La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín, solicitó la renuncia no voluntaria de Priscilla Carrasco, directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), una decisión que ha generado un fuerte debate político y acusaciones de falta de sensibilidad. La solicitud, formalizada el 30 de marzo de 2026, se produce en un momento particularmente delicado, ya que Carrasco se encuentra en tratamiento por un cáncer de mama triple negativo, diagnosticado en julio de 2025.
Según el procedimiento administrativo, Carrasco dispone de 48 horas para formalizar su salida. De no hacerlo, se declarará la vacancia del cargo, lo que requerirá la tramitación correspondiente ante la Contraloría General de la República. El Ministerio de la Mujer confirmó el término de funciones de Carrasco a través de un comunicado, agradeciendo su gestión y anunciando la subrogación del cargo por parte del sociólogo Felipe Díaz, subdirector del servicio.
La destitución de Carrasco ha provocado una ola de críticas desde diversos sectores políticos. La senadora María José Gatica (RN), quien superó un cáncer en 2025, calificó la decisión como inhumana y poco cristiana , enfatizando el impacto emocional y físico de la enfermedad. No todo vale en política ministra. La humanidad nunca se debe perder. Sé cómo golpea esta enfermedad, física y emocionalmente es muy duro. Sumarle otro golpe no es necesario , declaró la senadora a través de sus redes sociales.
La ex candidata presidencial Evelyn Matthei (UDI) respaldó las declaraciones de Gatica en la red social X, afirmando: Toda la razón Karla , en referencia a un comentario similar de la ex vocera de Gobierno, Karla Rubilar. Rubilar cuestionó la coherencia de la decisión, considerando la alerta oncológica que atraviesa el país. Sacar a una Directora de SernamEG con cáncer de mama en tratamiento, en el Ministerio de la Mujer y en plena alerta oncológica, no es coherente , publicó Rubilar en su cuenta de X, solicitando una reconsideración de la medida.
La exministra Antonia Orellana también se sumó a las críticas, señalando una contradicción entre las prioridades declaradas por el Gobierno y la desvinculación de Carrasco en un momento crucial para la implementación de políticas relevantes, como la Ley Integral en materia de violencia de género. Orellana advirtió sobre la posible demora en la designación de una nueva autoridad, lo que podría afectar la continuidad de la gestión del servicio.
Carrasco, quien lideraba el SernamEG desde 2022 tras ser seleccionada por Alta Dirección Pública, expresó su sorpresa ante la decisión, destacando que no había solicitado licencia médica y que se había mantenido activa en sus funciones. Cuestionó el impacto de la medida más allá de su caso personal, señalando que envía una señal compleja a las mujeres, especialmente a aquellas que enfrentan enfermedades similares. La exdirectora se encuentra evaluando las implicaciones jurídicas y administrativas de su desvinculación.
El senador Iván Flores (DC) también criticó duramente la decisión del Ejecutivo, calificándola de indolente e inhumana . ¿Cómo es posible despedir a una directiva elegida por ADP que enfrenta un difícil tratamiento contra un agresivo cáncer de mama? El colmo , expresó el senador en la red social X.
La remoción de Carrasco se produce en un contexto de tensiones políticas y cuestionamientos sobre la gestión del Gobierno. La decisión ha reabierto el debate sobre la sensibilidad y la empatía en la toma de decisiones políticas, especialmente en casos que involucran la salud y el bienestar de las personas. La controversia plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la eficiencia administrativa y la consideración de las circunstancias personales de los funcionarios públicos.
El SernamEG, bajo la dirección subrogante de Felipe Díaz, deberá continuar con sus funciones en un momento crucial para la implementación de políticas públicas en materia de género y equidad. La designación de una nueva directora se espera en los próximos meses, y se espera que el proceso sea transparente y riguroso, considerando la importancia del cargo y el contexto social y político actual. La polémica generada por la destitución de Priscilla Carrasco ha puesto de manifiesto la necesidad de un debate más amplio sobre la ética y la responsabilidad en la función pública, así como la importancia de proteger los derechos y la dignidad de las personas, especialmente aquellas que enfrentan desafíos de salud.










