advierte que la inclusión de estos proyectos en los planes de gobierno no garantiza su ejecución, dependiendo del compromiso político y la capacidad de gestión del futuro gobierno.
Arce critica la falta de detalle en las propuestas presentadas durante la campaña y los debates presidenciales. Se habla de sectores, pero no del cómo , y eso resta credibilidad , afirma, subrayando la necesidad de propuestas concretas y viables para ganarse la confianza del electorado sureño.
Más allá de la infraestructura, la economía productiva del sur también influirá en la decisión de los votantes. Sectores como la minería, la agroindustria, el turismo y la energía tienen un peso significativo en la macrorregión, impactando directamente en el empleo, la inversión y los ingresos fiscales.
La minería, a pesar de la politización reciente que ha afectado su desarrollo formal, sigue siendo un pilar económico clave en el sur, gracias a la presencia de grandes proyectos en ejecución y otros pendientes. Arce enfatiza la importancia de la inversión privada para generar mayores ingresos y abordar las demandas sociales históricas de la población, siempre bajo estándares ambientales y tecnológicos que mitiguen los impactos y generen beneficios económicos para financiar servicios públicos.
La agroindustria, especialmente en Arequipa, presenta un importante potencial exportador. La ampliación de la frontera agrícola y la promoción de la industria local podrían generar empleo y dinamizar la economía regional. El turismo, con amplio margen de crecimiento en regiones como Cusco y Puno, también podría impulsar sectores como la hotelería, la gastronomía, el transporte y los servicios.
El Gasoducto Sur Andino se considera un proyecto crucial para la región, ya que permitiría reducir los costos energéticos, promover la industrialización y mejorar la calidad de vida de la población mediante el acceso al gas domiciliario.
La descentralización es otra demanda recurrente en el sur, con llamados a una mayor autonomía en la toma de decisiones y a una mayor transferencia de recursos y competencias a los gobiernos regionales y municipales. Arce señala que muchas decisiones aún dependen del gobierno central, especialmente en materia presupuestal, aunque reconoce que los gobiernos regionales ya cuentan con competencias y presupuestos. En este sentido, la descentralización debe ir acompañada de una mejor gestión y rendición de cuentas.
Arce critica la falta de una visión territorial clara en la planificación nacional, señalando que muchas propuestas de los candidatos siguen teniendo una mirada centralista enfocada en Lima, ignorando las necesidades específicas de las regiones del sur.
Jorge Aragón, politólogo de la PUCP, coincide en que el voto del sur suele ser importante en las elecciones nacionales debido a su mayor homogeneidad en comparación con otras regiones, lo que permite a algunos candidatos obtener votaciones masivas. Sin embargo, advierte que en 2026 el impacto del voto sureño podría ser menor en la primera vuelta debido a la gran cantidad de candidatos y a la existencia de perfiles atractivos para el electorado del sur, lo que podría dispersar la votación.
A pesar de esto, Aragón señala que en un escenario de votaciones muy ajustadas, incluso una pequeña concentración del voto en el sur podría ser suficiente para que un candidato pase a la segunda vuelta.
El electorado del sur suele identificarse con candidaturas que ponen énfasis en la reducción de desigualdades, la presencia del Estado en servicios básicos, el desarrollo regional y políticas de redistribución. Aragón destaca que existe una preferencia por propuestas que respondan a las brechas sociales y económicas históricas de estas regiones, más allá de una etiqueta ideológica.
El voto del sur combina demandas económicas, mayor intervención del Estado en infraestructura y servicios, una postura crítica frente al centralismo limeño y una percepción histórica de menor atención por parte del Gobierno central. Los candidatos que logren conectar con estas demandas de desarrollo regional, descentralización, empleo e inversión pública tendrán mayores posibilidades de obtener respaldo en la macrorregión sur, especialmente si presentan propuestas concretas y viables.
Una de las principales incógnitas de estas elecciones será si el voto del sur logrará concentrarse en uno o dos candidatos o si, por el contrario, se dispersará entre varias opciones, lo que reduciría su impacto en la primera vuelta pero podría ser decisivo en la segunda. La capacidad de los candidatos para articular propuestas que aborden las necesidades específicas del sur y generar confianza en su capacidad para ejecutar esas propuestas será fundamental para obtener el respaldo del electorado sureño en 2026.











