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A cinco meses de la brutal tragedia que sacudió a la familia Cruz-Coke, Jorge Ugalde, el único imputado por el triple homicidio de su cuñado, Eduardo Cruz-Coke, y sus dos sobrinos adolescentes, ha roto su silencio. Tras meses de mantener un hermético silencio ante la prensa, Ugalde ha decidido exponer su versión de los hechos a través de una carta manuscrita, revelada por el noticiero Canal 13, buscando, según fuentes cercanas, difundir su inocencia y contrarrestar la imagen que se ha construido en torno a su figura.
La detención de Ugalde, el pasado 3 de noviembre, estuvo marcada por su negativa a comunicarse con los medios. Sin embargo, la dinámica ha cambiado drásticamente. El cambio de postura se atribuye, en parte, a la cobertura mediática del caso, especialmente al reportaje elaborado por Canal 13, que accedió a la residencia donde se perpetró el crimen y entrevistó en exclusiva a Pedro Sepúlveda, hijo de Trinidad Cruz-Coke, hermana de la víctima fatal. Este reportaje, al parecer, impulsó a Ugalde a tomar la pluma y plasmar su verdad en una carta escrita a mano desde la prisión.
La misiva, de contenido emotivo y nostálgico, se centra en la relación de Ugalde con Eduardo Cruz-Coke, desdibujando la imagen de un presunto perpetrador y presentando a un hombre consternado por la pérdida de un familiar cercano y amigo. Ugalde rememora sus casi cuarenta años de vínculo familiar con Eduardo, destacando la confianza y el afecto que los unían.
“A Eduardo lo conocí a los 23 años, por casi 40 hemos sido familia. Compartimos la vida cuidando y jugando con nuestros hijos, sobrinos y nietos, ese fue nuestro vínculo fundamental”, escribe Ugalde, evocando una imagen de convivencia pacífica y armoniosa. Describe una relación basada en el humor, la confianza y la seguridad, donde las puertas de las casas permanecían abiertas y los niños podían jugar libremente.
La carta también resalta el rol de Eduardo Cruz-Coke como fotógrafo, un artista que capturaba la belleza del mundo y, al mismo tiempo, documentaba la vida familiar. “Eduardo retrataba la belleza, con sus fotos nos abrió el mundo entero al mismo tiempo registró el pequeño universo familiar”, afirma Ugalde, reconociendo el talento y la sensibilidad de su cuñado.
Estas palabras encuentran eco en el testimonio de Pedro Sepúlveda, quien confirmó a Canal 13 que la familia Cruz-Coke era “una familia muy feliz. Súper unida y seguimos siendo súper unida”. Su declaración refuerza la imagen de una familia unida y afectuosa, contrastando con la brutalidad del crimen que la golpeó.
La revelación de la carta de Ugalde ha generado un nuevo giro en la investigación. Si bien el imputado sigue siendo el único sospechoso en el caso, hasta el momento no se han presentado nuevas formalizaciones en su contra. La fiscalía continúa recabando pruebas y analizando la información disponible, pero la carta de Ugalde introduce un elemento crucial: la defensa de su inocencia basada en el vínculo afectivo que lo unía a las víctimas.
La estrategia de Ugalde de utilizar los medios de comunicación para difundir su versión de los hechos es un movimiento audaz y calculado. Al romper su silencio y apelar a la emotividad, busca generar empatía en la opinión pública y cuestionar la presunción de culpabilidad que pesa sobre él. La carta, con su tono personal y nostálgico, busca humanizar al imputado y presentar una narrativa alternativa a la que ha predominado hasta ahora.
Sin embargo, la carta por sí sola no es suficiente para exonerar a Ugalde. La fiscalía deberá evaluar la veracidad de sus declaraciones y contrastarlas con las pruebas recabadas en la investigación. La carta puede servir como un punto de partida para nuevas líneas de investigación, pero no puede reemplazar la necesidad de pruebas sólidas y contundentes que demuestren su inocencia.
El caso de los Cruz-Coke sigue siendo un enigma. La investigación se ha visto obstaculizada por la falta de testigos y la complejidad de las pruebas. La carta de Ugalde introduce un nuevo elemento en la ecuación, pero no resuelve el misterio. La verdad, aún oculta tras un velo de dolor y sospechas, sigue esperando ser revelada.
La familia Cruz-Coke, devastada por la pérdida de sus seres queridos, espera ansiosamente que se haga justicia. La carta de Ugalde, aunque conmovedora, no les brinda consuelo ni respuestas. Su dolor sigue siendo profundo y su búsqueda de la verdad continúa. La sociedad chilena, por su parte, observa con atención el desarrollo de este caso, esperando que se esclarezcan los hechos y que se castigue a los responsables.
El silencio roto de Jorge Ugalde ha abierto un nuevo capítulo en esta trágica historia. Ahora, la palabra la tiene la justicia, que deberá determinar si la carta de un hombre desesperado por probar su inocencia es un grito de verdad o una estrategia para evadir la responsabilidad. El tiempo, y las pruebas, dirán la última palabra.


