Un reciente estudio liderado por el CIBER (Centro de Investigación Biomédica en Red) revela que las personas que viven con VIH no experimentaron una mayor gravedad de la mpox (viruela del mono) durante el brote de 2022 en España, en comparación con las personas VIH negativas. La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, analizó datos de más de 1.150 casos confirmados en siete comunidades autónomas, representando más de la mitad de los casos registrados en el país durante ese periodo. Los hallazgos subrayan la importancia de adaptar las estrategias de prevención y control de la mpox a los diferentes perfiles de riesgo.
España se vio particularmente afectada por el brote de mpox en 2022, convirtiéndose en el país europeo con la mayor incidencia acumulada. Este hecho otorga una relevancia especial a los resultados del estudio MONKPOX-ESP22, según explican Aina March-Yagüe y Ángela Domínguez, investigadoras del CIBER y de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, quienes lideraron el trabajo.
El estudio encontró que el 35% de los casos analizados correspondían a personas que vivían con VIH. Dentro del grupo de personas VIH negativas, un significativo 43% eran usuarias de profilaxis preexposición (PrEP) para prevenir la infección por VIH. Los investigadores confirmaron que, en todos los grupos estudiados, la transmisión predominó a través de redes sexuales, especialmente entre hombres que tienen sexo con hombres, un patrón consistente con las observaciones internacionales durante el brote de 2022.
Desde el punto de vista clínico, las personas con VIH mostraron una mayor propensión a experimentar fiebre y lesiones cutáneas en áreas no genitales ni orales, así como una mayor prevalencia de otros tipos de inmunosupresión. Sin embargo, es crucial destacar que la evolución de la enfermedad fue favorable en todos los grupos analizados. No se registraron ingresos en unidades de cuidados intensivos ni fallecimientos, y las tasas de hospitalización fueron bajas y similares entre personas con y sin VIH.
Este hallazgo desafía las preocupaciones iniciales sobre la posible mayor vulnerabilidad de las personas con VIH a formas más graves de mpox. Los resultados sugieren que el control adecuado del VIH, a través de la terapia antirretroviral, podría mitigar el riesgo de complicaciones graves asociadas a la infección por mpox.
El estudio también reveló diferencias significativas entre las personas con VIH y aquellas que utilizaban PrEP. Entre los usuarios de PrEP, los síntomas más comunes fueron fatiga (astenia), inflamación de los ganglios linfáticos generalizada (adenopatías generalizadas) y la presencia de otras infecciones de transmisión sexual. Además, este grupo demostró una mayor exposición a situaciones de riesgo, como la asistencia a eventos multitudinarios, la práctica de relaciones sexuales en entornos de ocio y la participación en actividades de chemsex, que implican el consumo de drogas durante la actividad sexual.
Por otro lado, las personas con VIH presentaron con mayor frecuencia alteraciones cutáneas fuera de las zonas genitales y orales, así como una mayor probabilidad de requerir hospitalización. No obstante, esta mayor tasa de hospitalización no se tradujo en una mayor gravedad del cuadro clínico final.
"Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de adaptar las estrategias de prevención y control de la mpox a los distintos perfiles de riesgo", enfatizan las investigadoras. Subrayan la importancia de integrar la prevención de la mpox en los programas de salud sexual existentes, así como en los programas de prevención y tratamiento del VIH y la PrEP.
La identificación de los diferentes perfiles de riesgo y sus características asociadas permite diseñar intervenciones más específicas y efectivas. Por ejemplo, las campañas de prevención dirigidas a usuarios de PrEP podrían enfocarse en la reducción de comportamientos de riesgo, como la participación en actividades de chemsex y la asistencia a eventos multitudinarios. Asimismo, las personas con VIH podrían beneficiarse de una vigilancia más estrecha y un acceso rápido a la atención médica en caso de infección por mpox.
El estudio del CIBER proporciona información valiosa para la planificación de estrategias de salud pública y la asignación de recursos. Al comprender mejor los factores que influyen en la gravedad de la mpox, las autoridades sanitarias pueden tomar decisiones informadas para proteger a las poblaciones más vulnerables y controlar la propagación de la enfermedad.
La investigación también destaca la importancia de la colaboración entre diferentes disciplinas, como la epidemiología, la salud pública y la infectología, para abordar los desafíos de salud emergentes. El proyecto MONKPOX-ESP22 es un ejemplo de cómo la investigación multidisciplinaria puede generar conocimientos relevantes para mejorar la salud de la población.
En conclusión, el estudio liderado por el CIBER ofrece una visión más clara de la relación entre el VIH, la PrEP y la mpox. Los resultados sugieren que las personas con VIH no tienen un mayor riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, pero que los usuarios de PrEP pueden estar expuestos a un mayor riesgo debido a sus comportamientos. La adaptación de las estrategias de prevención y control a los diferentes perfiles de riesgo es fundamental para proteger a la población y controlar la propagación de la mpox.


