Un fiscal federal admitió ante un juez que no existen pruebas de delito por parte de Jerome Powell en la renovación de la sede de la Reserva Federal, a pesar de una investigación penal impulsada por críticas del expresidente Donald Trump. La admisión se produjo durante una audiencia judicial el 3 de marzo, donde el fiscal George A. Massucco-LaTaif declaró que, aunque no se habían encontrado pruebas de fraude o conducta delictiva, la magnitud del sobrecosto – 1.200 millones de dólares – justificaba la investigación.
La investigación del Departamento de Justicia contra Powell comenzó en enero, tras meses de ataques de Trump, quien acusó a Powell de no bajar los tipos de interés lo suficientemente rápido y de irregularidades en la renovación de la sede de la Reserva Federal, cuyo costo ascendió a 2.500 millones de dólares. Estas críticas incluyeron insultos personales y acusaciones de incompetencia. La investigación generó temores sobre la independencia de la Reserva Federal y la posibilidad de interferencia política en la política monetaria.
Durante la audiencia, el juez Boasberg, designado por Barack Obama, cuestionó a Massucco-LaTaif sobre la existencia de pruebas bajo secreto de sumario. El fiscal se opuso a revelar pruebas, argumentando que no era necesario debido a la falta de una “gran sospecha de actividad ilegal”. Massucco-LaTaif sugirió que incluso un “soplo” o un “rumor” justificaba la investigación, dada la magnitud del sobrecosto. Argumentó que ignorar un gasto de 1.200 millones de dólares, equivalente al PIB de algunos países más pequeños, simplemente porque se trataba de un edificio histórico, “no parecía correcto”.
El fiscal también defendió la necesidad de la investigación para evitar un “efecto disuasorio” en futuras investigaciones gubernamentales. “¿Tenemos prohibido investigarlo?”, preguntó retóricamente.
Powell, quien había permanecido en gran medida en silencio ante los ataques de Trump, respondió a la citación judicial a principios de enero con un video en el que calificó la investigación como parte de una campaña de presión política.
Posteriormente, el juez Boasberg anuló las citaciones, dictaminando que el gobierno “no presentó prácticamente ninguna prueba para sospechar que el presidente Powell hubiera cometido un delito”. En su fallo, Boasberg calificó las justificaciones del gobierno como “débiles e infundadas” y concluyó que eran un “pretexto”.
El mandato de Powell como presidente de la Reserva Federal expira en mayo. En enero, Trump nominó a Kevin Warsh para reemplazar a Powell, pero el senador republicano Thom Tillis, miembro clave del Comité Bancario del Senado, declaró que el comité no debería votar sobre la nominación hasta que se resuelva la investigación penal contra Powell.
La transcripción de la audiencia judicial, publicada por primera vez por The Washington Post, revela la falta de fundamento de la investigación y las presiones políticas que rodean a la Reserva Federal. La admisión del fiscal de que no existen pruebas de delito plantea serias preguntas sobre los motivos detrás de la investigación y el grado de interferencia política en el funcionamiento del banco central.
La controversia sobre la renovación de la sede de la Reserva Federal se centra en el aumento significativo de los costos originales. Si bien la Reserva Federal argumenta que los sobrecostos se debieron a factores imprevistos, como la necesidad de modernizar la infraestructura del edificio histórico y cumplir con estrictas normas de seguridad, Trump y sus aliados han sugerido que hubo mala gestión y corrupción.
La independencia de la Reserva Federal es un principio fundamental de la política económica estadounidense. La capacidad del banco central para tomar decisiones basadas en consideraciones económicas, sin interferencia política, es crucial para mantener la estabilidad de los precios y promover el crecimiento económico. La investigación contra Powell y las críticas de Trump han generado preocupación de que esta independencia esté siendo erosionada.
La decisión del juez Boasberg de anular las citaciones y su crítica a la falta de pruebas respaldan la postura de Powell y refuerzan la importancia de proteger la independencia de la Reserva Federal. El futuro de Powell como presidente de la Reserva Federal sigue siendo incierto, pero la investigación ha puesto de manifiesto los riesgos de la politización de la política monetaria y la necesidad de defender la integridad del banco central. La nominación de Warsh por parte de Trump y la postura de Tillis sugieren que la lucha por el control de la Reserva Federal continuará en los próximos meses.


