Estados Unidos acusó a China de retener buques con bandera panameña en sus puertos, una medida que considera una represalia por la reciente anulación, por parte de la Corte Suprema de Panamá, de la concesión de dos puertos estratégicos del Canal a una empresa china. La Comisión Federal Marítima estadounidense emitió un comunicado este jueves 26 de marzo de 2026, detallando un incremento drástico en las detenciones de estos buques bajo el pretexto de controles estatales, superando ampliamente los niveles históricos registrados.
Según el comunicado, las inspecciones más rigurosas se están llevando a cabo siguiendo directrices informales y parecen diseñadas para castigar a Panamá tras la transferencia de los activos portuarios de Hutchison, la empresa que operaba los puertos de Balboa y Cristóbal. La justicia panameña declaró inconstitucional en enero el contrato que permitía a Panama Ports Company (PPC), filial de Hutchison, gestionar estos puertos clave desde 1997.
Esta decisión judicial se produjo tras una fuerte presión ejercida por el presidente Donald Trump, quien, poco después de asumir el cargo, advirtió a Panamá que no permitiría que infraestructuras vitales para el tránsito marítimo quedaran en manos chinas. La administración Trump consideró que el control chino de estos puertos representaba una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La Comisión Federal Marítima advierte que estas acciones chinas podrían tener importantes consecuencias comerciales y estratégicas para el transporte marítimo estadounidense, dado que los buques con bandera panameña son responsables de una parte significativa del comercio de carga en contenedores que llega a Estados Unidos. El organismo estadounidense tiene la facultad de investigar si las prácticas de gobiernos extranjeros crean condiciones desfavorables para el transporte marítimo en el comercio de Estados Unidos, y ha iniciado un proceso de investigación al respecto.
La situación se complica aún más por la inminente cumbre comercial entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, programada para los días 14 y 15 de mayo en Pekín. Se espera que el comercio sea un tema central en esta reunión, y la disputa por los puertos panameños podría ocupar un lugar destacado en la agenda.
PPC, por su parte, presentó una demanda en febrero ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI) en París, buscando una compensación por daños y perjuicios. La empresa anunció este mes que reclama al menos 2.000 millones de dólares a Panamá por la anulación de la concesión. La demanda de PPC argumenta que la decisión panameña viola los acuerdos de inversión y el derecho internacional.
La escalada de tensiones entre Estados Unidos y China, sumada a la disputa legal entre Panamá y PPC, crea un escenario de incertidumbre para el comercio marítimo global. La retención de buques panameños por parte de China podría generar retrasos en las entregas, aumentar los costos de transporte y afectar a las cadenas de suministro.
Analistas señalan que la situación es un claro ejemplo de cómo las disputas geopolíticas pueden tener un impacto directo en el comercio internacional. La decisión de Panamá de revocar la concesión a Hutchison, influenciada por la presión estadounidense, ha provocado una reacción por parte de China que amenaza con perjudicar a Panamá y a Estados Unidos.
La Comisión Federal Marítima estadounidense está recopilando información y evaluando las opciones disponibles para responder a las acciones chinas. Se espera que el organismo presente un informe detallado sobre la situación en las próximas semanas, con recomendaciones para el gobierno estadounidense.
La cumbre entre Trump y Xi Jinping se presenta como una oportunidad crucial para abordar esta disputa y buscar una solución diplomática. Sin embargo, las diferencias entre ambos países son profundas y no hay garantías de que se llegue a un acuerdo. La resolución de este conflicto dependerá en gran medida de la voluntad política de ambas partes para encontrar un terreno común.
El gobierno panameño, por su parte, ha expresado su preocupación por la retención de buques y ha instado a China a respetar el derecho internacional y a no tomar medidas que perjudiquen el comercio. Panamá ha reiterado su compromiso con la transparencia y la legalidad en la gestión de sus puertos.
La situación sigue evolucionando y es probable que se produzcan nuevos acontecimientos en las próximas semanas. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de esta disputa, que podría tener consecuencias significativas para el comercio marítimo global y las relaciones internacionales. La tensión entre las superpotencias se manifiesta en cada acción, y el Canal de Panamá se ha convertido en un punto focal de esta rivalidad.












