El canciller Pablo Quirno ratificó en una entrevista con Luis Majul en LN+ el firme alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos e Israel en el contexto del conflicto bélico con Irán, descartando cualquier posibilidad de neutralidad y desestimando advertencias sobre potenciales consecuencias para la Argentina. Quirno enfatizó que la política exterior del gobierno actual no admite grises y que Argentina apoya lo que está haciendo Estados Unidos e Israel , justificando esta postura con el historial de ataques sufridos por argentinos a manos de Irán durante los últimos 47 años.
Argentina no va a ser neutral ante el terrorismo internacional , declaró el canciller, insistiendo en que se trata de una posición muy clara de este gobierno y del presidente Milei . Quirno argumentó que especular sobre el desenlace de los conflictos es incierto, pero que es crucial impedir que Irán continúe exportando terrorismo, lo que, según su opinión, genera inestabilidad global. Citó como ejemplo reciente el lanzamiento de un misil a la isla Diego García, señalando que esto podría indicar la capacidad de Irán para alcanzar objetivos en Europa, lo que hace imperativo no permanecer indiferente ante la situación.
Ante las preocupaciones sobre posibles represalias, Quirno rechazó cualquier vínculo entre el alineamiento internacional de Argentina y su seguridad interna. Argumentó que Argentina ya había sufrido atentados terroristas incluso sin adoptar una postura alineada, y que, por lo tanto, no existe una correlación directa entre ambos factores. Descalificó los cuestionamientos al respecto como una construcción maquiavélica que se intenta instalar .
El canciller apeló a valores abstractos para legitimar la decisión del gobierno, afirmando que Argentina se alinea con aquellos que defienden los valores occidentales, el derecho a la libertad, la vida y la propiedad privada. Condenó los ataques de Irán a otros países del Golfo, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Baréin y Qatar, calificándolos de totalmente fuera de lugar y contexto .
Si bien evitó confirmar el envío de tropas, Quirno dejó abierta la posibilidad de una participación más activa de Argentina, reconociendo que el sistema de defensa del país ha sido debilitado en las últimas décadas. Sin embargo, aseguró que existe una enorme voluntad de apoyar , aunque no especificó cómo se manifestaría ese apoyo, dejando la puerta abierta a futuras conversaciones con aliados. Advirtió que la indiferencia ante la situación podría acarrear consecuencias negativas para Argentina.
La entrevista con Majul también abordó el reciente fallo favorable para Argentina en la causa por la expropiación de YPF, que Quirno utilizó como plataforma para reforzar el relato oficial sobre la gestión económica y criticar a la oposición. Destacó la independencia del sistema judicial estadounidense y la capacidad del gobierno para alertar sobre la situación, logrando así interesar al departamento de Estado y, a partir de ahí, al departamento de Justicia .
Quirno insistió en que la relación con Estados Unidos se basa en la credibilidad y el cumplimiento de obligaciones, y que el apoyo internacional recibido por Argentina es una consecuencia directa de los deberes que el país ha realizado. En contraste, criticó duramente al exministro de Economía y actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof, responsabilizándolo por la expropiación de YPF, que calificó como una violación del derecho a la propiedad y una aventura kirchnerista .
El canciller acusó a Kicillof de haber dejado al país en una situación de default y afirmó que el actual ministro de Economía, Luis Caputo, ha estado salvándole las papas durante muchos años. Calificó la estatización de YPF como ilegal y argumentó que la violación del derecho privado ahuyenta la inversión extranjera. Reivindicó la estrategia judicial del gobierno actual como probada, audaz, profesional, responsable, que surge de la convicción del presidente .
Quirno enfatizó la ruptura total entre la gestión actual y el gobierno de Cristina Kirchner, afirmando que no hay ningún punto de contacto entre ambos. Subrayó que el gobierno enfrentó el litigio en condiciones adversas, con una crisis de credibilidad interna y externa, y una reputación negativa en el juzgado donde se resolvieron los casos, lo que convirtió la batalla en un desafío aún mayor. El canciller concluyó reafirmando la determinación del gobierno de defender los intereses de Argentina y de mantener una postura firme en defensa de los valores occidentales.











