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Pakistán al Límite: ¿Guerra con los Talibanes?

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, declaró el sábado que los talibanes afganos habían "cruzado una línea roja" al lanzar un ataque con "drones rudimentarios" contra objetivos civiles, que fue frustrado por el ejército pakistaní.

Pakistán al Límite: ¿Guerra con los Talibanes?

Pakistán ha acusado a los talibanes afganos de cruzar una "línea roja" tras un ataque con drones que, según Islamabad, tenía como objetivo a civiles. El presidente Asif Ali Zardari ha emitido una firme advertencia, prometiendo defender a su pueblo y dejando claro que Pakistán no tolerará ataques contra sus ciudadanos. Este incidente se produce en un contexto de crecientes tensiones entre los dos países, exacerbadas por los recientes ataques pakistaníes en territorio afgano y las acusaciones de Islamabad de que Kabul alberga a grupos militantes que operan en Pakistán.

El ejército pakistaní informó que varios "drones rudimentarios" fueron lanzados el viernes por la noche, pero fueron interceptados antes de alcanzar sus objetivos. Sin embargo, los restos de estos drones derribados causaron heridas a civiles en tres ciudades diferentes: Quetta, en el suroeste; Kohat, en el noroeste; y Rawalpindi, en el noreste, donde se encuentra el cuartel general de las Fuerzas Armadas. Dos niños resultaron heridos en Quetta, mientras que un civil resultó herido en cada una de las otras dos ciudades.

Este ataque con drones se produjo apenas unas horas después de que Pakistán lanzara ataques aéreos en Afganistán, que según informes de medios afganos causaron la muerte de al menos seis civiles, cuatro en Kabul y dos en provincias fronterizas. Aunque Pakistán no ha confirmado oficialmente estos ataques, fuentes gubernamentales han indicado que estaban dirigidos a militantes que operan desde territorio afgano.

La escalada de violencia entre Pakistán y Afganistán se produce en un momento delicado para la región, que ya está plagada de inestabilidad y conflictos. Islamabad ha acusado repetidamente a Afganistán de dar cobijo a grupos militantes, en particular al Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), también conocido como los talibanes pakistaníes, que han estado llevando a cabo una campaña de ataques contra objetivos pakistaníes durante años. El TTP ha reivindicado la responsabilidad de numerosos atentados mortales en Pakistán, y Islamabad lo considera una amenaza existencial para su seguridad.

Además del TTP, Pakistán también acusa a Afganistán de albergar al grupo Estado Islámico en Khorasan (EI-K), una rama regional del grupo terrorista Estado Islámico. El EI-K ha llevado a cabo varios ataques devastadores en Pakistán, incluyendo un atentado suicida en una mezquita en Peshawar en enero de 2023 que mató a más de 100 personas.

Las autoridades afganas, dirigidas por los talibanes, niegan rotundamente las acusaciones de Pakistán, afirmando que su territorio no se utiliza para albergar a grupos militantes que atacan a otros países. Sin embargo, Islamabad insiste en que tiene pruebas sólidas que demuestran lo contrario y ha exigido a los talibanes afganos que tomen medidas decisivas para evitar que su territorio se utilice como base para ataques terroristas.

La declaración del presidente Zardari, en la que califica el ataque con drones como haber "cruzado una línea roja", es una señal clara de que Pakistán está dispuesto a tomar medidas más enérgicas para proteger sus intereses. Aunque no ha especificado qué tipo de medidas podría tomar, la advertencia sugiere que Pakistán podría considerar una respuesta militar si los ataques continúan.

La situación es aún más complicada por el papel de otros actores regionales, como Estados Unidos, China e Irán, que tienen intereses en la estabilidad de Afganistán y Pakistán. Estados Unidos, que retiró sus tropas de Afganistán en 2021, sigue preocupado por la amenaza del terrorismo en la región y ha instado a Pakistán y Afganistán a trabajar juntos para abordar este problema. China, que tiene importantes inversiones económicas en Pakistán, también está preocupada por la inestabilidad en la región y ha ofrecido mediar entre los dos países. Irán, que comparte una larga frontera con Afganistán y Pakistán, también ha expresado su preocupación por la escalada de tensiones y ha instado a todas las partes a ejercer moderación.

La comunidad internacional ha condenado los ataques con drones y ha instado a Pakistán y Afganistán a resolver sus diferencias por medios pacíficos. Sin embargo, la desconfianza mutua y las acusaciones cruzadas hacen que sea difícil encontrar una solución diplomática.

El futuro de las relaciones entre Pakistán y Afganistán es incierto. Si los talibanes afganos no toman medidas para abordar las preocupaciones de Pakistán sobre el terrorismo, es probable que las tensiones sigan aumentando y que la región se vea envuelta en un conflicto aún mayor. La escalada actual podría tener consecuencias devastadoras para ambos países y para la estabilidad regional en general. La diplomacia y el diálogo son cruciales, pero requieren una voluntad genuina de compromiso y cooperación por parte de ambas partes. De lo contrario, la situación podría degenerar rápidamente en una espiral de violencia sin fin a la vista. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para facilitar un diálogo constructivo entre Pakistán y Afganistán y para ayudar a ambos países a encontrar una solución pacífica a sus diferencias.

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