Miles de chilenos tomaron las calles este 22 de marzo en una jornada de movilizaciones sin precedentes, desde Arica hasta Punta Arenas, bajo el lema “Recuperar el agua es recuperar la dignidad”. La protesta, que coincidió con el Día Mundial del Agua, fue una clara demostración de descontento frente a las políticas del gobierno de José Antonio Kast, acusadas de retroceder en los derechos hídricos y favorecer el modelo extractivista que, según los manifestantes, privatiza y sobreexplota este recurso vital.
Las movilizaciones, que se extendieron por más de veinte localidades a lo largo del país, fueron convocadas por organizaciones socioambientales, comunidades indígenas y vecinos, quienes denuncian la concentración de los derechos de aprovechamiento de agua en manos de grandes empresas mineras, agrícolas e industriales, dejando a comunidades enteras sin acceso al agua. En Santiago, la marcha, organizada por el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), el Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (MODATIMA) y el Movimiento Socioambiental Comunitario por el Agua y el Territorio (MOSACAT), congregó a una multitud estimada en cerca de 30.000 personas, convirtiéndose en la primera movilización de esta magnitud que enfrenta el gobierno de Kast.
Los manifestantes denunciaron el freno a diversos decretos que protegían la naturaleza y el medio ambiente, adoptados por la actual administración, y exigieron una gestión democrática, justa y sustentable del agua, reconociéndola como un bien común esencial y no como una mercancía. La crisis hídrica que atraviesa Chile, argumentan, no es producto de la escasez natural, sino de un modelo de desarrollo que prioriza los intereses económicos por sobre las necesidades de las personas y el cuidado del medio ambiente.
La jornada de protestas tuvo un fuerte componente territorial, con movilizaciones en lugares emblemáticos como el Valle del Huasco, donde la comunidad reafirmó su compromiso con la defensa de los glaciares y el agua, recordando la lucha histórica contra el megaproyecto Pascua Lama. En esta región, la ceremonia realizada a orillas del Río Huasco simbolizó la conexión ancestral entre el pueblo y el agua, y advirtió sobre la determinación de defender el territorio frente a nuevas amenazas mineras y el debilitamiento de las herramientas de protección ambiental.
En otras localidades, como Concepción, La Serena, Valparaíso, Valdivia, Pucón y localidades de Chiloé, las movilizaciones tomaron diversas formas, desde marchas masivas hasta ceremonias simbólicas y actos de protesta frente a instalaciones de empresas que explotan el agua. En Isla Juan Fernández, la comunidad también se sumó a las protestas, demostrando la preocupación que existe en todo el país por la situación del agua.
Las imágenes de las movilizaciones, que circularon ampliamente en redes sociales, muestran pancartas con mensajes como “El agua es un derecho, no una mercancía”, “Recuperar el agua es recuperar la dignidad” y “Defendemos nuestros territorios”. En algunas ciudades, como La Serena, se vio una bandera chilena ondeada al revés, como símbolo de protesta contra las políticas del gobierno.
Las organizaciones convocantes anunciaron que continuarán articulando esfuerzos para exigir la derogación de normas que favorecen la privatización del agua, la protección de los glaciares y la implementación de un nuevo pacto social que garantice el agua como derecho humano fundamental. La jornada de movilizaciones de este Día Mundial del Agua marca un punto de inflexión en la lucha socioambiental del país, y representa un desafío importante para el gobierno de Kast, que deberá responder a las demandas de la ciudadanía y reconsiderar sus políticas en materia de agua y medio ambiente.
La magnitud de las protestas, que se extendieron a lo largo de todo el país, evidencia la creciente preocupación de la población por la escasez de agua y la falta de acceso a este recurso vital. La movilización masiva en Santiago, con una asistencia estimada en 30.000 personas, demuestra el descontento generalizado con las políticas del gobierno y la determinación de la ciudadanía de defender sus derechos.
El gobierno de Kast aún no ha emitido una declaración oficial sobre las movilizaciones, pero se espera que en los próximos días se pronuncie al respecto. La presión social y la creciente preocupación por la crisis hídrica podrían obligar al gobierno a reconsiderar sus políticas y a buscar soluciones más justas y sustentables para la gestión del agua en Chile. La lucha por el agua en Chile está lejos de terminar, y las movilizaciones de este 22 de marzo son solo el comienzo de una nueva etapa en esta batalla por la defensa de un recurso vital para la vida y la dignidad de las personas. La memoria colectiva de los territorios, como la del Valle del Huasco, permanece inquebrantable, y la comunidad organizada está dispuesta a seguir luchando por la defensa de sus derechos y el cuidado del medio ambiente.


