La nadadora española Teresa Perales ha revelado que ha aprendido a "desdramatizar" todo y a darle "la importancia justa" a las medallas, ya que considera que el "éxito es efímero". A pesar de ello, mantiene la motivación para continuar con su carrera deportiva, sintiéndose "orgullosa" de lo que logra "todos los días".
En una entrevista concedida a Europa Press con motivo del 20 aniversario del apoyo de Sanitas al deporte paralímpico y olímpico, Perales explicó que ha desarrollado la capacidad de relativizar tanto los triunfos como los reveses. "He demostrado que soy muy cabezota y que me encanta salirme con la mía. Quiero hacer algo y voy a hacer todo lo posible por conseguirlo. Pero he aprendido a desdramatizar todo mucho. Le doy importancia justa a las medallas. Ese éxito es efímero, igual que el drama que tampoco es eterno. Y cuando le quitas importancia, aprendes a disfrutar mucho más de la propia competición, incluso de los nervios, que yo utilizo de trampolín", afirmó.
La nadadora aragonesa también compartió su experiencia con los jóvenes deportistas, aconsejándoles que no se dejen consumir por "el abismo del día después", ya que puede ser "muy duro". Recordó especialmente los Juegos de Sídney 2000, que fueron particularmente difíciles para ella. "No llevaba entrenando ni cuatro años, y con la selección dos. Me obsesioné con llegar a los Juegos, pero no me había preparado para lo que pasa luego. Era un tiempo en el que no había patrocinadores y volvías con una mano delante y otra detrás. Y entonces me pregunté 'y ahora qué, ¿cómo se empieza otra vez?'", relató.
Perales, con 28 medallas paralímpicas en su haber, no se considera un "referente" en el sentido tradicional, aunque reconoce que los jóvenes deportistas se muestran "supernerviosos" cuando la conocen, para luego verla como "una más" en pocos días. "Es maravilloso transmitir la experiencia de una carrera profesional sumamente larga, de cómo afrontar todos los momentos que te vas encontrando. Queremos estar siempre arriba, pero es muy difícil. Y si solo te preocupa esa cresta de la ola, te dejas en el camino lo más importante, que son las experiencias que compartes", subrayó.
La nadadora zaragozana destacó el crecimiento del movimiento paralímpico, que considera "relativamente joven" pero cada vez más profesional. "Cada vez tiene más incorporaciones de empresas que apuestan por nosotros, especialmente en España, por cómo está configurado el Plan ADOP. Tenemos esa sensación de cercanía y cariño", recalcó.
Perales también celebró el éxito de las nuevas generaciones de deportistas paralímpicos, como Audrey Pascual, quien recientemente ganó cuatro medallas en Milan-Cortina. "Ese sueño se traslada a los más jóvenes, que piensan en llegar algún día a ganar. Yo que llevo tantos años he visto a esos deportistas que empezaron siendo muy jovencitos ganar como lo ha hecho estos días Audrey Pascual alzándose con cuatro medallas en Milan-Cortina", destacó.
Gestionar una carrera deportiva tan longeva es un desafío, ya que implica una constante reflexión sobre el esfuerzo y la dedicación. "Cuando echas la vista atrás, solo puedes sentirte orgullosa. No puedes pensar en que fracasé porque no gané aquella medalla. Encuentro la motivación en seguir sintiéndome orgullosa de lo que hago todos los días. No puedes pensar 'ahora tengo más discapacidad, igual debería retirarme'", reflexionó Perales, refiriéndose a su cambio de clase y a la adaptación a nadar solo con un brazo derecho.
La deportista también se mostró satisfecha con su papel como fuente de inspiración para otros. "Me encanta que padres me paren y me digan que les doy esperanza. Yo tampoco soy especial, hay vida más allá y se pueden conseguir muchas cosas. Creo que el destino no depende tanto del origen, que es verdad que lo complica, pero que lo hace también mucho más bonito", remarcó.
Finalmente, Perales habló sobre su última medalla paralímpica, obtenida en París 2024, que describió como "muy buscada y muy soñada". "Me visualizaba todos los días ganándola, pero es la que más me costó verme ganándola. Venía ganando con dos brazos y, de repente, tenía que nadar con uno, algo que se me hacía complicadísimo. Es complicadísimo nadar solamente con un brazo y me faltaba tiempo para poder aprender. Fue una medalla complicadísima y extraordinaria", concluyó la nadadora, dejando claro que su pasión por el deporte y su espíritu de superación siguen intactos.


