La gestión de Javier Milei se encuentra sumida en un torbellino de acusaciones, filtraciones y crecientes tensiones con diversos sectores del poder, mientras la crisis económica se agudiza y el apoyo popular comienza a mostrar fisuras. La pregunta que resuena en los pasillos del poder es: ¿por qué los medios que antes parecían alineados con el Presidente ahora lo atacan con ferocidad? ¿Quién está detrás de la filtración del video del viaje de Manuel Adorni? ¿Y por qué la causa clave de la pericia sobre la criptoestafa $LIBRA salió a la luz después de meses de silencio?
El gobierno libertario, otrora unido en su discurso rupturista, vive un festival de acusaciones de traición pocas veces visto. Mientras Milei viaja por el mundo involucrándose en conflictos ajenos, su círculo íntimo se desmorona bajo el peso de las sospechas y las luchas internas. Las especulaciones abundan, y tanto el Presidente como su hermana, Karina Milei, escuchan teorías conspirativas que involucran a prácticamente todos los actores relevantes del escenario político y económico.
En la cúspide de esta guerra de nervios, Santiago Caputo, el asesor clave de Milei, parece tener el control de la información, pero también se encuentra en el punto de mira. Otros nombres que surgen en las acusaciones son Patricia Bullrich, Mauricio Macri, el propio Adorni y, sobre todo, los grandes empresarios a los que Milei ha declarado la guerra.
“Yo miraría con atención a Clarín en las próximas semanas”, advierte un político experimentado con vínculos en el poder, quien percibe un cambio drástico en la cobertura mediática. Esta advertencia surge tras la publicación en tapa del acuerdo confidencial entre Hayden Davis, el empresario cripto involucrado en la estafa $LIBRA, y Milei en enero de 2025.
La tensión se intensificó tres días antes, cuando Milei atacó públicamente a Paolo Rocca, CEO de Techint, llamándolo “Don Chatarrín de los tubitos caros”. Techint es un miembro influyente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), donde también tiene peso Clarín. “No creo que se queden quietos”, predice la fuente.
Milei no se detuvo ahí. Sus críticas se extendieron a Javier Madanes Quintanilla y a otros industriales, a quienes acusó de “prebendarios”. Luego llegaron las acusaciones de extorsión, las menciones en su discurso del 1 de marzo frente a la Asamblea Legislativa y, finalmente, un ataque directo a ejecutivos de Wall Street durante un foro destinado a atraer inversiones a Argentina, una acción que fue ampliamente criticada como “temeraria”.
La idea de que los ataques al “círculo rojo” empresarial no son gratuitos es una creencia generalizada en la dirigencia local. En Argentina, las causas judiciales a menudo se ven influenciadas por un complejo entramado de intereses que involucra al poder económico, los medios de comunicación y los servicios de inteligencia.
En este contexto, muchos, desde peronistas hasta libertarios no alineados, creen que los errores del gobierno y las denuncias por presuntos delitos están siendo exacerbados por un establishment que apoyó a Milei hasta el año pasado, pero que ahora ha perdido la paciencia. Adorni, por su parte, no ha logrado construir una red de apoyo sólida que lo defienda en este momento crítico. A esto se suma el creciente descontento popular, reflejado en las encuestas.
“No hay vuelta atrás en la relación con el establishment. El electorado todavía lo banca, pero el círculo rojo tradicional los odia”, afirma un hombre cercano a Macri. El expresidente reapareció esta semana en un acto del PRO, aprovechando la coyuntura para prometer una alternativa electoral en 2027, aunque aún no tiene candidato. Se enfrenta al dilema de distanciarse de Milei sin alienar a su electorado, que le pide que lo sostenga para evitar un regreso del kirchnerismo.
Macri defendió al empresariado, afirmando que “hay que cuidar” a los inversores. Milei, sin embargo, no parece dispuesto a ceder en su confrontación con aquellos a quienes considera sus enemigos. Apuesta por un modelo económico diferente.
El descontento del sector privado ha llegado a oídos del peronismo, que ha recibido casi súplicas para construir una alternativa electoral que pueda derrotar a Milei en 2027. Los empresarios del Círculo Rojo aseguran que la situación industrial “no aguanta” un período más de gobierno libertario y le han pedido a Axel Kicillof que se vuelva más “digerible” para el establishment.
La filtración del video de Adorni camino a Punta del Este, sumada al escándalo de $LIBRA, ha exacerbado las tensiones internas. Inicialmente, las sospechas recayeron sobre Karina Milei y sus aliados, acusando a Bullrich, por su vínculo con la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), y a Caputo, por su control sobre los servicios de inteligencia y la ANAC.
¿Podrán las internas escalar hasta el punto de desestabilizar al gobierno? Tanto Bullrich como Caputo se han dedicado a desmentir los rumores y a acusarse mutuamente. Caputo insiste en su lealtad al Presidente, mientras que Bullrich afirma haber demostrado su compromiso afiliándose a LLA cuando se lo pidieron. Sin embargo, la desconfianza persiste.
En el entorno de Bullrich se justifica su silencio sobre la defensa de Adorni argumentando que “no se lo pidieron”. Se rumorea que Adorni era su rival en la carrera por la Ciudad. A pesar de las negaciones, algunos en el bullrichismo señalan que nunca tuvieron que defender a Bullrich de un escándalo de corrupción.
Caputo, por su parte, ha sido acusado de bombardear al gobierno porque Karina “lo está vaciando de poder”. Sin embargo, Caputo niega estas acusaciones y afirma que nunca haría nada que pueda perjudicar al Presidente.
A pesar de la crisis, Milei no ha mostrado signos de retroceso. Con Adorni bajo escrutinio, el escándalo de $LIBRA explotando, el Gabinete dividido, el consumo en caída libre y el desempleo en alza, el Presidente emprendió su cuarto viaje al exterior en diez días, esta vez a Hungría para participar en una cumbre política de la ultraderecha, como si nada estuviera pasando.

