Durante una mesa de debate en Porto Alegre, Brasil, parlamentarios europeos y un concejal estadounidense denunciaron lo que consideran una agresiva política imperialista por parte de Estados Unidos, que afecta a diversos países del mundo. La eurodiputada española Ana Miranda señaló que la lucha antifascista debe incluir la defensa de la soberanía de los pueblos, mencionando a Venezuela, Cuba, México, Irán, Palestina, Libia y Siria como víctimas de ataques imperialistas .
Miranda acusó directamente al imperialismo norteamericano de buscar matar los pueblos , en el marco de la Mesa de parlamentarios: Papel y límites de la acción institucional en la lucha democrática, que se celebra del 26 al 29 de marzo. Su intervención se centró en la necesidad de comprender estos conflictos como parte de una estrategia más amplia de dominación.
El eurodiputado portugués Jo o Oliveira respaldó la postura de Miranda, situando estos conflictos en un proceso global de intensificación de la ofensiva del imperialismo estadounidense. Oliveira expresó su solidaridad con los pueblos de Irán, Cuba, Venezuela y Palestina, destacando que son los más afectados por esta agresividad.
Desde Estados Unidos, el concejal Abdul Osmanu vinculó las problemáticas internacionales con la política interna de su país, argumentando que las situaciones en Palestina, Irán, Sudán y Venezuela son también problemas de Estados Unidos . Osmanu enfatizó la necesidad de una lucha global articulada contra el imperialismo, afirmando que la libertad de todos los pueblos está interconectada. A menos que se destruya [el imperialismo], todos nuestros hermanos y hermanas no estarán libres en todo el mundo y nosotros tampoco somos libres , declaró.
En una segunda mesa titulada Experiencias de profundización de la democracia en los gobiernos populares, el director del Fondo Editorial Casa de las Américas de Cuba, Fernando Rojas, denunció la persistencia del bloqueo de Estados Unidos contra la isla. Rojas cuestionó por qué Cuba ha sido objeto de hostilidad por parte de las administraciones estadounidenses desde el triunfo de la revolución en 1959, argumentando que responde a una lógica estructural de dominación.
Rojas detalló que entre 2017 y 2021, durante la administración de Donald Trump, se aplicaron más de 243 medidas coercitivas contra Cuba, una política que continuó incluso durante la pandemia de Covid-19. Asimismo, advirtió sobre la intensificación reciente de estas acciones, mencionando el bloqueo petrolero impuesto por la actual administración estadounidense desde enero pasado. Denunció también campañas mediáticas que justifican estas medidas, presentándolas como acciones que no afectan al pueblo cubano.
El intelectual cubano vinculó estas prácticas con dinámicas más amplias de la política mundial, señalando que la agresión contra Irán y las acciones contra Venezuela responden a una misma lógica de expansión y control, asociada al desconocimiento del orden internacional. Rojas argumentó que el bloqueo a Cuba no es un caso aislado, sino parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para mantener su influencia y dominio en la región y en el mundo.
Las denuncias planteadas durante la mesa de debate en Porto Alegre reflejan una creciente preocupación por el papel de Estados Unidos en la configuración de políticas internacionales que, según los participantes, atentan contra la soberanía de los pueblos y la estabilidad global. La necesidad de una lucha global articulada contra el imperialismo fue un tema recurrente, con la convicción de que la libertad de todos los pueblos está interconectada y que la eliminación de las estructuras de dominación es fundamental para lograr un mundo más justo y equitativo.
La discusión también puso de relieve la importancia de analizar las problemáticas internacionales en su contexto histórico y político, evitando simplificaciones y reconociendo las dinámicas de poder que subyacen a los conflictos. La solidaridad con los pueblos afectados por el imperialismo fue otro elemento clave, con un llamado a la acción conjunta para defender la soberanía y la autodeterminación de las naciones.
Las declaraciones de los participantes en la mesa de debate en Porto Alegre representan una crítica contundente a la política exterior de Estados Unidos y un llamado a la reflexión sobre las consecuencias del imperialismo en el mundo. La discusión también subraya la importancia de fortalecer la cooperación internacional y la solidaridad entre los pueblos para enfrentar los desafíos globales y construir un futuro más justo y sostenible.











