Rio de Janeiro – La influencer brasileña Bella Longuinho ha generado un debate significativo al compartir públicamente su decisión de congelar esperma antes de someterse a una cirugía de reasignación de género. La medida, que busca preservar sus opciones reproductivas, pone de relieve una creciente conciencia sobre la fertilidad en la comunidad transgénero y abre una conversación crucial sobre el acceso a tecnologías de reproducción asistida.
Longuinho reveló su decisión a través de un video publicado en su cuenta de Instagram, explicando que, aunque actualmente no tiene planes de ser madre, desea mantener la posibilidad de tener hijos biológicos en el futuro. “Congelé mi esperma para ver si quiero un hijo biológico, ¿sabes? Ahora mismo, no quiero ser madre”, declaró la influencer, normalizando una práctica que hasta hace poco era poco discutida en el contexto de la transición de género.
La decisión de Longuinho no es aislada. Cada vez más personas trans están considerando la preservación de la fertilidad como una parte integral de su proceso de transición. Según el Dr. Rodrigo Rosa, especialista en reproducción humana y director clínico de la clínica Mater Prime en São Paulo, esta precaución es fundamental debido a que ciertas cirugías de afirmación de género pueden comprometer irreversiblemente la capacidad reproductiva.
“En las cirugías de afirmación de género que implican la extirpación de los testículos, la fertilidad se ve afectada de manera irreversible. Sin embargo, incluso las personas transgénero que no se someten a este tipo de procedimiento pueden experimentar infertilidad debido al uso de hormonas”, explica el Dr. Rosa. Los tratamientos hormonales, comunes en la transición de género, pueden suprimir la producción de espermatozoides o afectar la calidad del esperma, disminuyendo las posibilidades de concepción futura.
El congelamiento de esperma, también conocido como criopreservación, es un procedimiento relativamente sencillo y seguro. Implica la recolección de una muestra de semen, que luego se enfría rápidamente en nitrógeno líquido a una temperatura de -196°C. A esta temperatura, la actividad biológica se detiene, permitiendo que el esperma se conserve indefinidamente sin sufrir daños significativos.
El Dr. Rosa destaca que el congelamiento de esperma suele ser más económico que el congelamiento de óvulos, lo que lo convierte en una opción más accesible para muchas personas. Además, el esperma se puede almacenar durante períodos prolongados, brindando flexibilidad para futuras decisiones reproductivas.
El proceso de recolección de semen puede realizarse mediante masturbación o, en casos donde la producción de espermatozoides es baja o inexistente, mediante procedimientos quirúrgicos para extraer espermatozoides directamente del testículo o del epidídimo. Esta última técnica es especialmente útil para hombres trans que han experimentado una disminución en la producción de esperma debido a tratamientos hormonales o cirugías previas.
Una vez recolectado, el semen se envía a un laboratorio especializado donde se somete a un proceso de criopreservación. El laboratorio añade crioprotectores al semen para proteger las células del daño causado por la congelación. Luego, el semen se enfría gradualmente y se almacena en tanques de nitrógeno líquido.
Cuando la persona decide utilizar el esperma congelado para tener hijos, se puede descongelar y utilizar en técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV). En la FIV, los espermatozoides se utilizan para fertilizar un óvulo en un laboratorio. El óvulo puede provenir de una pareja o de una donante anónima a través de bancos de material genético. El óvulo fertilizado, o embrión, se transfiere posteriormente al útero de la persona que llevará el embarazo a término.
En el caso de mujeres trans que desean tener hijos, el uso de una gestante subrogada es la opción más común. La gestante subrogada lleva el embarazo en nombre de la mujer trans, utilizando el embrión creado a partir de su esperma congelado y un óvulo donado.
Es importante destacar que la legislación sobre la gestación subrogada varía considerablemente de un país a otro. En Brasil, según las resoluciones del Consejo Federal de Medicina, la donación temporal del útero no puede tener ningún carácter lucrativo o comercial. La mujer que se ofrece como gestante subrogada debe tener más de 18 años y ser pariente sanguínea de hasta cuarto grado de uno de los miembros de la pareja. Si no hay parientes disponibles, se puede solicitar una autorización al Consejo Regional de Medicina (CRM).
La decisión de Bella Longuinho de compartir su experiencia ha generado una ola de apoyo y ha abierto un diálogo importante sobre la fertilidad en la comunidad transgénero. Su valentía al abordar un tema tabú ha contribuido a normalizar la conversación y a brindar información valiosa a otras personas que puedan estar considerando opciones similares.
La preservación de la fertilidad es una decisión personal que debe tomarse con cuidado y después de una consulta exhaustiva con un especialista en reproducción humana. Sin embargo, para las personas transgénero que desean mantener sus opciones reproductivas abiertas, el congelamiento de esperma puede ser una herramienta valiosa para asegurar su futuro familiar. La creciente disponibilidad de tecnologías de reproducción asistida y la mayor conciencia sobre la fertilidad en la comunidad transgénero están empoderando a las personas para tomar decisiones informadas sobre su salud reproductiva y su futuro.


