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RUDEL: El As Nazi y su Exilio Argentino

RUDEL: El As Nazi y su Exilio Argentino
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El piloto alemán Hans Ulrich Rudel, un as de la aviación durante la Segunda Guerra Mundial y condecorado por Adolf Hitler, eligió Argentina como su refugio entre 1948 y 1956. Atraído por la figura del presidente Juan Domingo Perón, a quien describía como amigo de Alemania , Rudel se instaló en Villa Carlos Paz, donde asesoró a Kurt Tank en la fabricación del Pulqui II, el icónico avión caza a reacción del primer peronismo.

Rudel, un nazi convencido, no solo buscó asilo en Argentina, sino que también activamente promovió su ideología. Según Julio Mutti, escritor especializado en nazismo, el piloto creó una organización llamada Kameraden-Werk para asistir a excombatientes nazis, incluso aquellos acusados de crímenes de guerra, brindándoles ayuda legal y económica. Esta organización llegó a asistir a figuras como Rudolf Hess y Karl D nitz.

A pesar de haber perdido una pierna durante la guerra, Rudel continuó con su pasión por el vuelo y el deporte. En Argentina, practicó esquí, tenis y andinismo, demostrando una notable determinación. Su experiencia como piloto de Stukas, bombarderos en picada de la Luftwaffe, fue crucial en el desarrollo del Pulqui II. Se le atribuyen 2530 misiones de combate y la destrucción de 519 tanques soviéticos, lo que lo convirtió en el alemán más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, recibiendo la Cruz del Caballero con Hoja de Roble en Oro, Espadas y Diamantes, una distinción especial creada por Hitler en su honor.

La llegada de Rudel a Argentina se produjo a través de la Ruta de las Ratas , una vía de escape organizada por el obispo austríaco Alois Hudal para ayudar a alemanes perseguidos a llegar a Sudamérica. Utilizó un pasaporte falso a nombre de Emilio Mayer, facilitado por su notoriedad. Su elección de Argentina no fue casualidad; la política de tercera posición de Perón, que se alejaba tanto del capitalismo como del comunismo, resonaba con sus convicciones.

Rudel tuvo encuentros directos con Perón, a quien describió como un hombre de estatura alta y robusta, de porte erguido, con un rostro delgado cuyos rasgos están marcados por la bondad, pero también por una inteligencia superior y una fuerte voluntad . Además, destacaba las oportunidades que Argentina ofrecía a los alemanes y la existencia de una gran colonia alemana que le brindaría apoyo.

Su trabajo en la Fábrica Militar de Aviones en Córdoba fue fundamental para el diseño y construcción del Pulqui II, un avión caza a reacción que se comparaba en tecnología con el Mig-15 soviético y el F-86 americano. El proyecto, liderado por Kurt Tank, se basó en diseños previos del TA-183, un avión alemán que nunca llegó a producirse en serie, pero cuyos planos pudieron haber caído en manos de los soviéticos.

Con el derrocamiento de Perón en 1955, el proyecto del Pulqui II fue abandonado, y Tank y su equipo regresaron a Alemania. Sin embargo, Rudel continuó activo en la política argentina, manteniendo vínculos con círculos militarizados con reminiscencias nazis. Fundó la Kameraden-Werk, que brindaba asistencia a nazis en el exilio y con problemas legales, incluyendo a figuras acusadas de crímenes de guerra.

Se sospecha que Rudel incluso ayudó a Josef Mengele, el médico de las SS conocido por sus experimentos atroces en Auschwitz, a escapar de Argentina hacia Paraguay y Brasil. Además, participó en actividades políticas en Alemania, presentándose como candidato en elecciones legislativas en 1953 por un partido de extrema derecha.

A pesar de su pasado y sus actividades, Rudel también se dedicó a la exploración y el deporte en Argentina. Ascendió al Aconcagua y al volcán Llullallaico, dejando un legado en el andinismo argentino. Su piolet utilizado en la ascensión al Llullallaico se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico de Alta Montaña en Salta.

Rudel regresó a Alemania en 1956, pero continuó visitando Argentina en varias ocasiones. En 1974, fue fotografiado reunido con Perón en la quinta de Olivos, un encuentro que generó controversia en la embajada de Alemania Occidental. También participó en gestiones para la construcción de la represa Yaciretá, actuando como intermediario entre Argentina y Paraguay.

Su última visita a Argentina fue en 1978, durante la Copa Mundial de Fútbol, donde se hizo pasar por asesor del director técnico alemán para acceder a zonas restringidas. Hans Ulrich Rudel falleció en 1982 a causa de un derrame cerebral, siendo despedido por sus antiguos camaradas con un saludo nazi. Su vida, marcada por la guerra, la ideología y el exilio, dejó una huella compleja y controvertida en la historia argentina.

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