El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la condena de un año de prisión a un sargento del Ejército de Tierra por realizar comentarios vejatorios y humillantes de índole sexual a una soldado bajo su mando. La sentencia, dictada por la Sala de lo Militar, desestima el recurso de casación presentado por el sargento y ratifica la pena impuesta por el Tribunal Militar Territorial Tercero, que también incluye la suspensión de empleo militar y de cualquier cargo público durante el tiempo que dure la condena.
Los hechos se remontan a una serie de comentarios proferidos por el sargento que cuestionaban la identidad sexual y los posibles gustos y prácticas sexuales de la soldado, realizados en presencia de otros compañeros. El primer incidente tuvo lugar al finalizar un ejercicio de tiro, cuando el sargento le dijo a la militar: "Sube al camión que tus compañeros te van a hacer un bukake".
Posteriormente, tras observar que la soldado se había rapado la nuca, el sargento le preguntó si "se había vuelto lesbiana y si ahora utilizaba los penes de goma". El TS considera que ambos comentarios, realizados en voz alta y ante terceros, generaron en la víctima un "sentimiento de menosprecio y de humillación".
La sentencia del TS califica estos comentarios como "graves injurias" con una "explícita connotación sexual" y un "carácter objetivamente humillante". Los magistrados enfatizan que las palabras del sargento son "objetivamente ofensivas y vejatorias", provocando inevitablemente en los oyentes la "representación mental de las escenas" descritas, lo que a su vez causa la "humillación y verg enza pública de la soldado".
El tribunal destaca el impacto psicológico que sufrieron estos hechos en la víctima. La soldado, según la sentencia, experimentó un deterioro significativo en su bienestar emocional durante su estancia en la unidad, manifestando síntomas de depresión y agotamiento. La militar acudió en varias ocasiones al psicólogo de la unidad y comunicó sus problemas a un capitán, buscando apoyo ante la situación que estaba viviendo en el escuadrón.
En 2021, la soldado se vio obligada a solicitar una baja médica de un mes debido a la ansiedad provocada por la tensión en la unidad, a pesar de que ya no estaba bajo el mando directo del sargento acusado. Este hecho subraya la persistencia del impacto negativo de los comentarios en la salud mental de la víctima.
La sentencia también revela detalles sobre el estilo de mando del sargento, caracterizado por una "familiaridad más intensa que en la mayoría de las ocasiones". El sargento permitía que sus subordinados le llamaran "calvo o gordo", e incluso utilizaba apelativos como "Hobbit o enano" para referirse a un soldado de baja estatura, "capataz" para otro que se asemejaba a un personaje de la película "Toy Story", o "cabrón".
Aunque el sargento afirmaba que los soldados podían expresar su incomodidad si alguno de estos comentarios les molestaba, la sentencia señala que "el sargento se tomaba confianzas que en ocasiones le llevaban a hacer comentarios hirientes de la gente". El TS considera que esta actitud contribuyó a crear un ambiente de trabajo hostil y a vulnerar la dignidad de la soldado víctima de las vejaciones.
La confirmación de esta condena por parte del Tribunal Supremo supone un importante precedente en la lucha contra el acoso sexual y la violencia de género en el ámbito militar. La sentencia reafirma la necesidad de proteger la dignidad y los derechos de las mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas, y de garantizar que cualquier forma de violencia o discriminación sea debidamente investigada y sancionada.
La sentencia del TS subraya la importancia de mantener un ambiente de respeto y profesionalidad en las unidades militares, donde la jerarquía no puede ser utilizada como excusa para justificar comportamientos abusivos o vejatorios. La condena del sargento envía un mensaje claro de que este tipo de conductas no serán toleradas y que los responsables serán llevados ante la justicia.
El caso ha generado una amplia repercusión en la sociedad y ha puesto de manifiesto la necesidad de seguir trabajando en la prevención y la sensibilización sobre el acoso sexual y la violencia de género en todos los ámbitos, incluyendo las Fuerzas Armadas. La sentencia del TS representa un paso importante en la defensa de los derechos de las mujeres y en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.











