España ha denegado el uso de su espacio aéreo a los aviones militares de Estados Unidos que participan en la guerra en Irán, según anunció este lunes la ministra de Defensa, Margarita Robles. Esta decisión, que confirma información publicada por el diario El País, intensifica las tensiones entre los gobiernos de Pedro Sánchez y Donald Trump.
El gobierno español, de centroizquierda, ya había manifestado su oposición al conflicto, lo que provocó amenazas previas por parte de Trump, quien llegó a insinuar la posibilidad de cortar toda relación comercial con España.
Ni se autorizan las bases y por supuesto tampoco se autoriza la utilización del espacio aéreo español para actuaciones que tengan que ver con la guerra en Irán , declaró Robles en declaraciones transmitidas a la AFP por su ministerio. La ministra insistió en que no vamos a autorizar desde el principio, lo hemos dicho, la utilización de las bases de Morón y Rota para ningún acto relativo a la guerra de Irán .
Robles especificó que esta decisión fue comunicada desde el primer momento al Ejército estadounidense y a las fuerzas armadas de EE.UU. Asimismo, calificó la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel como profundamente ilegal y profundamente injusta .
A pesar de esta negativa, el Ejército estadounidense podrá continuar utilizando las bases de Morón y Rota para los usos previstos en el convenio bilateral existente, como el apoyo logístico a las tropas estadounidenses desplegadas en Europa.
Sin embargo, la decisión española complica significativamente las operaciones militares de Estados Unidos en la región. Según El País, la imposibilidad de utilizar el espacio aéreo español obliga a los bombarderos estadounidenses a despegar desde bases más lejanas, lo que implica una reducción en la cantidad de queroseno y armamento que pueden transportar.
La negativa de España a participar en el conflicto se enmarca en una postura de rechazo a la intervención militar en Irán que ha sido reiterada por el gobierno de Pedro Sánchez. Esta postura ha generado fricciones con la administración Trump, que ha presionado a sus aliados para que se sumen a su política de confrontación con Teherán.
La decisión de España se produce en un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, tras el ataque a petroleros en el Golfo Pérsico y el derribo de un dron estadounidense por parte de Irán. Estados Unidos ha acusado a Irán de ser responsable de estos incidentes y ha anunciado el envío de refuerzos militares a la región.
La posición de España contrasta con la de otros aliados de Estados Unidos en Europa, que han optado por una postura más cautelosa y han evitado comprometerse abiertamente con la política de confrontación de Washington.
La decisión de cerrar el espacio aéreo español a los aviones militares estadounidenses es un claro mensaje de rechazo a la guerra y una reafirmación de la política exterior independiente de España. Esta medida, sin duda, tendrá repercusiones en las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos, pero el gobierno de Pedro Sánchez parece dispuesto a asumir ese costo en defensa de sus principios y de su compromiso con la paz.
La ministra Robles no ofreció detalles adicionales sobre las conversaciones mantenidas con las autoridades estadounidenses, pero reiteró que la posición de España es firme y no está sujeta a negociación. La decisión española se suma a las crecientes voces a nivel internacional que se oponen a una escalada militar en Irán y abogan por una solución diplomática al conflicto.
El gobierno español ha insistido en que su prioridad es evitar una nueva guerra en Oriente Medio y promover el diálogo entre las partes involucradas. En este sentido, ha ofrecido su mediación para facilitar una solución pacífica a la crisis.
La decisión de España ha sido recibida con beneplácito por los sectores pacifistas y por aquellos que se oponen a la política exterior agresiva de Estados Unidos. Sin embargo, ha generado críticas por parte de los sectores más conservadores, que consideran que España debe mantener una alianza estrecha con Washington.
La tensión entre España y Estados Unidos podría aumentar en los próximos días, a medida que se conozcan las reacciones de la administración Trump a la decisión española. Sin embargo, el gobierno de Pedro Sánchez parece decidido a mantener su postura y a defender sus principios, incluso a costa de un deterioro en las relaciones bilaterales.











