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Guerra de Trump: ¿Gasolina a $5 el galón?

El Gobierno de Trump ha empezado a entrar en pánico por el alza vertiginosa del precio del petróleo.

Guerra de Trump: ¿Gasolina a $5 el galón?

El Gobierno de Trump se enfrenta a una creciente crisis económica y política a medida que los precios del petróleo se disparan a niveles no vistos en años, amenazando con socavar los logros económicos del presidente y complicar sus perspectivas de reelección. La escalada de tensiones con Irán, desencadenada por recientes ataques militares estadounidenses e israelíes, ha provocado una paralización del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el suministro mundial de petróleo, interrumpiendo aproximadamente el 20% del flujo global.

Inicialmente, altos asesores de Trump habían anticipado un aumento temporal en los precios del petróleo como consecuencia de la confrontación con Irán. Sin embargo, la magnitud y la persistencia del impacto en el mercado han superado con creces sus expectativas, generando un clima de pánico dentro de la administración. Con los precios del petróleo rondando los $120 por barril y los precios de la gasolina en Estados Unidos experimentando un aumento vertiginoso de 51 centavos por galón en la última semana, la Casa Blanca se encuentra en una carrera contrarreloj para tranquilizar a los inversores y mitigar las consecuencias económicas.

La situación ha puesto de manifiesto las limitaciones del poder del gobierno para controlar los mercados energéticos globales. La decisión de Trump de iniciar una acción militar en el extranjero, si bien buscaba proyectar fuerza y defender los intereses estadounidenses, ahora amenaza con desbaratar los avances económicos que el presidente había promocionado como sus principales logros. El aumento de los precios de la gasolina, en particular, ha generado alarma en todo el gobierno, ya que los republicanos habían planeado utilizar precios más bajos en el surtidor como un argumento clave en sus esfuerzos por mantener el control de las mayorías en el Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Expertos en energía advierten que la presión alcista sobre los precios del petróleo es probable que continúe en el corto plazo. Neil Atkinson, un analista energético con amplia experiencia y exjefe de la división de industria petrolera y mercados de la Agencia Internacional de la Energía, señaló que "es difícil ver otra cosa que no sea una presión alcista continua sobre los precios. La gente saldrá perjudicada en el surtidor".

Funcionarios de la administración Trump han estado trabajando febrilmente durante el fin de semana y el lunes para desarrollar una serie de opciones destinadas a calmar los mercados financieros y limitar el impacto del aumento del petróleo en los precios de la gasolina. Estas opciones van desde medidas regulatorias limitadas, como flexibilizar las restricciones al flujo de petróleo doméstico, hasta acciones más drásticas, como intervenir directamente en el comercio mundial de petróleo. Se espera que los asesores de Trump presenten al presidente una lista detallada de opciones este lunes.

Entre los funcionarios que lideran estos esfuerzos se encuentran el secretario de Energía, Chris Wright; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; y el secretario del Interior, Doug Burgum, junto con personal del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca. Wright y otros funcionarios han intentado minimizar la gravedad de la situación en declaraciones públicas, culpando a los operadores de petróleo por inflar irracionalmente los precios e insistiendo en que el tráfico a través del estrecho de Ormuz se reanudará pronto con normalidad. "No estamos demasiado lejos, creo, de que vean una reanudación más regular del tráfico de barcos", afirmó Wright el domingo en CNN. "Esto es cuestión de semanas, no de meses".

Sin embargo, en privado, la administración Trump reconoce la gravedad de la crisis y busca desesperadamente formas de aliviar la presión sobre los votantes, que ya están preocupados por el aumento del costo de vida. También han presionado a representantes de la industria petrolera para que encuentren formas de acelerar la producción, aunque las empresas se muestran reacias a aumentar significativamente la producción sin una garantía de que los precios altos se mantendrán durante un período prolongado.

Se han explorado una serie de posibles medidas administrativas, incluida la flexibilización de las restricciones de la Ley Jones para aumentar el flujo de petróleo nacional, la relajación de otras regulaciones que podrían frenar el aumento de los precios de la gasolina, e incluso la posibilidad de imponer controles de precios o que el Tesoro intervenga directamente en los mercados de futuros del petróleo.

Inicialmente descartada, la posibilidad de desplegar la reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos ha resurgido como una opción, aunque persiste una fuerte resistencia debido a las críticas previas de Trump al uso de la reserva por parte del expresidente Joe Biden.

Las naciones del Grupo de los Siete (G7) discutieron la posibilidad de una liberación coordinada de sus reservas estratégicas, pero Estados Unidos se mostró escéptico y el grupo optó por no tomar medidas inmediatas. La Casa Blanca se limitó a reiterar su disposición a considerar la liberación de reservas si fuera necesario.

Los expertos en energía advierten que las opciones disponibles para la administración Trump tienen un potencial limitado para cambiar la trayectoria del mercado petrolero y compensar la pérdida de hasta 20 millones de barriles de petróleo al día que normalmente transitan por el estrecho de Ormuz. Una iniciativa que había generado optimismo, la oferta de hasta $20 mil millones en seguros para petroleros dispuestos a cruzar la vía marítima, no ha logrado atraer suficiente interés debido al alto riesgo que implica la navegación en la zona.

La posibilidad de proporcionar escoltas militares a los petroleros también se ha planteado, pero aún no está claro con qué rapidez Estados Unidos podrá organizar dichas escoltas. Mientras tanto, la única solución viable para estabilizar los mercados petroleros sigue siendo poner fin a la guerra con Irán lo antes posible.

El propio Trump admitió en una entrevista con CBS News el lunes que su gobierno está "pensando" en tomar el control del estrecho de Ormuz.

En última instancia, la crisis petrolera representa un desafío significativo para la administración Trump, que se enfrenta a la difícil tarea de equilibrar sus objetivos de política exterior con las preocupaciones económicas internas. La capacidad del presidente para resolver esta crisis tendrá un impacto directo en su popularidad y en las perspectivas de su partido en las próximas elecciones. La situación subraya la interconexión de la política, la economía y la seguridad energética en un mundo cada vez más complejo e incierto.

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