La crisis petrolera derivada del conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán está impulsando la demanda de vehículos eléctricos, beneficiando especialmente a los fabricantes chinos, que buscan expandirse en mercados asiáticos y otros lugares. El precio del crudo alcanzó los US$119 el barril la semana pasada, generando temores de inflación y recesión global, mientras que los vehículos eléctricos se posicionan como una alternativa viable y cada vez más atractiva.
China, el mayor fabricante y exportador de coches eléctricos del mundo, se encuentra en una posición ventajosa. Si bien la industria china enfrenta una intensa competencia de precios y una desaceleración del crecimiento interno, el aumento de los precios de la gasolina ofrece una oportunidad para expandirse a nuevos mercados, particularmente en Asia, donde la dependencia de las importaciones de petróleo es alta.
Aproximadamente el 60% del suministro de crudo de Asia proviene de Medio Oriente, pasando por el estrecho de Ormuz, donde Irán ha restringido el flujo de carga. Esta situación ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la región ante las interrupciones en el suministro de petróleo. Según Ember, un centro de estudios sobre energía, los vehículos eléctricos ya redujeron el consumo mundial de crudo en 1,7 millones de barriles diarios el año pasado, equivalente al 70% de las exportaciones de Irán previstas para 2025.
Analistas como Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, señalan que el aumento continuo de los precios del petróleo podría ser un punto de inflexión para la adopción de vehículos eléctricos en Asia, similar a lo que ocurrió en Europa tras la invasión rusa de Ucrania. “Cuando se trata de un único repunte de precios, la gente puede restarle importancia. Pero cuando se produce otro, puede ser un momento de ‘me engañaron dos veces’ que ponga de manifiesto la volatilidad de los precios y que conducir un vehículo de gasolina simplemente te expone a ellos”, explica Myllyvirta.
China, que obtiene más del 40% de su petróleo de Medio Oriente, ya está experimentando los beneficios de la transición hacia las energías renovables. Con las mayores reservas de petróleo del mundo y una fuerte capacidad de generación de energía eólica y solar, China está mejor protegida de la crisis energética que otras naciones asiáticas. La expansión de los vehículos eléctricos en China, que representan cerca del 50% de las ventas de automóviles nuevos y aproximadamente el 12% de todos los vehículos matriculados, redujo el consumo de petróleo del país en casi un 10% el año pasado.
Zhu Zhaoyi, director ejecutivo del Instituto de Estudios de Medio Oriente de la Escuela de Negocios HSBC de la Universidad de Beijing, afirma que la crisis del petróleo podría acelerar las ambiciones de China en materia de energías limpias, incluyendo el pico de emisiones para 2030 y la neutralidad de carbono para 2060. “Los líderes chinos ya han vivido esta situación. Cada vez que hay inestabilidad en Medio Oriente, se refuerza la misma lección: depender de los combustibles fósiles importados no solo es perjudicial para el medio ambiente, sino que también supone un problema de seguridad nacional”, declara Zhu.
Sin embargo, el mercado chino de vehículos eléctricos es altamente competitivo, con 129 marcas en 2024. AlixPartners estima que solo unas 15 de estas marcas serán financieramente viables en 2030. La demanda interna podría ralentizarse a medida que el gobierno chino elimine gradualmente los subsidios para la adopción de vehículos eléctricos, lo que hace que la expansión a mercados extranjeros sea aún más crucial.
Aunque el aumento del precio del petróleo podría impulsar el mercado de vehículos eléctricos en China, no resolverá el problema del exceso de capacidad de inmediato, según Yichao Zhang, consultor automotriz de AlixPartners.
El acceso a los mercados internacionales, especialmente el estadounidense, es un desafío para los fabricantes chinos. Los elevados aranceles han excluido prácticamente a los vehículos eléctricos chinos del mercado estadounidense, protegiendo a los fabricantes locales como Tesla. Aunque el expresidente Donald Trump se mostró dispuesto a considerar la entrada de marcas chinas, lo condicionó a la construcción de plantas de producción en Estados Unidos.
En Asia, varios países están buscando formas de reducir el consumo de energía ante la escasez de combustible. Tailandia, Filipinas y Vietnam han recomendado a sus ciudadanos trabajar desde casa y limitar el uso del aire acondicionado. VinFast, el principal fabricante vietnamita de vehículos eléctricos, ha comenzado a ofrecer descuentos en coches y motocicletas eléctricas tras los ataques a Irán.
Lam Pham, analista de energía para Asia en Ember, destaca que los vehículos eléctricos chinos tienen una ventaja competitiva en la mayoría de los mercados asiáticos debido a su precio, tecnología de baterías avanzada y cadena de suministro completa. “La creciente volatilidad de los precios del combustible y un mayor apoyo político implican que el mercado de vehículos eléctricos en Asia experimentará un rápido crecimiento. Esta expansión beneficiará a los fabricantes de vehículos eléctricos en general, pero especialmente a aquellos que puedan escalar rápidamente y ofrecer modelos asequibles”, añade Pham.
En resumen, la actual crisis petrolera está creando un entorno favorable para la expansión global de la industria china de vehículos eléctricos, ofreciendo una alternativa atractiva a los combustibles fósiles y reforzando la seguridad energética de China y otros países asiáticos. La capacidad de los fabricantes chinos para aprovechar esta oportunidad dependerá de su capacidad para escalar la producción, ofrecer modelos asequibles y superar las barreras comerciales en mercados clave como Estados Unidos.


