El gobierno peruano enfrenta una nueva crisis en el sector Salud. El presidente José María Balcázar juramentó a Juan Carlos Velasco Guerrero como nuevo ministro de Salud, tras la renuncia de Luis Quiroz, quien apenas había ocupado el cargo por quince días. Este cambio abrupto se produce a una semana de que el gabinete ministerial, liderado por la primera ministra Denisse Miralles, se presente ante el Congreso para solicitar el voto de confianza, complicando aún más el panorama político.
La renuncia de Quiroz, justificada por “motivos personales”, se suma a la dimisión de Segundo Acho Mego, presidente ejecutivo de EsSalud, quien habría presentado su renuncia debido al crítico desabastecimiento de medicamentos esenciales, como la insulina. La situación ha generado fuertes críticas y pone en evidencia las dificultades que enfrenta el gobierno para garantizar el acceso a la salud de la población.
Antes de la juramentación de Velasco Guerrero, la primera ministra Miralles minimizó la necesidad de un cambio en el Ministerio de Salud, afirmando que no se habían evaluado propuestas de reemplazo. Sin embargo, la renuncia de Acho Mego y la urgencia de la situación obligaron al presidente Balcázar a actuar rápidamente. Miralles había declarado estar concentrada en atender la “emergencia” y que el cambio no era “inmediato”, pero la realidad ha demostrado lo contrario.
Juan Carlos Velasco Guerrero es un reconocido cirujano con una amplia trayectoria en el sector público. Ha ocupado cargos de alta responsabilidad como jefe del Instituto Nacional de Salud (INS) y superintendente de la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud). También ha sido director general del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, subdirector del Hospital de Emergencia Ate Vitarte, gerente de Sanidad en la Municipalidad del Callao y director ejecutivo del Programa Nacional CONTIGO del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Su formación académica incluye un doctorado en Salud Pública, una maestría en Administración de Servicios de Salud y una especialización en Medicina Interna por la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV), además de ser médico cirujano por la Universidad de San Martín de Porres (USMP).
Sin embargo, la designación de Velasco Guerrero no está exenta de controversia. En enero de este año, el Banco Mundial emitió una queja formal sobre su gestión en el Instituto Nacional de Salud (INS) durante el Proyecto Fortalecimiento del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública. El informe del Banco Mundial detalla “dificultades en la gestión” que generan “preocupación” y evidencian un “deterioro en las condiciones de coordinación y ejecución” del proyecto.
El documento señala problemas administrativos en la formalización y otorgamiento de conformidades relacionadas con los contratos y adendas del personal clave de la Unidad Ejecutora 004 (UE004), lo que ha afectado la continuidad operativa del proyecto. También se mencionan retrasos en las autorizaciones para el pago al personal clave de la UE004.
Además, el Banco Mundial critica la evaluación del desempeño del personal, calificándola de “discrecional” y sin criterios claros, lo que genera incertidumbre sobre la continuidad de la Unidad Ejecutora. El informe advierte que, de no resolverse estos problemas, la ejecución de las obras y el cumplimiento de los plazos podrían verse comprometidos, incluso en caso de una posible extensión del proyecto.
“Consideramos fundamental que las causas de este deterioro sean atendidas con urgencia, dada la importancia estratégica del proyecto y su sensibilidad en el contexto de la evaluación de una extensión”, expresa la carta del Banco Mundial.
La situación plantea serias interrogantes sobre la capacidad de Velasco Guerrero para liderar el Ministerio de Salud en un momento crítico. Si bien su experiencia y formación son indudables, las acusaciones del Banco Mundial sobre su gestión en el INS generan dudas sobre su capacidad para gestionar eficientemente los recursos y garantizar la transparencia en el sector.
La crisis en el sector Salud se agrava aún más con la renuncia de Segundo Acho Mego, quien habría dimitido debido al desabastecimiento de medicamentos esenciales. Esta situación pone en riesgo la salud de miles de peruanos que dependen de EsSalud para recibir atención médica.
El nuevo ministro de Salud deberá enfrentar estos desafíos de inmediato y presentar un plan de acción claro y efectivo para solucionar los problemas que aquejan al sector. La población espera que Velasco Guerrero pueda superar las críticas y demostrar su capacidad para garantizar el acceso a la salud de todos los peruanos.
La solicitud de voto de confianza al Congreso será un momento crucial para el gobierno de Balcázar. La oposición seguramente aprovechará la crisis en el sector Salud para cuestionar la gestión del gabinete ministerial y exigir cambios profundos. El futuro del gobierno podría depender de la capacidad de Miralles y su equipo para convencer a los legisladores de que tienen un plan viable para solucionar los problemas del país.
La juramentación de Juan Carlos Velasco Guerrero marca el inicio de una nueva etapa en el Ministerio de Salud. Sin embargo, los desafíos son enormes y la confianza de la población está por verse. El nuevo ministro deberá demostrar su capacidad para superar las críticas, solucionar los problemas y garantizar el acceso a la salud de todos los peruanos. La crisis en el sector Salud exige una respuesta rápida y efectiva, y el gobierno de Balcázar no puede permitirse más errores.


