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¡Cuba al borde de un pacto secreto con Trump! ¿Fin del embargo a cambio de mantener a los Castro?

De acuerdo con fuentes cercanas al gobierno de Donald Trump, el cambio que se estarían negociando las autoridades cubanas tendría al turismo como base, con la flexibilización de las restricciones de viajes de los estadounidenses a la isla, manteniendo a la familia Castro bajo el control, aunque sí...

¡Cuba al borde de un pacto secreto con Trump! ¿Fin del embargo a cambio de mantener a los Castro?

La Habana, 10 de marzo de 2026 – En una jugada que podría redefinir las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, fuentes cercanas a la administración de Donald Trump revelan negociaciones en curso con autoridades cubanas que apuntan a una flexibilización significativa de las restricciones de viaje para ciudadanos estadounidenses a cambio de una transición controlada del poder, manteniendo inicialmente a la familia Castro en una posición influyente. El acuerdo, según las fuentes, se centraría en una apertura económica en sectores clave como puertos, energía y turismo, acompañada de un levantamiento parcial de las sanciones impuestas por el embargo estadounidense.

La posibilidad de un cambio político en Cuba ha sido insinuada por el propio Trump en los últimos días, quien durante un evento en la Casa Blanca, dirigido directamente a Jorge Mas, propietario del Inter Miami, le aseguró que pronto podría viajar a la isla “sin necesidad de mi aprobación”. Esta declaración, que ha generado gran expectación en la comunidad cubanoamericana, sugiere que un anuncio oficial podría estar a la vuelta de la esquina, posiblemente en un plazo de “un par de semanas”, según las palabras del mandatario.

Las negociaciones, de confirmarse, estarían siendo lideradas por el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el propio Trump, quienes aparentemente están dialogando con miembros clave de la familia Castro, incluyendo a Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, o incluso con su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como ‘El Cangrejo’. Sin embargo, Rubio ha enfatizado que cualquier acuerdo con Cuba se basará en una apertura económica prioritaria, minimizando por el momento las preocupaciones sobre la falta de libertades civiles y el respeto a los derechos humanos en la isla.

“Dejen de lado por un momento el hecho de que no hay libertad de expresión, ni democracia, ni respeto por los derechos humanos”, declaró Rubio recientemente. “El problema fundamental de Cuba es que no tiene economía”, añadió, dejando claro que la administración Trump considera que la mejora de las condiciones económicas es el primer paso para abordar las deficiencias políticas y sociales del país.

Esta estrategia contrasta con las políticas anteriores de endurecimiento del embargo y la presión diplomática, y refleja un cambio de enfoque pragmático por parte de Trump, quien parece dispuesto a priorizar los intereses económicos y comerciales sobre las consideraciones ideológicas. La flexibilización de las restricciones de viaje para los estadounidenses podría generar un flujo masivo de turistas a Cuba, inyectando capital fresco en la economía local y creando nuevas oportunidades de negocio para inversores estadounidenses.

Sin embargo, la propuesta ha generado controversia entre algunos sectores de la comunidad cubanoamericana, que temen que el acuerdo permita a la familia Castro mantener su control sobre el país a pesar de la apertura económica. Críticos argumentan que la falta de reformas políticas significativas podría perpetuar la represión y la falta de libertades en la isla.

La salida del actual presidente, Miguel Díaz-Canel, es un punto clave en las negociaciones, sugiriendo que la administración Trump busca un cambio de liderazgo en Cuba que facilite la transición hacia una economía más abierta y orientada al mercado. No obstante, las fuentes consultadas no han revelado detalles sobre quién podría reemplazar a Díaz-Canel, ni sobre las condiciones específicas de su salida.

El posible acuerdo también podría tener implicaciones para otros países de la región, especialmente para aquellos que han mantenido estrechas relaciones comerciales con Cuba. La apertura de la economía cubana a la inversión estadounidense podría generar una competencia desigual y afectar los intereses de otros inversores extranjeros.

La situación energética en Cuba, actualmente precaria con advertencias de falta de combustible para aviones al menos hasta abril, agrava la necesidad de inversión extranjera. La apertura al sector energético estadounidense podría aliviar esta crisis, pero también podría generar dependencia de Estados Unidos.

Paralelamente, se han reportado reuniones entre la heredera de los hoteles Hilton y miembros de la familia Castro en La Habana, lo que sugiere un interés creciente de inversores estadounidenses en el sector turístico cubano. La posibilidad de un boom hotelero, sin embargo, ha generado preocupación en Cancún, México, que teme perder turistas a favor de Cuba.

La administración Trump parece estar apostando por una estrategia de “engagement” selectivo con Cuba, que combina la apertura económica con la presión diplomática para lograr un cambio político gradual. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de ambas partes para llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso que satisfaga las necesidades y expectativas de todos los involucrados.

La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estas negociaciones, que podrían marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y tener un impacto significativo en la estabilidad y el desarrollo de la región. La posibilidad de que Jorge Mas, propietario del Inter Miami, pueda viajar a Cuba en un futuro cercano, sin necesidad de la aprobación de Trump, simboliza el potencial de un nuevo capítulo en la historia de las relaciones bilaterales.

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