BUENOS AIRES – Eduardo Coudet tuvo un debut para el recuerdo al frente de River Plate, sellado con un ajustado 2-1 sobre Huracán en un partido cargado de emociones y polémicas. El encuentro, disputado este viernes 13 de marzo de 2026, no solo significó los primeros tres puntos del Millonario en el Torneo Apertura, sino que también dejó en claro la intensidad y el temperamento que el nuevo director técnico pretende imprimirle al equipo.
Desde el primer minuto, Coudet se mostró como un torbellino en la banda, gesticulando, dando indicaciones precisas y exigiendo a sus jugadores una concentración máxima. Su actividad constante, lejos de ser un mero despliegue de energía, se tradujo en ajustes tácticos y correcciones sobre la marcha que, si bien no fueron suficientes para un dominio absoluto del juego, sí permitieron a River controlar los momentos clave del partido.
El Monumental vibró con cada intervención del Chacho, quien no dudó en reclamar cada decisión arbitral que consideró injusta. La polémica llegó sobre el cierre del primer tiempo, cuando Nicolás Ramírez, el árbitro principal, cobró un penal a favor de Huracán. La decisión desató la furia de Coudet, quien explotó contra el juez de línea, el cuarto árbitro y el propio Ramírez, exigiendo la revisión de la jugada en el VAR y argumentando una clara posición de fuera de juego del delantero rival.
“Déjense de joder”, se le escuchó gritar al técnico, en un momento de máxima tensión que reflejó su frustración y su compromiso con el equipo. A pesar del gol de Huracán desde los doce pasos, Coudet no se amilanó y continuó alentando a sus jugadores, aplaudiendo su esfuerzo y buscando soluciones para revertir el resultado. Sin embargo, un insulto al aire, producto de la impotencia, también se filtró desde el banco de suplentes.
La reacción de Coudet no fue solo verbal. Su lenguaje corporal transmitía una energía contagiosa a los jugadores, quienes respondieron con una actitud renovada en el segundo tiempo. River salió al campo de juego con una determinación renovada, buscando el empate con insistencia y presionando alto la salida de Huracán.
La recompensa llegó a través de un gol de cabeza de Lucas Beltrán, quien aprovechó un centro preciso de Enzo Pérez para igualar el marcador. El gol desató la euforia en las tribunas y en el banco de suplentes, donde Coudet celebró con efusividad, abrazando a sus ayudantes y arengando a sus jugadores a buscar la victoria.
Pero la alegría duró poco. Huracán volvió a ponerse en ventaja con un gol de contragolpe, poniendo a prueba la resistencia y el temple del equipo de Coudet. En ese momento, la figura de Santiago Beltrán se agigantó. El arquero Millonario realizó una atajada agónica a Lucas Blondel, evitando el tercer gol del Globo y manteniendo viva la esperanza de River.
Finalmente, en el último suspiro del partido, River encontró el empate gracias a un gol de penal convertido por Nicolás De La Cruz. El Monumental estalló en un grito de alegría, celebrando un triunfo sufrido pero merecido.
“Vamos a ir creciendo y tenemos mucho más para mostrar, pero necesitamos tiempo”, declaró Coudet en la conferencia de prensa posterior al partido. El técnico reconoció que el equipo aún está en proceso de adaptación a sus métodos de trabajo, pero se mostró optimista sobre el futuro. “Estoy muy contento con el esfuerzo de los jugadores y con el apoyo de la gente. Este es solo el comienzo”, añadió.
El debut de Coudet dejó en claro que River Plate tiene un nuevo líder, un entrenador apasionado, exigente y comprometido con la victoria. Su intensidad en la banda, sus reclamos a los árbitros y su capacidad para motivar a sus jugadores son señales de que el Millonario ha encontrado un técnico que puede devolverle el protagonismo que merece.
La victoria sobre Huracán, más allá de los tres puntos, representa un punto de inflexión en la historia reciente de River Plate. El equipo ha demostrado que tiene la garra y la determinación para superar los obstáculos y luchar por los objetivos más ambiciosos. Con Coudet al frente, el Millonario se prepara para enfrentar un Torneo Apertura lleno de desafíos y expectativas. Los hinchas, por su parte, ya han encontrado un nuevo ídolo en la figura del Chacho, un entrenador que respira fútbol y que está dispuesto a darlo todo por la camiseta de River Plate. El camino será largo y difícil, pero con Coudet al mando, el futuro del Millonario se vislumbra prometedor.

