La enfermedad renal crónica (ERC) es una patología silenciosa que afecta a una de cada diez personas en el mundo, según ha destacado la sección “Farmacia de Guardia” de Radio Popular-Herri Irratia con motivo del Día Mundial del Riñón, celebrado este jueves 12 de marzo. A pesar de su alta prevalencia, la ERC a menudo pasa desapercibida en sus etapas iniciales, lo que dificulta un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno.
Los riñones desempeñan un papel crucial en el organismo, actuando como filtros que eliminan impurezas y desechos de la sangre a través de la orina. Cuando estos órganos fallan, el impacto en la salud es generalizado y progresivo, afectando a múltiples sistemas del cuerpo. La falta de síntomas evidentes en las primeras fases de la enfermedad es uno de los mayores desafíos para su detección precoz.
Sin embargo, existen ciertos indicadores que, aunque tardíos, pueden alertar sobre la posible presencia de ERC. Entre ellos, destaca una sensación persistente de cansancio y fatiga, que no mejora con el descanso. Esta sensación de agotamiento se acompaña, en muchos casos, de hinchazón en las piernas y los tobillos, debido a la retención de líquidos causada por la disminución de la función renal.
Otros signos relevantes incluyen alteraciones en el sueño, un picor generalizado en la piel y cambios en los hábitos urinarios. Estos cambios pueden manifestarse en un aumento o disminución de la frecuencia con la que se orina, así como en alteraciones en el aspecto de la orina, que puede volverse más oscura o espumosa. Además, algunos pacientes pueden experimentar náuseas o pérdida de apetito.
La edad es un factor de riesgo inevitable en el deterioro de la función renal, pero existen diversas condiciones que pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar ERC. Las personas con diabetes, hipertensión arterial o colesterol elevado deben prestar especial atención a su salud renal y someterse a revisiones periódicas para detectar cualquier anomalía.
Además de estas condiciones preexistentes, ciertos hábitos de vida también pueden contribuir al desarrollo de la ERC. El tabaquismo y la obesidad son factores de riesgo modificables que pueden ser abordados mediante una alimentación saludable y la práctica regular de ejercicio físico. Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para proteger la salud renal y prevenir la progresión de la enfermedad.
Desde las farmacias se está realizando una labor fundamental de acompañamiento y consejo a los pacientes. María José Díaz, farmacéutica, advierte sobre la importancia de controlar el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, ya que su consumo excesivo puede dañar la función renal. Los AINE pueden reducir el flujo sanguíneo a los riñones, lo que puede provocar daño renal agudo o crónico.
El profesional farmacéutico puede desempeñar un papel clave en la detección temprana de sospechas de ERC y recomendar hábitos nutricionales adecuados para retrasar el desarrollo de la enfermedad. Una dieta baja en sodio, potasio y fósforo puede ayudar a proteger la función renal y aliviar los síntomas de la enfermedad.
La prevención es clave en la lucha contra la ERC. Adoptar un estilo de vida saludable, controlar las condiciones médicas preexistentes y evitar el consumo excesivo de medicamentos que puedan dañar los riñones son medidas fundamentales para proteger la salud renal.
La detección temprana de la ERC es crucial para mejorar el pronóstico de la enfermedad. Las personas con factores de riesgo deben someterse a pruebas de detección periódicas, como análisis de orina y sangre, para evaluar la función renal. Un diagnóstico precoz permite iniciar un tratamiento oportuno y retrasar la progresión de la enfermedad.
El tratamiento de la ERC varía según la etapa de la enfermedad y las necesidades individuales del paciente. En las primeras etapas, el tratamiento puede consistir en controlar la presión arterial, la glucemia y el colesterol, así como en adoptar una dieta saludable y evitar el consumo de medicamentos que puedan dañar los riñones.
En etapas más avanzadas de la enfermedad, puede ser necesario el tratamiento con diálisis o un trasplante de riñón. La diálisis es un proceso que elimina los desechos y el exceso de líquido de la sangre cuando los riñones ya no pueden hacerlo. El trasplante de riñón consiste en reemplazar el riñón dañado por un riñón sano de un donante.
La enfermedad renal crónica es una carga significativa para los sistemas de salud en todo el mundo. La prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para reducir la incidencia y la prevalencia de la enfermedad, así como para mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados.
La concienciación pública sobre la ERC es esencial para promover la prevención y la detección temprana de la enfermedad. Campañas de información y educación dirigidas a la población pueden ayudar a aumentar el conocimiento sobre los factores de riesgo, los síntomas y las medidas preventivas de la ERC.
La colaboración entre profesionales de la salud, pacientes y organizaciones de la sociedad civil es fundamental para abordar el desafío de la ERC. Trabajando juntos, podemos mejorar la prevención, la detección temprana y el tratamiento de la enfermedad, y así proteger la salud renal de la población.
En definitiva, la enfermedad renal crónica es una patología silenciosa pero grave que requiere atención y prevención. Prestar atención a los síntomas, controlar los factores de riesgo y adoptar un estilo de vida saludable son medidas fundamentales para proteger la salud renal y prevenir la progresión de la enfermedad. La farmacia, como punto de acceso al sistema sanitario, juega un papel crucial en la detección temprana y el consejo a los pacientes.


