La Habana, 2 de abril – Tras tres meses de severas restricciones en el suministro de combustible impuestas por Estados Unidos, Cuba recibió un respiro con el atraque del buque petrolero ruso Anatoly Kolodkin en la Base de Supertanqueros de Matanzas, a 100 kilómetros de La Habana. El tanquero, que llegó el martes 31 de marzo, descarga actualmente 100.000 toneladas de crudo, una carga que, aunque efímera, representa un alivio crucial para la asfixiada economía y el sistema energético de la isla.
Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet), explicó en televisión nacional que el proceso de remolque del buque toma alrededor de seis horas, seguido de 96 horas adicionales para completar la descarga. La bahía de Matanzas, con sus características favorables y la capacidad de almacenamiento de la Base de Supertanqueros –que se encuentra en fase final de reconstrucción tras una devastadora explosión en agosto de 2022–, facilitan la operación.
El crudo Urals, proveniente de Rusia, ha sido calificado por Pérez Cardoso como de “buena calidad” y compatible con las refinerías cubanas. Su densidad media y alto contenido de azufre lo hacen ideal para las instalaciones existentes, que no están optimizadas para procesar crudos livianos y con bajo contenido de azufre. Una vez refinado, el petróleo se convertirá en productos esenciales como gas licuado de petróleo, gasolina, diésel y fueloil, destinados a satisfacer las necesidades básicas del país.
La distribución inicial de estos productos se espera para la segunda quincena de abril, priorizando el gas licuado para instituciones vitales como hospitales, el diésel para la generación distribuida de electricidad y el fueloil para algunas termoeléctricas. Se espera que la gasolina, aunque en cantidades limitadas, “aliviará momentáneamente la tensión” que atraviesa el país, según las autoridades.
Sin embargo, el alivio proporcionado por las 100.000 toneladas de crudo, equivalentes a aproximadamente 740.000 barriles, será de corta duración si no se aseguran nuevos suministros y si Estados Unidos mantiene su política de bloqueo. La Casa Blanca ha emitido mensajes contradictorios sobre la posibilidad de suavizar el bloqueo petrolero, aunque ha reiterado que no planea modificar su estrategia de presión sobre la isla.
Las autoridades cubanas estiman que la carga del Anatoli Kolodkin permitirá sostener el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional y otras actividades económicas durante aproximadamente 10 días. Marlon Álvarez, un taxista habanero, expresó el sentir de muchos ciudadanos: “No parece que la cantidad de petróleo que se trajo alcance para mucho, pero que llegue algo es mejor que nada”.
Cuba actualmente solo cubre el 40% de sus necesidades diarias de 100.000 barriles de petróleo con su propia producción interna. El resto depende de las importaciones, que históricamente provenían principalmente de Venezuela hasta que, a principios de enero, tropas estadounidenses secuestraron al presidente venezolano Nicolás Maduro e interceptaron los envíos a Cuba. A finales de enero, Estados Unidos amenazó con imponer aranceles adicionales a los países que suministraran crudo a Cuba, lo que interrumpió también el suministro proveniente de México.
La escasez de combustible ha exacerbado la crisis energética en Cuba, provocando cortes eléctricos cada vez más prolongados. En marzo, la isla experimentó dos apagones totales que dejaron a oscuros a sus 9,7 millones de habitantes.
Ante esta situación, el gobierno cubano implementó a principios de febrero medidas de ahorro, como el racionamiento de gasolina a 20 litros por vehículo a un precio de poco más de un dólar el litro. Sin embargo, las listas de espera para adquirir gasolina a través de una plataforma virtual cubana se extienden por meses, lo que ha impulsado la compra de combustible en el mercado negro a precios que oscilan entre siete y diez dólares el litro.
El arribo del crudo ruso se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que no le preocupaba que Cuba recibiera el combustible. “Que alguien se lleve un cargamento no nos preocupa porque ellos (el pueblo cubano) lo necesitan. Tienen que sobrevivir”, afirmó Trump durante una conferencia de prensa a bordo del Air Force One.
A pesar de su aparente permisividad, Trump insistió en que el envío no tendría un impacto significativo. “Cuba está acabada. No importa si consiguen o no un barco de petróleo”, sentenció. Días antes, había advertido que Cuba sería el próximo objetivo después de la caída de Venezuela y la guerra contra Irán.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, anunció el lunes 30 que su gobierno está en conversaciones con las autoridades cubanas para restablecer el suministro de crudo, aunque la última entrega de diésel se realizó en enero, antes de la amenaza de aranceles de Trump.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, aclaró que la llegada del petrolero ruso “no representa un cambio en la política” de Estados Unidos hacia Cuba, y que las decisiones sobre la autorización de nuevos buques petroleros se tomarán “caso por caso”.
Por su parte, Dmitri S. Peskov, portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, declaró que el envío del buque petrolero fue coordinado previamente con las autoridades estadounidenses y que Rusia continuará brindando asistencia a Cuba. “Rusia considera un deber no mantenerse al margen y ofrecer la asistencia necesaria a nuestros amigos cubanos”, agregó.
Estados Unidos autorizó temporalmente el tránsito de petróleo que hubiera zarpado de sus puertos antes del 12 de marzo, manteniendo vigente la prohibición de suministro directo a Cuba, Irán y Corea del Norte.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba expresó su gratitud al pueblo y al gobierno de Rusia por su apoyo solidario, destacando que la ayuda llega en un momento crítico debido al “cerco energético impuesto por Estados Unidos, que busca asfixiar a la población cubana”.
La visita del canciller cubano Bruno Rodríguez al presidente ruso Vladimir Putin a mediados de febrero culminó con la firma de un memorando de entendimiento para el control de medicamentos y equipos médicos el 31 de marzo.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó el 13 de marzo que, como resultado del bloqueo petrolero de Estados Unidos, Cuba no había recibido ningún cargamento de petróleo en los últimos tres meses, una situación que el Anatoli Kolodkin ha logrado romper.
El viceministro primero de Energía y Minas (Minen), Argelio Abad, confirmó a IPS el 20 de marzo que el gobierno cubano está autorizando al sector privado a importar combustible, aunque en cantidades limitadas.
Ante la crisis, el gobierno cubano anunció el 6 de febrero medidas de racionamiento y la descentralización de las importaciones de combustible, permitiendo que cualquier empresa, en teoría, pueda importar combustible.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó el 25 de febrero una nueva guía que indica que consideraría favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa de petróleo venezolano para su uso en Cuba, ampliando una guía anterior que autorizaba las exportaciones de petróleo a Cuba para actividades del sector privado y uso personal sin necesidad de autorización gubernamental.
El gobierno cubano también publicó el 19 de febrero una resolución que amplía los beneficios fiscales asociados al uso y la importación de componentes o equipos relacionados con las fuentes renovables de energía. El 26 de marzo, se publicó una resolución del Minen que actualiza un mecanismo implementado en 2021 para la contratación de energía solar fotovoltaica, ahora en dólares.


