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SORA DESCONECTADO: OpenAI abandona su ambicioso proyecto de video IA

OpenAI anunció el martes el cierre de Sora, la aplicación de texto a video similar a TikTok que, hay que reconocerlo, logró crear contenido de aspecto muy realista.

SORA DESCONECTADO: OpenAI abandona su ambicioso proyecto de video IA

Tras seis meses y una inversión multimillonaria, OpenAI ha decidido cerrar Sora, su aplicación de texto a video que prometía ser “el motor de imaginación más potente jamás construido”. El cierre se produce en un momento de creciente competencia en el campo de la inteligencia artificial, con empresas como Anthropic y Google desafiando el liderazgo de OpenAI.

Sora, que generaba contenido de video realista a partir de descripciones textuales, representó un avance significativo en la tecnología de video generado por IA, elevándola de simples animaciones a sofisticados *deepfakes*. Su lanzamiento, inicialmente por invitación en septiembre, atrajo rápidamente a más de un millón de usuarios activos diarios, según datos de Similarweb. Sin embargo, el interés decayó rápidamente, con una caída del 70% en las descargas y un descenso del 34% en los usuarios activos diarios desde noviembre.

El declive en el uso de Sora se atribuye a varios factores. En primer lugar, la novedad del video generado por IA, aunque impresionante, no logró mantener el interés de los usuarios a largo plazo. La experiencia de ver videos creados a partir de texto carecía de la autenticidad y la conexión emocional que se encuentra en el contenido generado por personas reales. La alegría de presenciar un momento único y capturado en video se perdía cuando el contenido era simplemente el resultado de una instrucción textual.

Pero el problema más grave fue la rápida aparición de contenido inapropiado y dañino generado con Sora. A pesar de las restricciones implementadas por OpenAI, los usuarios encontraron formas de sortearlas y crear videos falsos que representaban violencia, delitos y representaciones irrespetuosas de figuras históricas, como Martin Luther King Jr. La compañía se vio obligada a suspender la generación de videos de ciertas figuras históricas menos de un mes después del lanzamiento.

Este no es el primer revés para OpenAI en lo que respecta a la aceptación del usuario. El lanzamiento de ChatGPT-5 en agosto también resultó ser un fracaso, ya que el nuevo modelo presentaba una personalidad menos atractiva y dificultades para responder preguntas básicas, lo que llevó a OpenAI a revertir los cambios y restaurar los modelos anteriores.

Sin embargo, más allá de los problemas de uso y contenido, el factor decisivo para el cierre de Sora fue el elevado costo de su funcionamiento. A finales de octubre, el director de Sora, Bill Peeples, admitió en X (antes Twitter) que la situación económica era “actualmente completamente insostenible”. En noviembre, Forbes estimó que la aplicación le costaba a OpenAI unos 15 millones de dólares al día. La compañía no ha confirmado estas cifras, pero la carga financiera fue un factor clave en la decisión de cerrar la aplicación.

OpenAI, que aún gasta más dinero del que ingresa, está buscando formas de generar ingresos y reducir costos. La compañía ha comenzado a mostrar anuncios en los resultados de ChatGPT, una medida que su CEO, Sam Altman, había calificado anteriormente como “último recurso”. También está enfocando sus recursos en sus productos principales, como una versión actualizada de ChatGPT centrada en el trabajo de oficina y una herramienta de codificación llamada Codex.

El equipo de Sora se reasignará para centrarse en la investigación de la simulación del mundo real, con el objetivo de impulsar los esfuerzos de OpenAI en robótica. La compañía espera que esta investigación pueda aplicarse a la creación de robots más inteligentes y capaces.

En resumen, el cierre de Sora es un reflejo de los desafíos que enfrenta OpenAI en su búsqueda por liderar la carrera de la IA. La compañía se encuentra en una encrucijada, obligada a equilibrar la innovación con la viabilidad económica y la responsabilidad social. La decisión de abandonar Sora, aunque difícil, es un paso necesario para asegurar el futuro de OpenAI y su capacidad para seguir desarrollando tecnologías de IA de vanguardia. La compañía generó aproximadamente 13.000 millones de dólares en ingresos el año pasado y aspira a triplicar esa cifra para 2026, mientras que sus gastos en capacidad de procesamiento siguen siendo enormes. Este dilema financiero está obligando a OpenAI a tomar decisiones difíciles y a priorizar sus recursos en proyectos con mayor potencial de rentabilidad y sostenibilidad. El futuro de la IA generativa de video, por ahora, queda en suspenso.

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