Según los sondeos a pie de urna, el referéndum constitucional en Kazajstán ha sido aprobado con un contundente respaldo popular. La cifra, revelada este lunes por las autoridades electorales, indica un apoyo mayoritario a las enmiendas propuestas al texto constitucional, que representan la revisión más profunda de la Carta Magna desde la independencia del país en 1991. La participación en el referéndum alcanzó un notable 75,3% del padrón electoral, demostrando un alto nivel de compromiso cívico por parte de los ciudadanos kazajos.
La encuesta, realizada por un instituto de sondeos independiente, abarcó un amplio espectro geográfico, incluyendo las 17 regiones de Kazajstán, así como las principales ciudades de Astaná, Almatý y Shymkent. El sondeo se llevó a cabo en 200 distritos electorales, distribuidos entre áreas urbanas (129) y rurales (71), asegurando una representación equilibrada de la diversidad demográfica del país. Un total de 30.000 personas participaron en la encuesta, que se realizó de manera cara a cara por entrevistadores especialmente capacitados, garantizando la calidad y fiabilidad de los datos recopilados. El margen de error de la encuesta no supera el uno por ciento, lo que refuerza la validez de los resultados.
El referéndum, impulsado por el presidente Kasim-Yomart Tokaev, sometió a votación un anteproyecto que modifica el 84% de la Constitución actual. Las enmiendas propuestas buscan redefinir la estructura política del país, redistribuyendo el poder y estableciendo nuevas instituciones. De ser confirmados los resultados preliminares, la nueva Constitución entrará en vigor el 1 de julio de 2026, marcando un punto de inflexión en la historia de Kazajstán.
Entre los cambios más significativos introducidos por la reforma constitucional se encuentra la creación del cargo de vicepresidente, una figura que hasta ahora no existía en la estructura de gobierno kazaja. Esta medida busca fortalecer la estabilidad política y garantizar una sucesión ordenada en caso de ausencia o incapacidad del presidente. Asimismo, la reforma contempla la reducción de las atribuciones del parlamento, que pasará a ser unicameral, simplificando el proceso legislativo y agilizando la toma de decisiones.
La futura asamblea legislativa, denominada Kurultái, experimentará también cambios importantes en sus funciones y poderes. La nueva Constitución establece que el Kurultái ya no tendrá la facultad de desaforar al fiscal general, al presidente del Tribunal Supremo ni al comisionado para los derechos humanos, protegiendo así la independencia de estas instituciones clave. Además, el presidente tendrá el derecho de disolver el parlamento si los diputados rechazan en dos ocasiones la candidatura que él proponga para primer ministro, otorgándole un mayor control sobre la formación del gobierno.
Sin embargo, las enmiendas constitucionales también han generado controversia debido a algunas disposiciones consideradas regresivas por parte de la oposición y organizaciones de derechos humanos. La nueva ley fundamental prohíbe la doble ciudadanía, una medida que podría afectar a miles de kazajos que residen en el extranjero y mantienen vínculos con su país de origen. Asimismo, la reforma endurece las reglas de financiación extranjera, limitando la capacidad de las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil para recibir apoyo internacional.
Una de las disposiciones más polémicas de la reforma es la que rechaza el matrimonio igualitario, consagrando el matrimonio como "una unión voluntaria y equitativa entre un hombre y una mujer". Esta medida ha sido criticada por activistas LGBT y defensores de los derechos humanos, quienes la consideran discriminatoria y contraria a los principios de igualdad y no discriminación.
En cuanto al idioma, la nueva Constitución reafirma que el kazajo seguirá siendo el único idioma oficial del país. Sin embargo, el uso del ruso en el ámbito administrativo se mantendrá "junto con el kazajo", pero ya no "en pie de igualdad", lo que podría reducir su importancia en la vida pública y en las instituciones gubernamentales. Esta disposición ha generado preocupación entre la minoría rusoparlante de Kazajstán, que teme una posible marginación lingüística.
El presidente Tokaev ha defendido la reforma constitucional como un paso necesario para modernizar el país, fortalecer la democracia y garantizar un futuro próspero para todos los kazajos. Sin embargo, la oposición y los críticos argumentan que las enmiendas propuestas concentran demasiado poder en manos del presidente y limitan las libertades civiles y los derechos humanos.
Los resultados finales del referéndum serán anunciados en los próximos días por la Comisión Electoral Central de Kazajstán. Una vez confirmados, el país se embarcará en un proceso de transición para implementar la nueva Constitución, que marcará un nuevo capítulo en la historia de Kazajstán. El impacto de la reforma en la política, la economía y la sociedad kazaja será objeto de un intenso debate y análisis en los próximos años. La comunidad internacional observa con atención los acontecimientos en Kazajstán, un país estratégico en el corazón de Asia Central, y espera que la reforma constitucional conduzca a una mayor estabilidad, prosperidad y respeto por los derechos humanos.


