Washington, D.C. – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió este martes a María Corina Machado en una reunión a puerta cerrada, en un momento crucial para el futuro político de Venezuela. El encuentro se produjo un día después de la reapertura oficial de la Embajada estadounidense en Caracas, mientras Washington busca presentar la situación actual como un proceso ordenado hacia una solución política.
Rubio ha reiterado la postura de su administración, afirmando en una entrevista reciente que el objetivo final es “ver una transición completa” en Venezuela, argumentando que un gobierno democrático estable es esencial para que el país alcance su máximo potencial económico. “Estamos bien encaminados para lograrlo”, añadió, reflejando el optimismo de la administración Trump sobre el proceso.
Machado, quien se encuentra en Washington desde enero, se ha convertido en una figura clave en la capital estadounidense durante esta fase incierta de la transición venezolana. Ha tenido acceso directo a los responsables de la estrategia de EE.UU., incluyendo dos reuniones con el propio Donald Trump en la Casa Blanca y al menos dos encuentros formales con Rubio en el Departamento de Estado, el 28 de enero y este martes.
Durante estas reuniones, Machado ha expuesto su visión sobre el rumbo de Venezuela, los equilibrios del proceso tras la caída de Nicolás Maduro y los posibles escenarios futuros que Washington está considerando para el país. La líder opositora ha expresado su deseo de regresar “lo antes posible” a Venezuela, al tiempo que ha mantenido una presencia pública y política activa en EE.UU., incluyendo su participación la semana pasada en Houston, donde abogó por la necesidad de seguridad jurídica, transparencia y una reforma del sector petrolero en una Venezuela democrática ante inversores y líderes del sector energético.
Sin embargo, la prioridad de la administración Trump en Venezuela no parece ser la creación de una arquitectura política definitiva o la celebración de elecciones inmediatas. En cambio, se centra en consolidar un marco que permita la entrada de empresas petroleras, la ampliación de licencias y la reactivación de sectores estratégicos bajo la supervisión de Washington. En las últimas semanas, la administración ha autorizado nuevas operaciones con PDVSA y ha facilitado actividades de exploración, producción y comercio. El propio Trump ha elogiado públicamente a Delcy Rodríguez, afirmando que está “haciendo un gran trabajo” y que el petróleo venezolano ya está comenzando a fluir.
Este plan explica el respaldo continuo de la Casa Blanca a una autoridad de facto que no ha sido elegida democráticamente. Para las compañías energéticas, la apertura regulatoria es importante, pero la estabilidad mínima, la seguridad jurídica y la capacidad real de ejecutar contratos en el terreno son condiciones aún más cruciales. Washington parece haber optado por una estrategia que prioriza asegurar el control, abrir el negocio y brindar certidumbre a los inversores antes de impulsar, al menos en teoría, la transición completa de la que habla Rubio.
Dentro de la administración Trump, algunos funcionarios de la Casa Blanca y del área económica consideran a Delcy Rodríguez una interlocutora válida “de facto” debido a que actualmente controla la maquinaria del Estado, puede garantizar la seguridad operativa y está en condiciones de firmar, ejecutar y sostener acuerdos. Esta percepción ha facilitado el rápido deshielo de las relaciones en las últimas semanas. El 5 de marzo, Washington y Caracas acordaron restablecer las relaciones diplomáticas y consulares. Estados Unidos reanudó formalmente las operaciones de su embajada en Caracas el lunes, y el Tesoro emitió la licencia general 53 el 24 de marzo, autorizando transacciones para las misiones oficiales del gobierno venezolano en territorio estadounidense, un paso legal que ha facilitado la reactivación de la representación venezolana en Washington.
Paralelamente, también se ha reabierto el canal aéreo. El Departamento de Transporte aprobó el 4 de marzo la reanudación de vuelos entre Miami y Caracas, así como entre Miami y Maracaibo, aunque los horarios específicos aún no se han publicado. Todos estos acontecimientos reflejan la misma idea en Washington: aunque Delcy Rodríguez no haya sido elegida en elecciones, una parte del poder estadounidense la está tratando, por ahora, como la pieza clave para estabilizar el país, reabrir negocios y mantener un diálogo inmediato mientras se discute una transición posterior.
La administración Trump parece estar apostando por una estrategia pragmática que prioriza los intereses económicos y la estabilidad a corto plazo, incluso si eso implica trabajar con actores que no cumplen con los estándares democráticos. El futuro de Venezuela sigue siendo incierto, pero la reciente reapertura diplomática y el enfoque en la reactivación económica sugieren un cambio de táctica por parte de Washington, que busca asegurar sus intereses en la región mientras mantiene la esperanza de una eventual transición democrática. La reunión entre Rubio y Machado subraya la complejidad de este proceso y la importancia de mantener abiertos los canales de comunicación con todos los actores relevantes en Venezuela.

