La confirmación del primer caso de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) H5N1 en aves domésticas en la Región de La Araucanía ha encendido las alarmas en todo el país, especialmente entre los pequeños productores y quienes crían aves en sus hogares. La especialista en producción, patología e inmunología aviar de la Universidad Santo Tomás Temuco, Nancy Ruiz Díaz, advierte sobre la posibilidad de que el virus se propague a otras comunas, aunque enfatiza la importancia de evitar el pánico y actuar con responsabilidad.
Ruiz Díaz explica que la presencia del virus en Renaico, confirmada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), se suma a los eventos registrados en otras regiones del país, lo que indica una circulación activa del virus. El principal reservorio son las aves migratorias, y la propagación depende del contacto entre aves domésticas y silvestres, el movimiento de personas o implementos contaminados, y el nivel de bioseguridad en los traspatios.
El riesgo hoy es moderado, pero debe tomarse en serio, sobre todo en zonas con humedales, ríos o sistemas de crianza abiertos. Lo correcto no es alarmar, sino vigilar intensamente y reducir los contactos de riesgo , indica la especialista.
Ante la preocupación del público por el consumo de productos avícolas como pollo y huevos, Ruiz Díaz aclara que el riesgo para la población general es muy bajo si los alimentos se manipulan correctamente. La evidencia internacional demuestra que no hay transmisión a humanos por consumir carne o huevos bien cocidos. El peligro real reside en manipular aves enfermas o muertas, o consumir productos crudos o mal cocinados.
Por ello, la especialista recomienda evitar faenar animales sospechosos en casa, no consumir aves enfermas y mantener medidas básicas de inocuidad alimentaria, como lavado de manos, separación de alimentos crudos y cocidos, y cocción completa.
La prevención recae en gran medida sobre los pequeños productores y las personas que crían gallinas en sus hogares. La medida más importante es evitar el contacto entre aves domésticas y aves silvestres. Las aves deben mantenerse en gallineros protegidos, con agua y alimento resguardados, para impedir que compartan espacios con fauna silvestre.
Entre las recomendaciones específicas, Ruiz Díaz destaca la importancia de mantener las aves bajo malla o encerradas, usar agua potable o protegida, guardar el alimento en recipientes cerrados, evitar compartir jaulas o utensilios entre vecinos, limpiar calzado y manos antes y después de entrar al gallinero, no mezclar aves nuevas sin observación previa y separar patos y gansos de gallinas y pollos.
En caso de muerte repentina o signos respiratorios o neurológicos en las aves, la especialista enfatiza la importancia de no manipularlas y de informar de inmediato a la autoridad sanitaria.
La situación se complica en el sur del país debido a la presencia de aves migratorias y la abundancia de ambientes acuáticos. Las aves silvestres juegan un papel central en la propagación del virus, y controlar la fauna libre es prácticamente imposible. La estrategia sanitaria se centra en evitar el contacto entre aves silvestres y domésticas.
La vigilancia debe enfocarse en la detección precoz y en reforzar la bioseguridad en traspatios y sistemas de crianza abiertos , afirma Ruiz Díaz.
Desde el punto de vista de la inmunología aviar, la especialista señala que el sector productivo está mejor preparado que los sistemas domésticos, gracias a planteles cerrados, protocolos estrictos y trazabilidad. Sin embargo, el virus tiene una alta capacidad de adaptación, por lo que el control depende de la bioseguridad, la vigilancia y la notificación temprana.
La Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás, sede Temuco, ha estado trabajando en conjunto con el SAG durante los últimos tres años en campañas de prevención dirigidas a médicos veterinarios, técnicos y productores de la Región de La Araucanía. Estas actividades han incluido charlas y jornadas de capacitación, con una activa participación de los estudiantes. Actualmente, existe un convenio de colaboración vigente con el SAG, y este año el trabajo se realizará en conjunto con INDAP y la Municipalidad de Padre Las Casas, apoyando a pequeños productores avícolas en el fortalecimiento de medidas de bioseguridad, el mejoramiento del equipamiento básico de gallineros, la optimización de la nutrición de las aves y la implementación de cuadernos de campo para el registro productivo y sanitario.
La mejora de la infraestructura y los sistemas de crianza es fundamental para prevenir y enfrentar enfermedades aviares, incluyendo la influenza aviar.
La comunidad debe estar atenta a signos compatibles con influenza aviar, como descoordinación, plumaje erizado, coloración azulada de cresta o patas, postración o muerte repentina de aves. En caso de observar estos síntomas, es crucial no tocar, no mover y no enterrar los animales sospechosos. La denuncia debe hacerse al SAG, que es la autoridad competente en salud animal.
El SAG ha habilitado los siguientes canales de contacto: teléfono 22 345 1100, correo electrónico oficina.informaciones@sag.gob.cl y WhatsApp de emergencia +56 9 3866 3611 (fines de semana).
Además, si una persona ha tenido contacto con aves enfermas o muertas y luego presenta fiebre, tos o dificultad respiratoria, debe acudir a un centro de salud e informar la exposición.
La vigilancia temprana y la responsabilidad de la comunidad son claves para evitar que un brote se transforme en un problema mayor , concluye Nancy Ruiz Díaz, instando a la calma y a la acción preventiva. La situación exige una respuesta coordinada y una mayor conciencia sobre los riesgos y las medidas de protección necesarias para salvaguardar la salud animal y humana.




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