El colombiano Mario Abadía, director técnico de la Selección Nacional Femenina de Honduras, ha trazado una hoja de ruta ambiciosa para el futuro del fútbol femenino en el país, a pesar de la reciente eliminación en las eliminatorias para el Mundial. En una entrevista franca tras el partido contra Trinidad y Tobago, Abadía se mostró optimista sobre el progreso de sus jugadoras y la construcción de una base sólida para los próximos años.
Abadía, quien cuenta con una vasta experiencia en el fútbol, incluyendo su participación en dos Mundiales junto a su padre, Nelson Abadía, ha asumido el reto de desarrollar un programa integral que abarca todas las categorías, desde la Sub-15 hasta la selección mayor. Su llegada a Honduras, un país sin una liga profesional femenina establecida, representó un desafío considerable, pero el entrenador colombiano ha respondido con un enfoque proactivo y una visión a largo plazo.
"Contento por lo evidenciado deportivamente de las jugadoras que cada día se afianzan más en la idea de juego", declaró Abadía, destacando el compromiso y la evolución de sus pupilas. El entrenador ha enfatizado la importancia de unificar un grupo joven y competitivo, que sirva como la base para futuras generaciones de futbolistas hondureñas. "Están comprometidas siempre con la selección, en competir, en que saben que cuando uno llega a estas instancias de eliminatoria, siendo un grupo tan joven, el cual he unificado para poder tener como una base, una estructura para años venideros", detalló.
La filosofía de Abadía se centra en un proceso gradual y sostenido, en el que las jugadoras aprendan a competir a nivel internacional y a generar un impacto positivo en el fútbol hondureño. "Ellas entienden que tienen que empezar a enamorar competitivamente a lo que es Honduras y que Honduras entienda que esto es un proceso a largo plazo", agregó el estratega.
El entrenador ha reconocido la necesidad de fortalecer la capacidad atlética de las jugadoras, especialmente en competencias de alto nivel. "Arranqué con las categorías sub-15 hasta la mayor y fui evidenciando que la capacidad atlética tiene que primar en este tipo de competencias", explicó. Abadía ha trabajado en el desarrollo de una generación de jugadoras que han competido juntas desde la Sub-17 hasta la selección mayor, potenciando su crecimiento y madurez para los próximos cuatro años.
A pesar de la decepción por la eliminación del Mundial, Abadía se mostró confiado en el potencial de sus jugadoras. En el duelo contra Trinidad y Tobago, las hondureñas demostraron un nivel competitivo notable, a pesar de los goles concedidos de pelota quieta. "Estas chicas demostraron un nivel competitivo hasta superior porque los goles fueron de pelota quieta, dos penales. Pero imagínate, en cuatro años van a ser jugadoras muy maduras, muy sólidas. La gente ya evidencia un cambio generacional de chicas, que mostraron un estilo de juego, una identidad", vaticinó.
Uno de los mayores desafíos que ha enfrentado Abadía en Honduras ha sido la falta de una liga profesional femenina. Sin embargo, el entrenador ha abordado este problema con creatividad y determinación, recurriendo a un scouting exhaustivo para identificar talentos en todo el país y complementando su formación con programas de desarrollo paralelos. "Cuando yo venía, una de las cosas que pregunté es si había liga profesional. Pero en ese momento dije 'bueno, no hay problema, es el reto y vamos a darle'", recordó.
Abadía ha expresado su disposición a colaborar con la Liga Nacional Femenina para impulsar su crecimiento y desarrollo. "He tenido acercamientos con la directiva de la Liga Nacional Femenina para expresarles de que está el apoyo, de que podemos hacer crecer, y que esto tiene que ir conjunto en la mano", indicó.
El entrenador ha destacado la importancia de un enfoque integral en todas las categorías, desde la Sub-15 hasta la selección mayor, para asegurar la continuidad y el éxito del proyecto. "Yo soy de todas las categorías. Yo estoy haciendo un trabajo integral, porque esa era la única manera de estructurar", afirmó. Jugadoras como Madeline Nieto, Bárbara Murillo y Johana Espinal han sido fundamentales en este proceso, demostrando su compromiso y liderazgo. "Hay cinco o seis jugadoras que están apoyando el proceso y que entendieron que era la única forma de poder desarrollar esto, para que en el 2030 haya una generación competitiva", subrayó.
Abadía agradeció el apoyo incondicional de Gerardo Ramos, director de desarrollo de la FFH, y de la dirigencia de la federación, incluyendo al presidente Jorge Salomón y al abogado Mejía. "Lo que siempre fue el director de desarrollo, Gerardo Ramos, siempre cumplió lo que él se comprometió en estos dos años y el presidente Jorge Salomón como también el abogado Mejía, siempre han estado pendientes y eso es vital para el desarrollo de este proyecto", reconoció.
El contrato de Abadía con la Selección Femenina de Honduras vence el 20 de mayo, y su futuro al frente del equipo aún no está definido. "Yo tengo un contrato hasta el 20 de mayo, toca esperar el poder dialogar con ellos", expresó, confiando en que la dirigencia valorará su trabajo y le ofrecerá una renovación. "Sé que están contentos con el trabajo, esperemos que no se puedan dar las cosas por el bienestar del proceso".
El objetivo final de Abadía es preparar a la selección hondureña para el Mundial de 2031, visualizando un futuro brillante para el fútbol femenino en el país. "Para que visualicen un 2031 con esta generación. La única forma de cuidar un país, una selección, es internacionalmente", sentenció Abadía, instando a la afición y a las autoridades a apoyar el desarrollo del fútbol femenino en Honduras. A pesar de las críticas que considera normales, Abadía las ve como un obstáculo que se debe superar para construir un futuro sólido y competitivo para el fútbol femenino hondureño. Su legado, sin duda, se extenderá por generaciones, marcando un antes y un después en la historia de este deporte en el país.


