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Aeropuertos al Caos: Agentes TSA Sin Sueldo Amenazan Viajes

Los trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), que no reciben sueldo, están luchando por mantenerse a flote —y en sus puestos de trabajo.

Aeropuertos al Caos: Agentes TSA Sin Sueldo Amenazan Viajes

Los aeropuertos de Estados Unidos se enfrentan a un caos creciente debido a la prolongada crisis salarial de los agentes de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), exacerbada por un cierre parcial del gobierno. Los tiempos de espera se han disparado, los agentes están abandonando sus puestos y expertos advierten sobre posibles fallos de seguridad, mientras los viajeros se ven atrapados en medio de una disputa política. La situación, que ya es crítica, podría deteriorarse aún más este fin de semana, coincidiendo con uno de los periodos de mayor afluencia de viajeros del año.

La frustración es palpable en las terminales de todo el país. Carlos Monroe, un viajero atrapado en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, relató su experiencia: “Me da pena por todos, excepto por la gente de Washington. Esto no es justo. Los poderosos no pagan las consecuencias por los débiles”. Su familia perdió un vuelo de las 6:00 de la mañana después de esperar más de tres horas en una fila de seguridad que se extendía por todo el aeropuerto. Historias similares se repiten en aeropuertos de todo el país, con pasajeros que se enfrentan a retrasos significativos, cancelaciones y la incertidumbre de si llegarán a tiempo a sus destinos.

El problema central radica en que los agentes de la TSA, considerados “peones políticos” por algunos legisladores, llevan más de un mes trabajando sin recibir su salario completo. Esta situación ha generado una baja moral generalizada y graves dificultades económicas para los empleados, muchos de los cuales se encuentran al borde del colapso financiero. Aaron Barker, líder sindical que representa a los empleados de la TSA en Atlanta, describe la realidad que enfrentan sus representados: “avisos de desalojo, embargos de vehículos, refrigeradores vacíos y cuentas bancarias en descubierto”, todo ello mientras siguen cumpliendo con su deber de mantener los aeropuertos en funcionamiento.

La falta de pago ha provocado un aumento alarmante en el absentismo laboral. El jueves, casi el 10% de los trabajadores de la TSA no se presentaron a trabajar, una cifra que se acerca al récord registrado a principios de esta semana. Durante seis días consecutivos, la tasa de ausencias ha superado el 9%, y al menos 366 agentes han renunciado desde que comenzó el cierre del gobierno. El impacto ha sido especialmente severo en aeropuertos clave como el de Atlanta, donde más de un tercio del personal de seguridad estuvo ausente a principios de esta semana, y el Aeropuerto Internacional William P. Hobby de Houston, donde más de la mitad de los empleados de la TSA no se presentaron a trabajar el viernes.

La situación se agrava aún más por el contexto meteorológico. Una serie de tormentas a principios de esta semana ya provocaron miles de retrasos y cancelaciones en todo el país, contribuyendo a la congestión en los aeropuertos. Se espera que otro sistema meteorológico traiga consigo riesgos de tiempo severo en algunas zonas este fin de semana, lo que podría empeorar aún más la situación.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, advierte que las interrupciones actuales son solo la punta del iceberg. Si los empleados de la TSA no reciben su salario pronto, el sistema podría llegar al borde del colapso. Otros funcionarios han sugerido que algunos aeropuertos podrían verse obligados a cerrar si el cierre del gobierno continúa.

La presión sobre el personal de la TSA no solo tiene consecuencias económicas, sino también potenciales implicaciones para la seguridad. El exadministrador de la TSA, John Pistole, advierte que los tiempos de espera prolongados y las largas filas de seguridad podrían crear una peligrosa vulnerabilidad, convirtiendo a los pasajeros en un “blanco fácil” para posibles ataques. Pistole señala que los agentes, distraídos por sus problemas financieros y el estrés, podrían no estar en condiciones de identificar una amenaza potencial.

La historia de Lakeya White, una ex agente de la TSA que renunció a su puesto después de cuatro años, ilustra la desesperación que sienten muchos empleados. White, que creció en la pobreza, veía su trabajo en la TSA como un camino hacia la estabilidad y un futuro mejor. Sin embargo, el cierre del gobierno y la falta de pago la obligaron a abandonar su trabajo. “Ir a trabajar sabiendo que te deberían pagar, para luego revisar tu cuenta cada dos semanas y no ver nada, es devastador”, afirma White. “Sinceramente, porque sabes que ahora tienes que trabajar diez veces más para ponerte al día, reconstruir tus ahorros y volver a sentirte tranquila”.

La situación también afecta a los pasajeros con necesidades especiales. Ambria Britt, que padece esclerosis múltiple y no puede permanecer de pie durante largos periodos, se vio obligada a pagar a un desconocido para que empujara su silla de ruedas a través de la cola abarrotada en el aeropuerto de Atlanta. “Normalmente, sigo adelante sin más”, declaró Britt. “Simplemente no lo entiendo. Páguenles a sus trabajadores, porque los necesitamos”.

El cierre del gobierno y la crisis salarial de los agentes de la TSA son un reflejo de la polarización política y la falta de compromiso en Washington. Mientras los legisladores siguen estancados en las negociaciones sobre la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los trabajadores y los viajeros son los que sufren las consecuencias. La situación exige una solución urgente para evitar un colapso del sistema de seguridad aeroportuaria y proteger la seguridad de los pasajeros. La pregunta que muchos se hacen es: ¿cuánto tiempo más podrán los agentes de la TSA seguir trabajando sin recibir su salario, y cuándo se romperá la represa?

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