La madrugada del próximo 31 de julio se presenta como una cita astronómica relevante, ya que coincidirá el máximo de actividad de dos lluvias de meteoros: las delta acuáridas del sur y las alfa capricórnidas. Sin embargo, a pesar de la coincidencia de estos fenómenos, las condiciones de observación para este año resultan especialmente complicadas. La presencia de una Luna casi llena reducirá de forma drástica la visibilidad, convirtiendo esta observación en una de las más difíciles de todo el periodo estival.
De acuerdo con la información proporcionada por el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), el intenso brillo lunar actuará como un velo que tapará buena parte de los meteoros menos luminosos. Esta contaminación lumínica natural dificultará que el ojo humano pueda captar la mayoría de las estrellas fugaces. No obstante, el OAN matiza que las alfa capricórnidas podrían ofrecer un alivio parcial, ya que este tipo de lluvia suele generar bólidos, que son meteoros mucho más brillantes y que, por lo tanto, tienen mayores probabilidades de permanecer visibles incluso bajo la intensa claridad de la Luna.
En lo que respecta específicamente a las delta acuáridas, se espera que alcancen su punto máximo de actividad en torno al 30 de julio. Durante la madrugada del 31, se estima que la actividad podría llegar a unos 25 meteoros por hora. A pesar de esta cifra, las condiciones se consideran muy desfavorables. Esto se debe a que la Luna estará iluminada en más del 99 % y, además, se encontrará situada muy cerca de la zona del cielo desde la cual parecen surgir estas estrellas fugaces, el denominado radiante.
Es importante señalar que la lluvia de las delta acuáridas es un fenómeno recurrente que se mantiene activo cada año entre el 12 de julio y el 23 de agosto. Aunque el máximo se sitúa alrededor del 30 de julio, la amplitud de este pico suele permitir que tanto la noche del 30 al 31 como la noche siguiente sean adecuadas para la observación en circunstancias normales. Sin embargo, en esta ocasión, dicha ventana temporal se ve severamente penalizada por la fase lunar. Tras la luna llena del 29 de julio, el satélite permanecerá prácticamente completo, y su proximidad a la constelación de Capricornio, junto a Acuario, empeorará la visibilidad del radiante de las delta acuáridas.
Desde una perspectiva geográfica, las delta acuáridas presentan una visibilidad superior desde el hemisferio sur, ya que en esa región su radiante alcanza una posición más elevada sobre el horizonte. Si bien también son visibles desde el hemisferio norte, la tasa de actividad detectada es más baja. En latitudes cercanas a los 40º norte, el radiante se eleva por encima del horizonte desde la medianoche hasta el amanecer, siendo este el mejor tramo para intentar la observación. A pesar de ello, las publicaciones subrayan que, debido a la cercanía de la Luna llena, la lluvia será muy difícil de apreciar en 2026.
Esta valoración es compartida por el Planetario de Madrid, institución que ha calificado las condiciones de observación como “pésimas”. El Planetario recalca que el radiante estará muy próximo a la Luna el día del máximo y, basándose en este diagnóstico, concluye que, para los aficionados a la astronomía, sería preferible esperar a otro año para disfrutar plenamente de este fenómeno.
Para comprender la naturaleza de este evento, es necesario analizar su origen. Las delta acuáridas están asociadas al cometa 96P Machholz, un cuerpo de corto periodo que orbita alrededor del Sol aproximadamente cada cinco años. Las lluvias de meteoros ocurren cuando la Tierra, en su desplazamiento orbital, cruza la trayectoria de un cometa y entra en contacto con las partículas de polvo y escombros que este ha ido dejando a su paso.
Cuando estos fragmentos penetran en la atmósfera terrestre a velocidades extremas, se calcifican debido a la fricción con el aire, lo que produce el resplandor característico que percibimos como un meteoro o estrella fugaz. Aunque estos meteoros pueden aparecer en cualquier parte del firmamento, parecen surgir de un único punto en el cielo llamado radiante. En el caso de las delta acuáridas, este punto se localiza en la estrella delta de Acuario, conocida como Skat, de donde proviene el nombre de la lluvia.
Finalmente, para aquellos que decidan intentar la observación a pesar de las adversidades lunares, el observatorio recomienda buscar cielos oscuros y despejados, evitando obstáculos como edificios, montañas o árboles. Se aconseja prescindir totalmente de instrumentos ópticos, ya que estos limitan el campo de visión. La recomendación fundamental es mirar hacia las zonas más oscuras del cielo, en dirección opuesta a la Luna, y permanecer tumbado durante un tiempo para permitir que la vista se adapte completamente a la oscuridad.


