El dólar estadounidense cerró este martes en 40,47 pesos uruguayos, lo que representa un incremento del 1,9% respecto a la jornada previa, según datos de Dow Jones. A pesar de esta subida reciente, en el último año la moneda estadounidense ha experimentado una leve caída del 0,98%. La volatilidad semanal ha sido notablemente superior a la observada en el año anterior, indicando una mayor inestabilidad en el mercado cambiario.
Analistas de Grupo Financiero Monex señalan que la fortaleza del dólar, medida a través del índice DXY, se debe a la creciente demanda de activos de refugio, motivada por la falta de avances en la resolución del conflicto en Medio Oriente. La incertidumbre geopolítica continúa siendo un factor determinante para los inversores a nivel global. Además, el precio de los energéticos ha experimentado una corrección al alza, ante la posibilidad de que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos se involucren en acciones militares contra Irán, lo que ha intensificado la percepción de riesgo y las expectativas de inflación.
De acuerdo con la última encuesta del Banco Central del Uruguay (BCU), se prevé un ligero aumento del dólar hacia fines de 2026, situándose en 40,19 pesos. Las proyecciones a largo plazo sugieren que la moneda estadounidense podría alcanzar los 41,46 pesos a fines de diciembre de 2027.
En el plano macroeconómico, el BCU estima un crecimiento moderado del Producto Bruto Interno (PBI) uruguayo, con aumentos del 1,87% en 2026, 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028. La inflación, por su parte, se proyecta en 4,40% para 2026, con un ligero incremento a 4,45% en 2027 y 4,50% en 2028, acercándose al rango meta del BCU. El peso uruguayo reemplazó a los viejos pesos en 1993 tras un periodo de alta inflación, adoptando inicialmente un sistema de bandas de flotación y, posteriormente, un régimen de flotación independiente en 2002.
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